Máximo estado de frustración

Cuando salió la ley anti-tabaco me pareció bien, aunque entiendo que a los fumadores les podría parecer una caza de brujas.
A mí, realmente que no se fume en bares y cafeterías me pareció bien, pero tampoco es algo que me importara mucho, era una elección mía que estuviera en un espacio con o sin humo.
Lo que sí aprobé de lleno es que no se fumara en el trabajo. Por fuerza estoy ocho horas en una oficina, y no me gustaría que se fumara en ese espacio donde estoy por varios motivos: primero porque el olor me desagrada, segundo porque tengo alergia al humo, en cuestión de cinco minutos me pongo a estornudar como loca, y tercero porque al final es como si fumara yo, sin disfrutar del placer que se supone que da el fumar.
Hasta ahora, en mi corta vida laboral (aunque yo firmaba la jubilación anticipada mañana mismo) he estado siempre trabajando con no fumadores, y si alguno fumaba, lo hacía fuera del recinto donde trabajábamos. Yo pensaba que se atenían a las leyes. Desconocía que trabajaba y trataba con personas correctas.
Conozco a mucha gente que fuma, entre ellas: MyGirlfriend, y no puedo decir que nunca me haya visto perjudicada por sus humos, son fumadores educados y conscientes.
Actualmente donde estoy trabajando fuma hasta el apuntador, solo estamos fuera del club lapeque y yo. Existe una ley que prohíbe fumar en las oficinas, pero también existe un gran número de personas que básicamente son maleducados, porque les da igual la ley y que a mi y a lapeque nos moleste. La educación se les quedó más o menos donde Cristo perdió la zapatilla.. Antes preguntaban, les decíamos que molestaba, entonces obviaban la respuesta. Ahora, en este punto, se saltan el proceso de preguntar y encienden el pitillo directamente, a cualquier hora ..
Estoy metida en un ambiente viciado desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde que me voy.. y me está causando un nivel de frustración que hasta ahora desconocía.

9 opiniones en “Máximo estado de frustración”

  1. Yo como ex fumadora te digo que la educación es muy importante al igual que el sentido común. Pero eso pasa con el tabaco y con todo en la vida. Por cierto, tengo entradas para Pedrito en su casa 🙂
    Besos

  2. Pues mira, yo soy fumadora tolerante y no tengo ningún inconveniente en salir a la calle para fumar, teniendo en cuenta que soy la única de la empresa que fuma, y no me gusta «fumar» a los demás. En cuanto a la educación, me temo que no viene con el fumar o no, cafres los hay en todos lados, pero teniendo en cuenta que la ley está de tu parte, y que encima te da alergia, yo se lo explicaba «de buen rollito» a los fumadores. Seguro que la mayoría lo entienden.
    Un besuco.

  3. Es curioso lo de la tolerancia, la eduación, la normativa y el tabaco… Es cierto que hay muchos fumadores educados, pero también es cierto que hay una gran cantidad de fumadores que no entienden la molestia que supone para los demás. Yo suelo callarme y no decir nada porque parece que si lo hago soy una quisquillosa de mucho cuidado…
    Pero, claro, el trabajo es otra cosa. No sé cómo es de grande la empresa para la que trabajas, pero a poca estructura que tenga, se supone que la normativa ha de cumplirse religiosamente… ¿no?
    ¿Qué tal una inspección… o la amenaza de ella, con el inocente comentario de «en la empresa en la que trabaja mi amiga X se presentó un inspector el otro día…»? Ya. Que no cuela… Eso me temía.
    Besos

  4. Te entiendo perfectamente, a mí directamente me atufan y me afecta no sólo a los pulmones, sino también a la vista. En un bar tienes que aguantarte y a fin de cuentas no te pasas ocho horas al día, pero en el trabajo ya es harina de otro costal. Yo me he quejado en varias ocasiones pero es imposible que se cumpla la normativa cuando el propio jefe también fuma.

    Un saludo.

  5. Da cuatro gritos y di que no fumen más.
    Que no te sale de los ovarios y que te da igual denunciarlos a todos.
    En lugar de joderte tú, jódelos a ellos.

    Es mejor eso que la frustración, que es mala para la salud.

    Un beso, mi niña linda.

  6. A veces hay que ponerse borde. Además, cuando la gente te teme por tu mal humor, te respeta más. Si les dices las cosas con educación, te torean. Lo he padecido durante más de veinte años y al final la ley me ha librado del humo. Pero he tenido que dejar salir el mal humor. Triste, ya lo sé

  7. Bueno… por lo que veo hay opiniones para todos los gustos. Personalmente, di gracias al cielo cuando salió la ley; aún así durante una temporadita, más bien corta, siguieron fumando; al poco tiempo, todo el mundo (incluidos jefes) comenzaron a bajar a la calle. Aunque claro, la empresa pública no es lo mismo que la privada, ya lo sé, pero… yo me inclinaría directamente por una advertencia a la jefatura -si es posible con un certificado médico por medio en el que conste esa alergia al humo- y si no se dan por aludidos una visita a un sindicato de trabajadores. Las palabras denuncia y sindicatos unidas suelen ser bastante eficaces…

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