Primer concierto de Blues de Gofio, o eso creo, desde que se hicieron con el premio de Maxoarte 2008.
Concierto en La Carpintería, lleno de fans, y de gente despistada que disfrutó igualmente del show.
Blues de Gofio, compuesto por Jaran (batería), Cipri (guitarra), Aceysele (bajista y mi hermanísima), Sheyla (voz), y Gío y Toni (coros, y Toni, primisimo también). Faltó el otro guitarrista: Danilo.
Buenísimo concierto, velada divertida, y la mejor medicina, para olvidar que el 24 un capullo bebido e irresponsable se saltó un stop, y me empotró en una casa, dejándome el coche en un estado lamentable, y obligándome a reorganizar toda mi mudanza.
Autor: BrujaSinEscoba
Pues eso..
Justicia o venganza?
Este año, estuve casi 2 meses, lo de que el blog tenga archivo es una manera super eficaz de hacer memoria, quejándome de lo mal que me sentía en un trabajo que nunca sentí mío, y del que finalmente me echaron, gracias a la inestimable ayuda de un individuo que no merece ni mención.
Cierto día, el día, escribí esto. Después de ese momento, el agua, lo que hizo fue quitarme la idea de la cabeza, y sumirme en un estado cuasi-zen, durante estos largos y críticos meses.
Esta semana, y de mano del mismo que me despidió, ha venido la venganza.
Seguramente, todo lo que dicen, no sea cierto.
Seguramente, tanto arrepentimiento, no sea de corazón.
Seguramente, tanto halago, no sea merecido.
Pero lo que es cierto, es lo que siento, siento que esto ya no es venganza, es más bien justicia.
Y lo importante, empezaré el 2009 con trabajo, bien remunerado, horario mejorable, y con una mudanza de por medio.
Dedicaré horas de limpieza y no solo en sentido literal sino metafórico, en mi nueva oficina, ubicada en una obra muy grande, en mi isla de adopción. La limpieza física es obvia, es una obra. La limpieza metafórica, es debida a que voy a ocupar el puesto del que no merece mención, y la mala energía que desprendía ha quedado repartida por todos lados.
Experimentando
Bargello II y otros entretenimientos
Monográfico de patch
Supongo que a todas las que hacemos patch, o tejemos, o cualquier labor que pueda hacerse en compañía, cualquier excusa nos parece estupenda para poder reunirnos, y emplear las manos, al tiempo que se habla atropelladamente, mientras, se riega la garganta con una bebida, normalmente caliente, en esta época del año.
Ya nos reunimos los miércoles, para coser el Centennial Quilt, pero después de venir de Houston, andábamos buscando una excusa para poder estar todo el día envueltas en telas.
En esta ocasión, la excusa vino de mano de nuestra italiana favorita: Monográfico de Bargello.
A cuatro de nosotras, el Bargello nos pareció perfecto,
Con las cosas así, todas afilamos los cutters, almidonamos las telas, y esta mañana estábamos preparadas a la hora convenida en el lugar acordado.
MaryC, nos brindó el desayuno, nutritivo y delicioso. Y con las pilas cargadas, pusimos las máquinas a echar humo.
Nos dieron las ocho de la noche, los bargellos a mitad, y todas con las agendas en las manos buscando el próximo día de reunión para poder hacer la otra mitad del monográfico.
Es tremendamente gratificante encontrar gente que entiende el lenguaje de las telas como lo entiendo yo, y poder valorar distintos puntos de vista y aprendizaje. Realmente el patch es eso, juntar trozos, de tela, de hilos, de ideas.. de vidas.
Otra vez Diciembre
Diciembre se está haciendo largo, será que solo acaba de comenzar. Llegaron las flores de Pascua, que las compramos en diciembre y solo nos duran hasta los carnavales, y eso con suerte; la lotería que nunca toca, y los polvorones que engordan…. Me acuerdo cuando me gustaba diciembre.. me resulta lejano, es como recordar las tardes de bocadillos de nocilla y barrio sésamo. Recuerdo ser pequeña, y creer que esa sensación de tardes de tele y bocadillo no iba a desaparecer nunca. Me siento hoy como la Wendy de Peter Pan, de pronto crecí, y el polvo de las hadas ya no tiene efecto en mí, ¿tendrá vuelta atrás?. Hoy me peleo con los recibos devueltos, con los mil ingenieros que optan al mismo puesto de trabajo que yo, con los vecinos que están de fiesta y no tienen que madrugar.. Siento que estoy perdiendo la capacidad de jugar, se me está yendo la infancia.. y esta sensación no me gusta nada, y por ello, he decidido ponerle fin.
desidia y aburrimiento que pretende instalarse por aquí, me voy a disfrazar, y voy a jugar, necesito jugar.. y olvidarme que desde la treintena, las cosas pierden brillo, la responsabilidad deja poco margen a la improvisación, y a la locura transitoria, que a veces divierte tanto.Con la agenda bien armada
Frío y abrigo
Hace frío, y tengo frío. Me abrigo. Me tapo, el frío no se va.
Cinnamon candy
Una de mis debilidades, entre las miles que tengo, son las latas. Me gustan de todo tipo y tamaño. De las que guardan té, galletas, o de esas pequeñitas que parecen pastilleros, o que se adaptan muy bien para guardar alfileres o hilos o agujas, cualquier cosa de las que se utilizan para coser.
En EEUU son especialistas en este último tipo de latas. En cualquier supermercado, en el mostrador de caja, las encuentras de mil formas, dibujos, colores, y con los más variados contenidos. El precio es muy razonable, casi siempre menos de 1$ por lata. El contenido de las mismas es muy variado en sabores y forma, pero van desde los chicles a las pastillitas.
Me encantan estas latas, y me las voy agenciando, no por el contenido, sino por el continente, imaginando las cosas que podría meter luego en ellas.
Cuando ya estoy en casa, las abro, casi siempre, coincide que las latas que más me gustan, en su interior traen caramelitos o pastillas, del mismo sabor: cinnamon, o sea, canela.
Uno abre la lata, cierra los ojos, y aspira el aroma de estas pastillas.. para quien le guste la canela, el aroma es delicioso. Entonces, y en un acto reflejo, uno coge al azar una de ellas y las introduce en la boca. Son pequeñitas, como las pastillitas de hormonas.. Y lo primero en pensar, es la escasez del tamaño, con el imaginado sabor que tienen, por qué tan pequeñas??
Se empiezan a deshacer en la boca, y lo que de entrada parece dulce, se torna fuerte, pasando directamente al picante. Tienen un efecto anestesiador, de forma que en cuestión de minutos no sientes la lengua. La mueves rápido de un lado a otro de la boca, y en cada punto que toca, va dejando ese efecto: paralización de la zona. Y en seguida llega a la boca, el temido sabor del extra picante, somo si te estuvieras comiendo una guindilla. Y es en ese punto, donde escupes la maldita pastillita, entendiendo de pronto su tamaño, su color, y hasta su precio.
Menos mal que las latas siguen siendo preciosas.






