
Llegó la hora de la verdad, y apretando los dientes como hacen los valientes, saqué todos mis alfileres y metí el kiri-ache en agua jabonosa.
Mientras pasaban los 20 min que aconsejan para el remojo, fui repasando todos los apuntes sobre esta tarea, para que cuando hubiera pasado el tiempo recomendado, mis manos obraran como las de un cirujano. Así fue, y a medida que iba clavando alfileres, iba sintiendo que el miedo y la inseguridad iban mermando.
Ahora mismo, el
kiri-ache, se encuentra sobre dos planchas de porexpán, bloqueándose. Otra pequeña lección para la vida en general: apretar los dientes y avanzar mirando el horizonte. En estos días estas pequeñas perlas me van a ayudar mucho, lo sé.

Aprovechando este arrojo de valentía, me metí con un patrón de crochet que hacía tiempo me rondaba, y armada con aguja en mano, le dí duro durante el viernes y sábado. Es conocida mi costumbre de cambiar el nombre de los patrones, personalizándolos, así este bolsito ha pasado a llamarse
Full Moon Bag, porque mientras lo hacía la luz de la luna llena fue la que me iluminó. Le falta ponerle el forro y las asas, pero eso tendrá que esperar un ratito aún. Tengo que decir que el patrón es muy fácil y rápido de hacer.
Acabo de caer en la cuenta de la cantidad de rosa en mi stash lanero, significará algo?? Mi subconsciente querrá verlo todo rosa, ante una realidad que en estos días no está tan de ese color?
Y para terminar con mis ocupaciones del fin de semana, el primer paso del
SAL Cervetó está terminado, me falta solamente un hilo y por tanto unos adornitos con él, pero lo importante está hecho.
Es mi pimer bordado con los hilos de Crescent Colours, que van cambiando de color, y mi primer SAL. No ha estado mal la experiencia.
Entre agujas, lanas, y libros, me he sumergido también en el Atlántico durante tres días seguidos, no tengo fotos de la playa, porque la mejor foto, la tengo en la retina.
Me va haciendo falta un akelarre, o un ritual bien poderoso para desahuciar un fantasma que no para de hacerse presente por mi casa, pensaba que con el Atlántico y su fuerza iba a ser suficiente, pero subestimé su poder y la cantidad de terreno que ha ido conquistando con el tiempo es muy grande, pero aunque cueste no voy a cesar con la lucha, y como no cuento con el tiempo como aliado, tendré que contar con la distancia y la fuerza de las olas para vencerle.