Acabo de llegar.
Ubicarme en un espacio en el que me reconozco debería resultarme fácil.. no lo es tanto, si me siento igual que si me faltara un pie, o un brazo..
No estoy para analizar, tampoco para pensar, pero esta especie de mutilación me obliga a hacerlo de forma compulsiva.
Me fui pensando en un secuestro, y una semana después, puede que lo que esté sufriendo sea un puro Síndrome de Estocolmo.
Supongo que tengo que dejar macerar todo lo hecho, vivido, hablado, sentido y compartido durante estos días para poder empezar a escribir.
Acabo de descubrir que Michelle Jenner canta, y esta canción me va a servir para dormir esta noche.
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Cabras
Mis horas con Silvio y Pablo
Juliet is over
Llegué el viernes a MiNorte como una auténtica drogadicta desesperada por su dosis.
Desde que llegué a Lajares, dicha droga empezó a hacer efecto, y la angustia, el estrés, el agobio, y hasta el mal humor acumulado durante una semana de pluriempleo, fueron dejando paso a la tranquilidad, la paz, el sosiego, llegando incluso a dejar espacio suficiente para sentir felicidad.
El tiempo no acompañó. La mar dejó de ser azul turquesa, para ser verde marrón. Como se dice en la jerga local, había resaca y mar de fondo. Y como dicen las mujeres de los marineros: la mar como un demonio, o la mar como un infierno…
Que lo mismo da, que lo mismo es.
Sobrecoge mirar la ferocidad del agua, asusta y gusta por igual.
Puestas las cosas así, ¿qué mejor opción queda, que hacer dos litros de té y darse a las agujas?
Mi Juliet está terminada. Está tejida en lana Katia Mississippi con agujas KnitPicks, se puede decir, que tanto el patrón, la lana, las agujas, las tres cosas en conjunto son capaces de provocar un orgasmo tejeril o lanero, es decir, puro placer. Que por supuesto, está aderezado con el orgullo de llevarla puesta. Hoy con una camisa de tirantes, mañana con una camiseta de manga larga. Una chaquetita 10.
De las mejores cosas del fin de semana, ha sido una reunión improvisada de tejedoras a la luz de la luna llena, combinada con luz de las farolas, en la esquina. La esquina es el punto de reunión de los marineros en activo y también los jubilados, desde donde vigilan sus barcos atracados. Este sábado, después de que el temporal amainara un poco, quedó el escenario perfecto para que varias mujeres de mi familia, nos decidiéramos a sacar las agujas y tejer, o ganchillear, que de todo se dio. Tengo la esperanza, y la idea de que no será la única noche que esto ocurra.
Últimamente, tengo un ojo clínico para calcular la cantidad de lana a emplear. La crafter que hay en mí, y que compra meticulosamente todo lo necesario para la labor a acometer, es plenamente consciente de la época de recesión que vive, y por ello compra la cantidad exacta del material a necesitar. Así, esta vez me ha sobrado un hilito de lana después de coser los botones, y hacer los ojales. Me empieza a gustar la sensación de intriga al no saber si voy a tener suficiente lana para acabar.
Después de este impás, me vuelvo a los calcetines, haciendo acopio de fuerzas para no empezar otra rebeca, que esto de los top downs es bastante agradecido de tejer.
Mi cotidianidad
Descubrimientos y necesidades
Con la intención de dejar los viruses varios atrás, me he puesto a cuidarme con el esmero típico de un relojero suizo, teniendo en cuenta cada pequeño detalle, por insignificante que parezca. Contabilizando las vitaminas, las proteinas, y llenando mi cuerpo de todo tipo de sustancias que teóricamente van a contribuir a que esté sana como una manzana. Ahora mismo creo que lo único que me falta para estar en un cuerpo 10 de salud, es darme un baño en MiMar, pero este asunto también estará resuelto en apenas horas.Fiebre y pies
Una semana de escalofríos, de amanecidas lluviosas y cielos grises, solo puede significar una cosa, se acerca el Otoño, y como siempre su llegada viene acompañada de virus, que encuentran en mí un apetecible espacio donde proliferar.
Así, he tenido que tapar mis pies, y ceder mis horas al estado febril que viene aparejado siempre con estos días.
En medio del delirio, he dado rienda suelta a mis agujas, y me he puesto a tejer calcetines como poseída. Unas medias largas para el próximo viaje hacia tierras de cowboys, otros medianos para que alguien no pase frío tampoco en ese viaje. Y los Pomatomus, que me llamaron la atención desde que los ví en este blog. Como me he acostumbrado a hacer mis calcetines hasta la rodilla, creo que estos, los llevaré hasta el mismo punto. Tejer calcetines tan largos, tiene añadido un punto de intriga y tensión, nunca sabes si la lana será suficiente, es un aliciente más…
Y así, con fiebre, y decaimiento general, me rindo ante esta gripe común, extrañando MiNorte, en un sábado que además, extraño otras tantas cosas…
Agosto
El Agosto de este año empezó agonizando, y siguió transcurriendo a lo largo de casi 25 días, de esta manera. Ayer, el agónico Agosto dijo adiós, y a diferencia de los últimos 32 Agostos que recuerdo, éste se fue cargado de besos, me dejó una maleta llena de abrazos, y el espacio del dormitorio y del salón, está lleno de risas y también de halagos. En los cajones de la ropa interior, tengo una promesa de repetir, y la memoria del teléfono la tengo llena de imágenes, que hilvanan recuerdos, y que me anclan a la realidad, para convencerme de todo lo que este Agosto me dio en sus últimos momentos es-fue de verdad.
En los días no tan calurosos como los de los otros Agostos que recuerdo, me dio tiempo a ganchillear otro Fat Bottom Bag. En este caso para la peque, que siempre se anda quejando de que no le hago nada, y que aprovecha cualquier oportunidad en la que intento presumir de mi puesta en práctica de los patrones que voy encontrando, para recordarme los pendientes que tengo con ella. Así que para calmar un poco la fiera, le he dado este bolso, que además fue terminado la noche del Eclipse.
Al Eclipse pedí un deseo, sin demasiada confianza de que fuera a escucharme, sin embargo algunos días después, el agónico Agosto me trajo un emperador.
A veces me gusta vestirme de auténtica bruja, y saco a pasear mis sentidos, mis sensores, y mi varita mágica. A veces hasta yo me asusto de toda la energía que se puede mover.
Haciendo recuento
Disociación
Desde que tengo uso de razón, mi cabeza trabaja de forma asociativa.
Asocio olores, sonidos, imágenes, con personas, momentos, hechos.
Todo con más o menos relevancia, se encuentra almacenado en mi memoria de forma asociada.
Es un buen método de almacenaje, con un sistema de búsqueda muy sencillo y efectivo.
De poco para acá, me ha surgido un error bastante grave en este método de trabajo.
El problema aparece cuando ante mí tengo cosas insignificantes como un perfume de Rochas, o una canción de Chaouen, o un restaurante donde sirven avestruz, o una peli de Coque Maya… y el sistema asociativo, empieza a trabajar, y trae a la mente presente un recuerdo que ya no es agradable, que no duele, pero no es agradable.. y a veces, incluso duele, pero el sistema asociativo es muy eficaz, y hasta que no completa toda la cadena asociativa no pone el stop. Y todo el recuerdo se desarrolla nítido y claro en tu mente, en todo tu cuerpo, reviviendo incluso sensaciones, que ya no duelen, pero que ya tampoco agradan. Impidiéndome disfrutar plenamente del olor, o del sonido, o de la imagen en cuestión.
Así, que ante esta contrariedad, me he propuesto rectificar mi sistema de almacenaje. A partir de mañana me he propuesto poner en práctica un sistema disociativo, en lugar de asociativo. Iré desprendiendo eslabón a eslabón la cadena asociada a cada recuerdo, porque me niego a no vivir los temas de Chaouen como lo hacía antes.









