Descubrimientos y necesidades

Con la intención de dejar los viruses varios atrás, me he puesto a cuidarme con el esmero típico de un relojero suizo, teniendo en cuenta cada pequeño detalle, por insignificante que parezca. Contabilizando las vitaminas, las proteinas, y llenando mi cuerpo de todo tipo de sustancias que teóricamente van a contribuir a que esté sana como una manzana. Ahora mismo creo que lo único que me falta para estar en un cuerpo 10 de salud, es darme un baño en MiMar, pero este asunto también estará resuelto en apenas horas.
En plena tarea de recomposición, he descubierto una bebida nueva. Llevo años tomando té de canela, siempre caliente y corto de azúcar. El domingo, al preparar el desayuno, con movimientos automáticos preparé un té con leche. En mi mente científica y extremadamente ordenada, todo ocupa un sitio, esta manera de trabajar la he trasladado a mi casa, y de mi casa a mi vida.. así, cada cosa tiene un sitio, y soy capaz de encontrar dentro de la cocina cualquier ingrediente con los ojos cerrados, porque cada cosa tiene un sitio. Según el gurú este modus operandis no es conveniente, ya que cuando cualquier cosa cambia de sitio, la angustia y el terror se apodera de mi persona, y siguiendo esta idea, me recomendó alterar ligeramente las cosas, para comprobar que si el té del desayuno no estaba en el tercer lugar de la izquierda, del segundo estante del armario lateral de mi cocina, no pasaba nada. El sábado por la tarde alteré este orden, cuestión que no recordé el domingo por la mañana. Conclusión, sí que pasan cosas por alterar el orden. Afortunadamente, el desorden, ha sido satisfactorio. De otra manera nunca me hubiera animado a añadir leche al té de canela. Y desde entonces, y como haciendo un previo al otoño que está por llegar, ando tomando té de canela con leche toda la tarde.
Y así, aderezadas las tarde de té de canela con leche, invierto las horas tejiendo.
Los Pomatomus, van creciendo, aunque ante la noticia de un bautizo inminente, han tenido que ocupar un lugar en la bolsa, dejando paso al primer proyecto de bebés que tejo. He elegido un pequeño vestido al que le tengo más miedo que ganas, realmente, pero empiezo a descubrir que esta sensación de reto, de miedo, y de desafío, se está convirtiendo en una especie de adicción.
Y mientras me entretengo de esta manera, ando esquivando dar las explicaciones de dónde he estado, más que nada porque sé que la respuesta debería ser otra, pero es que he llegado demasiado pronto, y todavía está todo por hacer. Y lo que guardo en un cajón, y que a veces me llama y me late con fuerza, quiere salir, pero me advierte de lo delicado de su estado, y de la imposibilidad de poner otra tirita.

6 opiniones en “Descubrimientos y necesidades”

  1. Nunca he probado el té con canela, pero de vez en cuando una taza de té irlandes, bien fuerte con un chorrito de leche y un par de galletitas, me encanta.

    El vestidito, de tela o de punto? Ya nos enseñarás.

  2. Yo tambien llevo ese orden extremo en mi casa y casi que en mi vida. Pero es una cuestion de supervivencia, soy demasiado despistada para poder permitirme hacerlo de otra manera… tengo que ser metodica y sistematica para no volverme loca!!!

  3. Yo, sin embargo, soy el desorden personificado. Eso sí, reconozco que cuando están en su sitio, cada cosa tiene su lugar… Ya verás que el vestido ese va a ser pan comido; la Debbie Bliss a ti no se te resiste, que te lo digo yo. Es una pena que no esté para la próxima quedada, porque he pedido a Amazon unos libros de bb muy chulis e igual te servían para un prósimo proyecto. Ah! y el té… como sea, pero siempre té.
    Abrazos y espero que ya estés recuperada (como un reloj suizo 😉 )

  4. Hmmm, desorden, depende del sitio. Creo que soy demasiado creativa para ser ordenada. O al reves. En el trabajo me gusta tenerlo todo en orden. Un lugar para cada cosa y cada cosa en su sitio. Pero en mi espacio me cuesta mas.

  5. Huyyyy, a mí me encanta el té de canela (comprado en el Mercadona) con leche calentita, de hecho es una de mis bebidas invernales predilectas. Si te gusta la miel, prueba a endulzarlo con una buena cucharada (yo tomo ahora una miel muy rica que compré en Grazalema, pero si la compras en el súper, te recomiento que sea alguna con jalea real, te levanta el ánimo que no veas), ¡¡¡delicioso!!! y muy muy sano.

    Además es estupendo que te «energices» para empezar proyectos nuevos, los haces con más ilusión y el resultado es mucho mejor.

    Besos

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