Y.. Fin!

 

Hace aproximadamente una semana, dejé de escribir mi libro, y no es que lo dejara de lado, no, lo dejé porque se acabó. Llegó el final.

En realidad, estaba escrito desde primeros de marzo, pero había dentro de mi un sentimiento que no lograba identificar y que no me dejaba concluir el proceso. En los libros seguro que esto es lo que se define como un apego de la leche. Ni seguro, ni sano. Apego de la leche.

No te creas que no le he dado vueltas a esta circunstancia. Y según iba llegando a conclusiones, la cosa se ponía peor, o así me lo parecía.

Cada vez que me preguntaba, ¿por qué no lo daba por terminado ya? Me salían cincuenta excusas del orden de: todavía le puedes dar otra vuelta, todavía puedes darle otro retoque, todavía puedes quitar/poner/modificar algo.

Hasta que el  fin de semana me sometí a un tercer grado a mi misma, y me obligué  a darme explicaciones. Y entonces, y no sé muy bien cómo llegué a ese punto, me acordé de cuando estudiaba.

Me he pasado gran parte de mi vida estudiando: EGB, BUP, COU y luego en la Escuela de Ingeniería. Yo no sé por cuántos exámenes habré pasado a lo largo de mi vida. A los exámenes procuraba ir siempre preparada, y si veía que no llegaba, no me presentaba. Conmigo nunca hizo juego eso de ir a probar suerte. Yo no sé trabajar así. Estudiaba y me presentaba cuando creía que controlaba la asignatura. Una vez en el examen, hacía. Todo lo que sabía lo soltaba. Cuando contestaba todo, breve repaso. Y entregaba. Nunca me paré a ver si era la primera en acabar, o a sí podía hacer algo más por mejorarlo. Lo que no había contestado ya, no me llegaría mágicamente en algún tipo de iluminación.

Y este razonamiento fue el que empleé para acabar el libro. Lo que no he dicho/escrito ya, no me va a llegar ahora.

Por otro lado, es posible que si sigo leyendo, siga encontrando cosas que modificar, y me siga metiendo en el bucle infinito de la perfección. Así que me fui al ordenador, y como quien se quita una tirita, escribí las dos palabras: y fin.

Guardar archivo, y enviar a la correctora.

Y ahora, me voy a hacerme una bolita a ver si paso el susto éste que se me ha quedado en el cuerpo.

 

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