Las semanas van pasando y bueno, parece que me voy haciendo a esta nueva vida sin vivir.
Aunque llego a la noche siendo un trapito, aún me da tiempo a pensar un poco.
Si pongo la radio, la palabra crisis y desempleo son las más dichas.
La tele casi no la enciendo, me va mejor así.
Y entonces pienso, tener un trabajo que me ocupa el 80% del tiempo que estoy despierta no está tan mal, al menos en esta época, que tan mal se plantea.
Y cuando pienso que al menos tengo un trabajo, y que aunque los días en LaObra son todos distintos, con mil problemas varios que han de solucionarse antes de que se planteen, y que el estrés me ha costado en dos meses casi 5kg,… y todo esto, se traduce que en este tiempo, eso es una suerte ante el número astronómico de parados y que aumenta cada día…. entonces me doy cuenta de que es triste, muy triste..
Yo quisiera alegrarme y sentir que tengo un tesoro, cuando pienso en MiNorte, en Troylo, en todos mis amigos, y en todos los ratos que comparto con ellos, en lugar de hacerlo por tener un curro que me maltrata, y que no me deja apenas ratos para poder no hacer nada.
Pero en fin, basta de lamentos, como diría Isma..
Al menos, los efectos secundarios de este trabajo, son buenos: las reuniones de Las Palmas Knits, las visitas a San Mateo, Agaete, los tés a deshoras con conversaciones trascendentales y el trocito de Atlántico que me presta Las Canteras.
Autor: BrujaSinEscoba
Yo ya estoy
Malos hábitos
Un domingo en casa, da para mucho.
Hacía tiempo que tenía ganas de experimentar con las agujas de doble punta, y la forma de tejer hexágonos.
Tengo la malísima costumbre, de leer por encima un patrón cuando se trata de experimentar, cosa bien distinta, si tengo elegida con cierta seguridad cualquier otra cosa que vaya a acometer. Recuerdo que para el kiri, casi memoricé el patrón antes de montar los puntos.
Sin embargo, cuando me encuentro con algo nuevo y distinto, las ganas de empezar le pueden a la cordura. Así, cojo con pinzas las instrucciones y me pongo a montar puntos. Eso en el mejor de los casos, porque de pronto me entra una vena inventiva y le doy vueltas al patrón, creyendo que puedo variarlo a mi antojo según las necesidades.
Empecé con lana Katia mississippi, y disminuí en la primera vuelta y trabajé normal la segunda. El resultado es un hexágono con rayos, que no me gusta demasiado.
Segundo intento, ya creyéndome una experta, con una lana que compré en Houston, y que cada vez que la miro, me pregunto, en qué estaría pensando cuando la metí al bolso, previo pago, claro está.
El primer hexágono, me pareció muy chico, así que ni corta ni perezosa, aumenté los puntos.
El resultado, es un hexágono que no puedo ni definir, porque es como si le sobrara un triángulo.
Conclusión: intentaré luchar contra esta manía de no seguir las instrucciones, que si están, será para algo.
Los medios días
Pasan ya varias semanas desde que estoy aquí. Y apenas he tenido tiempo y tranquilidad para sentarme a tejer y disfrutar de ello.
Los únicos momentitos que tengo, son a medio día, después de comer mi tupper, preparado la noche antes y calentado en la caseta de al lado.
Sobre las dos y media, ya he terminado de comer, me tiendo ligeramente en el sillón de mi Opel Astra, y pongo el programa Ser Deportivos.. nunca me ha entusiasmado el fútbol, pero los chicos de este programa me gustan, y me transmiten el fútbol de otra manera.. Ya me veo en ese estadio frío y grande viendo un partido de la Unión Deportiva..
El caso, es que mientras los escucho, un poquito más de una hora, tejo.
Tengo que decir que esta FLS se me está atragantando de mala manera. Ya no sé cuántas veces la he deshecho. No puedo culpar a nadie, solo a mí y mi manía de saltarme pasos en los patrones.
Ahora, después de seguir a pies juntillas todo el patrón, y recontar los puntos, creo que voy en el buen camino.
La semana ha sido bastante agotadora, pero eso no es ninguna novedad desde que estoy aquí, ya casi hasta estoy acostumbrándome a este ritmo, a lidiar con un camino resbaladizo, a la lluvia temprana cada mañana, y a la comida en tupper…
Pero también hay minutos, horas para compartir sándwiches de atún y millo, lanas, cafés, tés..
No me voy a quejar, la verdad, no estoy tan mal.
Organización y descubrimientos
Como no puede ser de otra manera, en esta nueva andadura, también hay que comer… (para cuando una pildorita???).
Durante todo el tiempo que estuve en Fuerte, casi que perdí la habilidad de pensar y preparar comidas, en mi desorden habitual en este campo, la comida fuerte la hacía en casamami, y del resto no me preocupaba mayormente.
Ahora, y después de una semana comiendo en varios sitios de comida preparada y envasada, no me ha quedado otro remedio que la organización de tuppers varios, para toda la semana.
Hecho que hace que inevitablemente tenga que ir al super, otra de las tareas, que tampoco me encanta, (he dicho ya lo de la pildorita??).
El sábado, mi roommate y yo, nos fuimos a Mercadona. Cargamos el carro, y para casa.
Después de llegar, y con el trabajo de colocar todo por delante, me di cuenta de cómo están organizados los supermercados aquí.
Existen infinidad de productos en cantidad mono-dosis, cortado, preparado, y pensado, para una sola persona. Me choca bastante, en Fuerte no es nada habitual, las cosas están organizadas de forma familiar, supongo que todo esto atiende al tipo de consumidor.
Esto es una gran ciudad, y la gente está sola. Se trabaja demasiado, no hay casi tiempo de socializar…
Menos yo, que aunque compre paquetes monodosis, tengo la agenda tremendamente apretada.
Cafés, tés, chocolates, amigos, amigas, tejedoras, colegas, de todo hay, y espero que de todo siga habiendo, porque me niego a que en todos estos meses, lo único que haga sea trabajar.
Escala de prioridades
Es curioso asumir cómo cambia la escala de prioridades y cómo cosas antes sin valor, pasan a cotizarse muy al alza.
En este nuevo comienzo, no me ha quedado otro remedio que reestructurar mi escala de prioridades, llevándome alguna sorpresa con el estudio.
Una de las cosas que más aprecio ahora, es un aparcamiento. Llego a casa sobre las 18:40, casi 12h después de haber salido. Llegar por calles sinuosas y tener que dar varias vueltas por los mismos sitios invocando a cuanto santo se me venga a la mente para que alguno de los estudiantes que está por la zona, decida que ha llegado el momento del descanso, es bastante agotador.
El viernes, venía con ganas de socializar, y de hecho tenía plan para ello. Cuando iba llegando a casa, no podía creerlo: un hueco espacioso justo en la puerta del portal, era como un regalo a una semana agotadora. Aparqué con una sonrisa.
En ese momento se me vino a la mente la cita con amigos que tenía preparada, y el pensamiento que se me cruzó fue: si tengo que coger el coche para llegar a donde estén, me quedo en casa.
En ese momento, me di cuenta que mi escala de prioridades había cambiado, el parking ganaba muchos puestos frente a la reunión con amigos.
Ahora es así, y me parece muy triste.
Afortunadamente, estaban cerca, y fui andando. A veces, se puede tener todo.
Código de colores
Ya casi va pasando la primera semana de trabajo, y de mi reincorporación al mundo laboral.
No ha sido fácil, pero tampoco es que haya acabado conmigo.
Lo primero que aprendí al llegar aquí, fue que yo soy un Casco Blanco. La Seguridad Laboral, pasa por el cumplimiento de la exigencia de los EPI (Equipo de Protección Individual), que se compone en mi caso, de botas y casco.
Las botas, hasta que me he acostumbrado a caminar con ellas, al menos no me han hecho daño, pero pesan casi más que mi bolso, y son muy frías!.
Y el casco… Al llegar, vi una hilera de cascos azules, cogí uno que aún tenía el plástico, y me dispuse a colocarle las pegatinas pertinentes.
El Encargado de Obra, vino corriendo con cara de susto, y abriendo mucho la boca, y me dijo, con su inconfundible acento portugués: no no, tue eires un cashco blahnco.
Y al ver mi cara de absoluto despiste, me dice: los peones son azules, y los oficiales, los encargados y jefes de obra son blancos, los encofradores son amarillos, y hay algunos por ahí que no tienen puesto definido y son grises.
Yo di acuse de recibo de la información, y me quedé pensando.
Hasta dentro de una obra, donde todo el mundo se encuentra realizando una labor, es necesario separarnos, e identificarnos… no sea que alguno se descoloque de su sitio.
Volver a comenzar
Así empezaba una canción de esas salseras, de las que aunque no te guste demasiado ese ritmo, hacían que los pies fueran solos..
Volver a comenzar…
Así me siento. Empezar el año, empezar un nuevo trabajo, empezar a ampliar el círculo de amistades, empezar a no pensar, empezar a ahorrar,…. todo es un comienzo.
Para este nuevo comienzo, me acompaño de viejas cosas, las agujas, la lana, y los libros. En cualquier andadura me van a acompañar.
La FLS se me está atragantando.
Llevaba en el bolso demasiado tiempo, y ahora no sé por dónde iba, así que sin pensarlo más y con sangre fría, la he sacado de las agujas, y… a volver a comenzar!!!
Del resto de la semana, qué puedo contar??
Que los amaneceres en el tajo son impresionantes, y que ya tengo cámara de fotos para tomar prueba de ello.
Que el casco tiene cierto encanto, lo mismo que las botas.. empiezo a creer que el estilo no está en lo que te pongas.
Y que para ser la primera semana, creo que he sobrevivido, con alguna lágrima, con sentimientos de profunda nostalgia, con morriña, y con ganas, a ratos, de salir corriendo
Día 1 mirando al mar
Iba a poner una foto de mi nueva vista, pero no tengo cámara, y el cable del telf no sé por dónde andará, desde luego por aquí no.
Ya estoy instalada, en mi nueva-antigua casa. Serrat, en estos casos, siempre hace presencia, cantándome aquello de “uno se cree..” y cuando menos te lo esperas te llegan a las manos, como caídas del cielo, fotos, notas, cartas.. Mi caparazón se ha endurecido con los años, o tal vez estas pequeñas cosas hayan perdido fuerza, ya no siento lo de antes.
Mi nueva oficina, que es una caseta de obra, en medio de una grandísima estructura, tiene vistas al mar. Esta mañana, llegué demasiado temprano, los nervios no me dejaban dormir. Llegué a la obra sin problemas, escuchando cadenaser, como antes.. qué raro es volver.
Ver el amanecer desde esta ubicación, mereció la pena. Me he mirado dentro, y he pensado ¿qué más puedo pedir?. Y sobre la marcha y como las ratas atraídas por el flautista, llegaron a mi pensamiento mil y una cosas que ahora mismo pediría. De un plumazo y sin alzar la voz, acallé todas y cada una de las peticiones, miré de nuevo el mar, la mar, el océano, mi Atlántico, y contemplé de nuevo la vista, deseando que nunca nadie, sea capaz de quitarme estos pequeños placeres que soy capaz de disfrutar.
Año nuevo…
… Vida nueva
Y en esta ocasión va a ser de verdad.
Estoy haciendo maletas, listas interminables, organizaciones múltiples.
Mañana a esta hora, estaré rumbo a GC.
Mañana a las once de la noche, estaré poniendo olor y tacto dos semanas de palabras.
El domingo a las diez de la mañana, estaré visitando mi nuevo centro de trabajo.
El lunes a las ocho, volveré a calzar botas y casco, y retornaré a los bloques, los planos, y la tierra.
Y el mismo lunes, a las diez de la noche, estaré en un concierto, de esos que me alimentan.
He empezado el año, con un nuevo trabajo, con alguna ilusión temeraria, y con ganas, de nuevo, de experimentar.
Año nuevo, vida nueva.
