El anclaje de Semana Santa

 

Cada Semana Santa, desde hace unos cuantos años, vengo por aquí y echo el cuento de lo mucho que me gusta hornear bollos. No unos bollos cualquiera, sino estos bollos suecos, típicos de la Cuaresma.

Tengo como misión en la vida, la de crear firmes raíces de anclaje para MiMariposita. Y los Semlor en Semana Santa es una de esas raíces. Podría haber escogido algo más nuestro, yo que sé, algo Canario, pero mira, este es mi cuento, y yo me lo monto como mejor me parece. Porque digamos que hacer un sancocho está bien, pero lo de meter las manos en harina es otro nivel.

Un anclaje para que sea bueno, tiene que ponerte a funcionar los cinco sentidos. Primero el tacto, lo que sientes en las manos mientras estás amasando todos los ingredientes y cómo la masa va quedándose lisita y muy agradable al tacto. Luego  el sonido que hace la masa contra la encimera a medida que vas boleándola. Después el olfato, todo huele a cardamomo. Pasada la primera hora de levado, ves como los bollos han aumentado su tamaño y lo brillantes que se han puesto. Finalmente, y casi el sentido que juega un papel fundamental en este anclaje, es el gusto. El bollo atorrijado en leche caliente, con todos esos sabores juntos del mazapán, la nata, y la miga suave y poco dulce.

Nuestra Semana Santa, sabe a estos bollos desde hace muchos años, y ya, desde que se acercan los días libres, Emma pregunta cuándo los vamos a hornear.

Por otro lado, estas cosas, estas pequeñas tradiciones que he ido incluyendo en mi vida, en nuestra vida, me sirven como termómetro de cómo estoy.

No fue hasta hace unos años que leí el libro de Ana Ribera, sobre la depresión, que me di cuenta que yo había estado allí. Estuve muchos años en una mazmorra, llevando una vida aparentemente normal, y sin embargo, cada día estaba más inactiva y con menos energía para vivir.

Cuando llega una de estas fechas, que tienen aparejadas alguna actividad concreta, y me siento inapetente, y con ganas de saltármela, hago sonar las alarmas. Me someto a estudio y evalúo si es algo transitorio o es algo a lo que le tengo que prestar atención.

De momento, mis tradiciones siguen ancladas a mis ganas, y ya tenemos todo listo para hornear nuestros bollos de Semana Santa. Anímate y mete las manos en harina.

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