La Primera Merienda de Adviento

Ya conté hace unas semanas, como vine a dar con la idea de hacer una merienda de Adviento. Pues resulta que no se quedó en la idea, ni en las anotaciones en mi libreta de ideas, sí, también tengo una libreta para las ideas.

El jueves pasado, mientras en EEUU estaban preparando su Thanksgiving, nosotras estábamos preparando nuestra merienda.

El día anterior, me fui al local, con el coche cargado hasta la baca, de todo lo que encontré de Navidad en casa. Todo lo que he ido acumulando desde que me hice fan total de estas fechas, que no es poco.

Me llevé a MiMariposita de ayudante, y también para que fuera viendo en las cosas en las que me estoy metiendo. Aún no sé por qué sé que esto es importante, aun no he conectado los puntos, pero sé que lo es.

Entre las dos pusimos el local bonito, más bonito de lo que es ya de por sí. En menos tiempo del que pensaba, estaba todo colocadito y bien.

Y llegó el jueves, y las sillas. Y a media tarde llegó Elena con todo lo necesario para preparar una mesa preciosa.

A las 17:00 con puntualidad inglesa, tenía a las chicas en la puerta.

La mayoría venía sola, aunque entre ellas había muchas que se conocían, y que sabían que se encontrarían allí. Me puso muy contenta percibir las ganas que traían todas, y también la predisposición a dejarse sorprender y a pasar la tarde conmigo.

Al entrar, les conté lo del Thanskgiving americano, y les pedí que colocaran su gracias en el panel que estaba en la puerta. Cada una dio su gracias, y yo también. Me voy a guardar estas gracias siempre.

Comimos todo lo que nos trajo Elena, y también los cupcakes de Amparo. Alina estaba por allí sacándonos fotos. Alina es tan sutil y tan cuidadosa, que no te enteras que están capturando todo el momento. El resultado del reportaje fotográfico da buena cuenta de ello, es pura naturalidad.

Luego nos sentamos y yo eché el rollo de cómo organizo yo mi Adviento. Y de último, abrimos las cajas. En cada silla, había una caja para cada una. Dentro estaba todo lo necesario para poder fabricar un calendario de Adviento. Fue pura magia verlas abrir las cajas. Si hubiera sacado las tijeras y la barra de pegamento, hubieran armado el calendario allí mismo.

Fue una tarde preciosa, en la que yo disfruté infinito. Creo que hice alguna conversión, y hoy, ya hay más de una que está colocando su calendario con la misma ilusión que esperaba a los Reyes Magos el 5 de enero. Y pues eso… como canta René… esto lo hago, pa’diveltime!

El año que viene… más.

Te doy las gracias, noviembre

Empecé el mes con el firme propósito de poner el altavoz en dar las gracias. Creo que lo he conseguido. Esto no es magia, esto es ciencia, allí donde pones tu atención expandes la intención.

Cada noche antes de irnos a dormir, hemos escrito nuestro agradecimiento. Y me doy cuenta de realmente MiMariposita ya no necesita ninguna instrucción ni lección. Sabe apreciar cada momento y sabe darle el valor justo a cada cosa. Igual ahora ella no lo ve, pero estoy convencida de que esto es un aprendizaje para la vida. Casi como saber poner la lavadora o hacer unas lentejas. Si eres capaz de dar gracias por la mayoría de las cosas que te pasan, tienes ya mucho camino fuera de la mazmorra andado.

La mazmorra va a venir, es parte de la vida, pero si estas entrenada para ver las gracias, vas a saber encontrar las rendijas por las que entra la luz, y eso va a hacer tu tiempo en mazmorra más llevadero.

Yo me fijé en qué cosas me hacen sentir agradecida, y he podido comprobar que son muchas más de las que a priori me parecían. Esto me asombra cada vez. Cuando empecé a hacer este ejercicio diario, había día que me quedaba en blanco. Hoy, siento que doy gracias por todo. Y aún así, hay días que siento que me quedo corta.

Este mes he podido disfrutar de cielos increíbles. He brindado por la vida, por la salud, y por la magia. He dado gracias por los besos, los abrazos, y las risas por whatsapp. He dado gracias por todas esas personas que siempre están a la distancia de un click del botón verde del teléfono. He dado gracias por esas otras personas que se fueron de mi día a día, porque entendí que el tiempo ya fue.

Me he bebido la culpa en buenos vermús, y he agradecido el momento con risas y conversación. He saboreado el dulce y el salado en compañía de un montón de mujeres que me resultan totalmente inspiradoras, y de las que quiero coger un poquito de cada una para quedármelo para mí.

Otro mes que he ido diligente y enfocada para poder llegar a todo. Doy gracias también por mis libretas, mis ratos de planoly,  el pomodoro y el toggl, que me ayudan a enfocarme para poder seguir agradeciendo el tiempo que me agendo para tejer, escribir o escucharme pensar.

Ha sido un gran mes para agradecer. ¿Tu ya diste las gracias?

Merienda de Adviento

Hace justo un año, descubrí que me gustaba estar en grupo. De toda la vida me coloqué la etiqueta de que soy una introvertida y de que los grupos de gente me agobiaban. Y sí esto también es cierto, pero claro, lo que no había reparado en que el error estaba en la generalización, como casi siempre. No me gustan todos los grupos, pero he descubierto a unos ciertos grupos de personas con los que me lo paso muy bien. Con los que siento que nos interesan las mismas cosas, aunque no pensemos lo mismo siempre, y gente con la que puedo sentir como crezco con cada conversación, porque con cada afirmación me hacen aprender.

En este último año han llegado unas ciertas personas a mi vida, que me ponen las pilas y que me ayudan a bajarme a tierra y no quedarme nadando en mis pensamientos, haciendo lo que tengo por costumbre hacer: pensar, idear, dejar que se diluya.

En medio de esto, y sacando pecho, se me ocurrió una tarde organizar una merienda. Como las que hago en Navidad, pero para estas personas que viven el Adviento como yo, y que les gustaría echar un rato juntas para comer, reir, bailar y salir inspiradas. Ríete, pero la energía que se mueve en este tipo de encuentros es brutal.

Con ese pensamiento de imaginar lo divertido que sería organizar algo así, me fui a un almuerzo con mis enraizadas. Lo dije así como de pasada, como cuando dices algo en voz alta pero que no le estás dando bola ninguna, porque ya estábamos a finales de octubre, aquello solo era un pensamiento que daba vueltas circulares por mi cerebelo.

Para mi sorpresa, en menos de 15 minutos, me habían encontrado el sitio, la hora, la gente, y si me descuido, hasta la playlist.. Total, que esta semana tenemos nuestra primera Merienda de Adviento.

Dice mi madre, que la suerte de un loco es dar con otro… y seguramente sea así. Y por eso también doy gracias, porque yo no encontré una, sino unas 15 locas más, a las que yo les parezco cuerda.

Cuando ya veo que todo está medio organizado y caminando, no me creo que esté montada en este burro, pero sí, aquí voy, y ¿sabes que? Que me lo estoy gozando. Que ahora mismo, es lo único que me importa.

Calentando motores

Estamos ya en tiempo de descuento para el mes de la magia. Me flipa este momento. Porque todo lo que conlleve preparación, planificación, organización…, son mis cosas favoritas.

Dicen que la cabra tira al monte, y aquí monte no hay, pero cabras unas cuantas. Y tiramos para donde nos parece que hay yerba.

El Adviento empieza en 15 días apenas, y yo ya estoy con ese movimiento nervioso de los pies. Como cuando oyes una música que te pide bailar, pero estás en la cola del banco, o la del Ayuntamiento. Un día, quizás cuando ya tenga 50 años y todo me importe una mierda muy poco, me ponga a bailar como Chanel.

La cuestión es que, para este momento del año, yo ya estoy sacando mi calendario, mirando chocolates en el super, y haciendo mi lista de actividades.

Estoy presuponiendo que sabes perfectamente de qué te estoy hablando, si esto no es así, te voy a explicar un poquito.

El Adviento es un tiempo de preparación para la Navidad, se cuenta el tiempo que engloba los cuatro domingos anteriores al día de Navidad; y yo monto un pifostio importante. Mira tu si me vengo arriba, que me dio hasta para escribir un libro. Mi primer Manual.

En él te cuento desde donde me vino el chispazo de la idea para empezar a hacerlo, hasta como me organizo para que todo funcione perfectamente. Además, te suelto unas cuantas chapas que sabes que es mi motor en la vida.

Este año ya tengo un listado enorme de actividades. La cosa se pone complicada, porque por aquí nos estamos adentrando en la adolescencia, y hay actividades que a MiMariposita le hacen torcer el gesto. Esto me tiene nerviosa y tristona, para qué me voy a andar con paños calientes. Siento que estamos adentrándonos en el tiempo en que las madres sobramos y ellas quieren hacerlo todo solas. Hay pensamientos recurrentes que me vienen a la mente, ¿será la última vez que me deje peinarla? ¿será la última vez que vayamos juntas de mano por la calle? ¿será la última vez que quiera ver una peli de dibujos conmigo?

A ver, no me malinterpretes, me parece fascinante el tiempo de verla crecer, de ver como madura, se convierte en una persona, se gestiona, etc… pero no puedo dejar de extrañar a mi bebé. Supongo que nos pasa a todas.

Puestas en esto, estoy tratando de hacer unas actividades que contengan algo de manga, (que es la pasión número uno ahora mismo) y algo de disfrute cultural. Vamos a ver como se me da.

Calentando Motores

Estamos ya en tiempo de descuento para el mes de la magia. Me flipa este momento. Porque todo lo que conlleve preparación, planificación, organización…, son mis cosas favoritas.

Dicen que la cabra tira al monte, y aquí monte no hay, pero cabras unas cuantas. Y tiramos para donde nos parece que hay yerba.

El Adviento empieza en 15 días apenas, y yo ya estoy con ese movimiento nervioso de los pies. Como cuando oyes una música que te pide bailar, pero estás en la cola del banco, o en la del Ayuntamiento. Un día, quizás cuando ya tenga 50 años y todo me importe una mierda muy poco, me ponga a bailar como Chanel.

La cuestión es que, para este momento del año, yo ya estoy sacando mi calendario, mirando chocolates en el super, y haciendo mi lista de actividades.

Estoy presuponiendo que sabes perfectamente de qué te estoy hablando, si esto no es así, te voy a explicar un poquito.

El Adviento es un tiempo de preparación para la Navidad, se cuenta el tiempo que engloba los cuatro domingos anteriores al día de Navidad; y yo monto un pifostio importante. Mira tu si me vengo arriba, que me dio hasta para escribir un libro. Mi primer Manual.

En él te cuento desde donde me vino el chispazo de la idea para empezar a hacerlo, hasta como me organizo para que todo funcione perfectamente. Además, te suelto unas cuantas chapas que sabes que es mi motor en la vida.

Este año ya tengo un listado enorme de actividades. La cosa se pone complicada, porque por aquí nos estamos adentrando en la adolescencia, y hay actividades que a MiMariposita le hacen torcer el gesto. Esto me tiene nerviosa y tristona, para qué me voy a andar con paños calientes. Siento que estamos adentrándonos en el tiempo en que las madres sobramos y ellas quieren hacerlo todo solas. Hay pensamientos recurrentes que me vienen a la mente, ¿será la última vez que me deje peinarla? ¿será la última vez que vayamos juntas de mano por la calle? ¿será la última vez que quiera ver una peli de dibujos conmigo?

A ver, no me malinterpretes, me parece fascinante el tiempo de verla crecer, de ver como madura, se convierte en una persona, se gestiona, etc… pero no puedo dejar de extrañar a mi bebé. Supongo que nos pasa a todas.

Puestas en esto, estoy tratando de hacer unas actividades que contengan algo de manga, (que es la pasión número uno ahora mismo) y algo de disfrute cultural. Vamos a ver como se me da.

Halloween

Después de la noche de Reyes, creo que la de esta noche es mi segunda noche favorita.

Hay una frase por ahí que dice: “y dices bruja y piensas que es algo malo”

Yo llevo lo de bruja como estandarte y con mucho orgullo, por eso esta noche es una noche especial. Hago magia todo el año, pero esta noche con más intención. Las piedras, el palo santo, y las velas, esta noche tienen protagonismo. También las flores, y el pensamiento de todos aquellos que no están para celebrar, pero que los tenemos presentes en nuestro día a día.

El mes ha sido de aquella manera, y no me he podido meter a fondo con la decoración y demás parafernalias para meterme bien en el papel, pero todo se andará. Y aunque sea en último minuto colgaré mis piernas de bruja de la puerta como cada año, y mi cartel de la bruja está dentro, para que no haya pérdida para visitas y allegados.

Hoy me he ido a buscar cuervos, porque para mi es uno de mis animales mensajeros. Cada vez que veo un cuervo, ya lo he contado muchas veces, es una señal de calma y tranquilidad. Es un mensaje del mas allá que me dice que esté tranquila, que todo está bien. Después de este mes de infarto, y siendo hoy día de brujas, necesitaba ver cuervos. Suerte que tengo más de una pareja localizada, y si ellos no vienen a verme a mí, pues Mahoma va a la montaña. Y la bruja se vuelve a casa de lo más tranquila.

Esta noche volveremos a ver Hocus Pocus, la 1 y la 2, y dejaré a la madre estricta durmiendo para llenar la mesa de picoteo y porquerías. Nos acostaremos tarde, y me levantaré temprano para amasar un pan de muerto, que nos merendaremos con un pumpkin spice latte mañana.

47

Hoy cumplo 47… Ya estoy muy cerca del medio siglo. Y mira tú qué cosas, que ya vértigo ninguno.

He tenido un cumple gitano porque aprovechando que casamos a mi hermana la chica este fin de semana, me apropié un poco de la celebración y de paso celebré yo también.

Hoy me he levantado temprano y me he dedicado la madrugada que es algo que me gusta mucho. Es mi autorregalo. El silencio, mis pensamientos y la tranquilidad de venir aquí, y soltar un chorro de letras.

Ahora voy a ponerme delante de mi libreta de desear, y así, numerados uno detrás de otro voy a escribir 47 deseos.

Entre ellos van a estar, seguir sana, seguir riendo, y seguir con ganas.

Ganas de caminar, independientemente de cómo sean los caminos. Seguir andando y seguir descubriendo. Dejar que se me sigan cayendo trozos de la armadura que hace tantos años me coloqué y que ha ido quebrándose con el tiempo. Dejar que siga entrando la luz por esas grietas. Temer cada vez menos cosas, atreverme cada vez a más cosas. Seguir. Aquí. Conmigo.

Estoy de gira

Después de lo que te conté la semana pasada de lo que significa la promoción de un libro, leer que estoy de gira, tampoco te va a sorprender mucho.

La verdad es que la gira es pequeña, pero ambiciosa.

Después de la presentación, algunos medios me han hecho hueco en sus espacios, y me han ayudado a darle visibilidad a esta, mi primera novela.

Se me hace rarísimo verme impresa, de volver a oírme en la radio o verme en video, ni hablamos. Pero la verdad, qué contenta estoy.

Y así, sin casi darme cuenta, hago un envío a Gran Canaria, y mis amigas laneras pueden leerme en papel; y mis otras amigas chicharreras también, porque el Manual de Primavera ha cruzado la Provincia, y ahora está en la Clínica de Psicología y Nutrición  “Nutriestrategic”

Y al dar la posibilidad de que mi Manual esté en una clínica de psicología siento que se cierra el círculo, porque no voy a hacer spoiler, pero tiene todo que ver que Sonia vuelva a la sala de espera donde pudo haber hecho terapia.

Me paro y dejo que todo esto que está pasando se me asiente, para poder creérmelo, porque de verdad todo está siendo mucho mejor de lo que me lo imaginé, y yo amigas, tengo una imaginación tremenda. Se me salen las  gracias por todos los poros.

Y casi me lo pierdo… gracias gracias gracias

Presentación oficial

Descubrí, en el campo de batalla, lo que significaba autopublicarse un libro.

Porque te crees que escribes como loca durante una buena cantidad de días, acumulando palabras sin descanso y ya lo tienes hecho. Y resulta que una vez que lo escribiste todo, empieza el proceso de la corrección, que puede ser casi tan largo y tedioso como el tiempo que has pasado escribiendo. Luego viene toda la maquetación, en la que por muchos momentos me he sentido que no me hablaban en español cuando me consultaban según que cosas. Elegir la portada, comprobar que todo queda bien, y mandar a imprimir.

Y llega el momento en el que lo tienes en las manos, y piensas ¡ah! Ahora sí… Pero no, ahora tampoco. Porque entonces te ves con una buena cantidad de cajas por todas partes de tu casa, y un montón de libros que tienen que salir a la calle.

Entonces cargas con una bolsa, y te vas a las librerías, y a las tiendas que te parece que quedaría bien. Y vuelve otra vez el pensamiento: ¡ahora sí!… Pero naaaaa. Ahora tampoco. Entonces queda la promo, y te pasas el día pensando en que estás cayendo pesada con tanto hablar de tu libro, pero entonces miras las cajas que todavía andan desperdigadas por la casa, y te dices que no, que tienes que seguir hablando de tu libro porque tienes que sacar todos esos manuales de la casa.

Y mira, te vienes arriba, y hablas de tu libro hasta durmiendo, y de pronto te das cuenta de que tiene que haber una presentación oficial, y sin pensártelo solicitas permiso en la Biblioteca Municipal, en la que tantas horas he pasado desde que la inauguraron. Soy tan mayor que fui a esa inauguración. Y para tu sorpresa, te dicen que si, que lo puedes presentar… y así abordo esta semana, entre la emoción y los nervios. Pero como me digo últimamente: pues con todo.

El jueves 13 de octubre, a las 19:00 en la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario, estaré más Umbral que nunca, hablando de mi libro. Y de Sonia, y de Pedro y de Tía Enriqueta. Hasta de los cuervos voy a hablar.

Bienvenido mi mes

Llegó octubre, y con él, un montón de eventos y festividades.

Durante estas próximas semanas, presentaré mi nuevo libro, casaremos a mi hermana la chica, y yo anotaré un año más en los años de vida que tengo. Entre otras cosas.

Tu sabes que yo me planifico y ando casi siempre con la agenda pegada al brazo. Todo eso para que todo lo que pretendía hacer durante este año y que planifiqué en diciembre del año pasado, se me juntara sin remedio en el mes diez de este año. Y esta es la cara que creo que tiene el Universo cuando me ve planificar tanto.

Yo que sé, la vida es así. Lejos de agobiarme, pretendo vivir cada acontecimiento con regocijo y goce, que si no, pa’qué.

Además, este es mi mes, no solo porque nací en octubre, sino porque ya el otoño me lo imagino con gusto. Digo imagino porque por estos lares nada de árboles naranjas y bucólicos… bueno, nada de árboles, en realidad. Esperemos que sigan habiendo lluvias como las que dejó Hermine, que hizo las delicias de todos los majoreros, y que nos va a dejar grandes paseos por las medianías, viendo lo verdita que se ha puesto la isla. Todos contentos.

Yo por mi parte, como ya te vengo diciendo, pretendo vivir este mes con todo lo que me traiga. De momento ya he asado un buen trozo de calabaza, y me deleito las tardes con un pumpkin spice latte. Bien rico.

Despedí septiembre con un paseo por MiNorte, y una visita a Mojo Art Shop, donde ya se encuentra mi Manual de Primavera, entre un montón de boniteces que diseña Erika.

También mandé una sherpa al sur, y ya pronto, voy yo a hacerme la foto pertinente. Y mi libro también está en otra preciosa tienda de esas tierras, en Trecepeces.