Fin de semana sin Norte.
Terminé de leer a García Márquez. Hubo un momento, casi al final, en que la tristeza me invadió de tal manera, que no pude reprimir las lágrimas. Me parece que aunque intenté disimular, el brillo de esa gotita salada resbalándose por mi mejilla, hizo reflejo, y un nadador concentrado perdió su concentración, ante el brillo de mi lágrima.
Quise disimular, quise volcarme en otra cosa, pero creo, que ese micromomento ha dado lugar a una persecución de ojos en los sitios más insospechados.
Intuyo, que él quiere saber el por qué de mi lágrima.
Yo esquivo sus preguntas sin palabras como puedo.
Empiezo a leer a P.D. James, y es inevitable volver sobre mis diarios y recordar.
Soy cíclica, mis relaciones son cíclicas, y empiezo a entender.
Un pentagrama, un puente.. tiempo de espera (corto como el silencio de una redonda) y otro pentagrama.
Creo que estoy en el segundo puente, es decir, en la segunda persona puente, y ya casi he cruzado, así que ahora tocará el tiempo de espera, para empezar otro pentagrama.
Entonces he reparado en la importancia de las personas puente. Son aquellas personas, que sin saberlo te ayudan a pasar de una persona a otra, entre una relación y otra, entre una ilusión y otra.
Son puente, porque nos dan el soporte para andar, y también la mano a modo de guía, para poder avanzar. Si sigo con el símil de los zapatos, las personas puente, son como las visitas al podólogo.
Me pregunto si yo también habré sido persona puente alguna vez, y si habré desarrollado dicha misión de forma adecuada.
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Descalza, camino al Sur
Hace unas semanas LaPelusa en su blog, escribió esto. Inmediatamente me sentí como en frente de una verdad de enormes dimensiones, imposible evitar el análisis, y la reflexión.Martes13: Tacón y azufre!
Sigo de viaje exploratorio por el bajo mundo.
Voy acompañada de un libro de poemas de Bokowski, que he descubierto que también le gustaba bastante este ambiente.
Voy dejando la piel, mudándola, arrancándomela a jirones, como puedo voy andando.
Sigo sin encotrar la escoba, hace tanto tiempo que la perdí..
Pero he descubierto hoy martes13, y sé que más de uno, de dos, de tres,… bueno, todos lo que me conocen un pelín se van a asombrar por lo que voy a escribir: estoy soñando con gatos, y esto no supone levantarme lívida, sudorosa y gritando a los cuatro vientos.
Sueño que tengo una gata de angora de color negra con ojos amarillos, se echa a mi lado y yo la acaricio.
Luego sueño con una gata atigrada, muy parecida a la Phoebe de SheMeows se enreda por mis piernas mientras me lavo los dientes, y un bastón al que hablo bajito porque nadie ve, me dice que me duerma, que esta vez no se va a marchar..
Y en medio de esta locura transitoria, que ya no puedo arreglar con discretas dosis de litio, me dan un premio, que tomo agradecida, porque me lo entrega una colega de profesión: BrujaRoja y porque es un taconazo de lujo, con el que voy a dar un golpe seco en el suelo y subir de una vez por todas a la superficie, que el olor a azufre me empieza a molestar.
Chicas, a las que les guste el tacón, lo cedo gustosamente!
Digiriendo las dudas del desayuno
Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tu me miras
con buenos ojos
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tu me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita.
De vez en cuando
Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en El Cotillo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran, ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.
18.10.1975-13.02.2000
Te echo de menos, no sé bien por qué ahora y con tanta intensidad.
No sé que quieres decirme, aunque sé qué te diría yo. Creo que la situación en la que me encuentro eran tu especialidad.
Anoche volví a leer tus cartas, y me siento ante tus letras, igual que estos días frente al cálculo del eje de sincronización: con la sensación de tener la solución ante mis ojos, y no poder verla.
Mis ojos, añoran los tuyos, y tu forma de llamarlos: “Ojos bonitos”.. Hasta en tus cartas me llamabas así, creo que has sido la única persona que me ha cambiado el nombre, y que me ha gustado.
Ya sé dónde ubicarte, ayer te encontré. Sin embargo, no me ayuda a extrañarte menos.
Pasajeros sin permiso
Siempre he escuchado que la cabra tira pa’l monte, y debe ser cierto.
Esta semana después de estar casi 6 meses atracado al muelle el Planeta Neptuno Dos, se ha hecho de nuevo a la mar, patrón incluido, que es quien me preocupa en mayor medida.
Desde que el Planeta Neptuno Uno salía a faenar las cosas han cambiado mucho. Tanto, como que ahora antes de ponerse a pescar, hay que pasar por El Aaiun, pedir permisos, coger marineros (de enrolamiento obligatorio), y estar en orden con todo lo impuesto por todas las autoridades marroquíes.
Salvados todos los trámites, el Planeta Neptuno Dos, puede hacerse a la mar.
En casa, antes era una, ahora son varias, la mía, la de mamá, la habitación alquilada de Hannover, el segundo piso en Cotillo, de manera casi despreocupada solo para aparentar, se pone un ojo en la mar, y ver qué estado de marejada tiene, intentando dilucidar cómo le va a afectar su movimiento al patrón y al Planeta Neptuno Dos. Pasados los primeros ratos, se empieza la preocupación por la faena: por la tarea de calar o coger la carnada; por cómo van a responder estos nuevos marineros; y por si la pesca va a ir bien, y dará para algo más que para cubrir gastos. Esas son las preocupaciones normales, que viven las familias de los marineros, o esas eran.
Ahora, dependiendo de la zona donde fondean, hemos de preocuparnos de los piratas, o de los polizones. Cuando se arriba a puerto africano, los ojos se duplican, y su trabajo también. Trabajo que consiste en no perder de vista todo el espacio que ocupa el barco, no vaya a ser que en un descuido, debajo del bote o de la traiña, se meta alguien. Ayer, el patrón del Planeta Neptuno Dos, solo tuvo un momento obligatorio de “no control”. Pasadas cuatro horas, y en medio del océano, se percata de que navegando con él y sin permiso para ello, se encuentran dos individuos debajo del bote. Media vuelta, y de nuevo a puerto. El incidente no llegó a más que le gasto extra de gasoil. El patrón del Planeta Neptuno Dos, tiene una habilidad asombrosa para resolverse en cuestiones de cierta tensión, tiene mucha experiencia. Sin embargo, yo, desde tierra, me quedo parada, me asaltan mil dudas, mil miedos, y una angustia tremenda, por el patrón y por los polizones, no sé qué puesto me asusta más
2º Entrega SAL
Café, Murakami, pensamientos, y lana
Varios días que mi cabeza necesita para retomar fuerzas, recargar pilas, y pensar..
Sé que pienso demasiado, sé que no es saludable pensar tanto, pero después de tantos años acostumbrada a esta labor, es difícil cambiar. He empezado pensando que lo mejor era aislarme, y como siempre, el universo conspira.. tanto, que hasta el móvil ha quedado prácticamente mudo, incapaz de encontrar una sola rayita de cobertura, el Ipod sin batería y sin cable, el Atlántico como decorado y el Apto nº4 como escenario.. creo que es una buena señal.
Así las cosas, me he sumido en la letras de Murakami que cada vez me enganchan más. Su forma de describir la tristeza, por ejemplo, me resulta simplemente perfecta. Y enredádome en mis propias letras, que me parecen anodinas e insulsas después de leer a este maestro.
Mientras, para darle vida a las manos y salirme de esta especie de tedio ante mi propia imposibilidad de hilar tres pensamientos seguidos que me lleven a algún punto de partida, he empezado y terminado el Ribbed Lace Bolero que ya está en castellano. Fácil, rápido y apañadito. Me ha quedado algo grande, pero lo justito, y la verdad, me gusta como me sienta, aunque la foto sea mala malísima.. Es lo que tiene que Troylo aún no haya aprendido a usar la cámara, estamos en ello. Y al mismo tiempo, he estado alternando las agujas largas con las cortas, y tengo montado el primer Anastasia sock con lana Regia. Una vez aclarada las dudas con Lolita el patrón es sencillo y entretenido.
De pronto me han dado ganas de sacar mis telas, y con solo mirar algunas, se me ha iluminado un proyecto.. esto también es buena señal.
Y sin tener clara la razón, porque yo siempre he sido muy de té, el cuerpo solo me pide café con leche espumosa. El batidor de Ikea es un invento que ha marcado un antes y un después en mi cocina, mi presupuesto, y mi propio placer para degustar un buen café con leche en casa..
El animal moribundo
Hacía más de dos años que no pisaba una sala de cine.
Es emocionante ver cómo se apagan las luces, y el sonido envolvente crea una burbuja para tí.
Debería ir más al cine. Deberían poner mejores películas en el cine que me queda cerca.
Elegí yo la película, y elegí Elegy. Fue una buena elección. Sabía que me gustaría.
Pero no sabía que incluso después de ir de ruta por los bares, de tomar más de 4 veces 1/5, de una hamburguesa de tofu con zanahoria, de una conversación de negocios, y de un asalto un tanto freaky, iba a llegar a la cama con los ojos como platos, y la sensación de tener más de 5.000 años, de sentirme David Kempesh, y de que todo el metro y medio que ocupo en el mundo estuviera inundado de una sensación de ancianidad que dificilmente puedo comprender.
Una vez más, la edad, los años, y ese temible agujero negro que es el Tiempo, me coloca en posición de jaque, con la intuición de que cada vez, es más difícil agarrarse fuerte a terreno sólido, sentirse firme en el acantilado, y mirar hacia adelante como si fuera a haber otra cosa, distinta al vacío.


