La vida en sepia

Desde el sábado, estamos viviendo la vida en sepia.

Se había pronosticado calima, viento sureste, y lluvia. De momento solo nos ha llegado la calima, y dicen que también alguna langosta. Graciasalcielo, yo no he visto ninguna.

Tampoco me he puesto en posición de poder verlas, porque llevamos recluídas en casa desde el viernes tarde.

El sábado por la mañana amaneció normal, luego se fue cubriendo el cielo de nubes, dejando al Sol proyectarse en una imagen nada común. Pasadas dos horas, miraras donde miraras todo era naranja. No había forma de ver claramente más allá de dos calles. Dejamos de ver la mar desde los sitios habituales de donde solemos verla. Solo podías mirar, y pensar, ahí está, aunque no sea capaz de verla. Eso que le dicen fe.

Desde que ví que el cielo no era cielo, y en plena operación de limpieza de sábado, as usual, cerré puertas y ventanas. No somos asmáticas, graciasalcielo again, pero sé cómo me pongo cuando hay calima. Dolor de cabeza, nariz irritada, garganta seca… Saqué todo lo que podría entretenernos, y que venga el sábado. Y también el domingo. Y ya puestas… el lunes.

Ya el lunes no quedó otro remedio que salir. Los lunes son de lentejas, y yo no tenía ni una. De paso me acerqué a recoger una edición especial de un libro maravilloso, que ya te enseñaré, y a por las últimas láminas de goma eva para el disfraz del sábado próximo. Creo que me he asegurado un puesto en el libro de los récords, porque hice todo esto en poco más de  media hora, y cuenta que fui andando y que la librería está a casi dos kilómetros de casa. Cuando regresé, y estuve de nuevo a salvo en casa, me costaba respirar, y no era por el esfuerzo. Hay todavía un montón de tierra en el ambiente. Todo tiene una no fina, capa de polvo de color naranja, que hace que ya no sea solo la vida en sepia, es que las cosas son sepias en sí.

Con todo, te puedes imaginar que está declarada la situación de emergencia, que ayer en los municipios que había colegio, se suspendieron las clases, y que no hay ni dios por la calle.

Esta semana, nosotras estamos en la semana de vacaciones de Carnaval, porque se supone que esta sería la semana grande de estas fiestas. Los actos del sábado se cancelaron, también el carnaval de día del domingo. Y anoche me dejaron si la Gala Drag, que la pasan al viernes, al parecer.

A mí los carnavales, me empezaron a gustar de hace unos años para acá, y cuando toca ponerse a confeccionar el disfraz me pongo contenta y con cuerpo fiestero.

El viernes fue el pasacalles del cole, y MiMariposita floreció. Nos marcamos un tocado que voy a guardar por si lo puedo llevar a alguna boda, muy contentas quedamos con el resultado.

Y ahora, a seguir aprovechando el encierro para terminar el disfraz del sábado, que es la cabalgata y que por supuesto requiere de nuestra presencia bien ataviadas

 

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