El amor…el…ella

Hoy, recibí esto vía e-mail. Gracias Alberto, por mandarme estas cosillas.

Después de leerlo, he llegado a la conclusión de que no conozco mejor definición sobre el amor. Dos individuos que se encuantran, se conocen y deciden caminar juntos, claro, que lo que piensa cada uno poco tiene que ver con lo que piensa el otro.

“Él

A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.

Ella

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.

Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos”.

( Raúl Brasca )

¿Por qué…..?

Hoy, me invade una duda, ¿por qué siento esta necesidad de escribir?. Desde hace ya años que llevo siempre un diario conmigo, que va a todas partes donde yo voy, y que a cada dos pasos de mi camino se abre para recibir las letras que salen, unas veces de mi mente y otras de mi corazón. A veces solo es un pensamiento circunstancial, otras veces son planes, y otras muchas veces son esos sentimientos que parece que me van a desbordar y que me terminarían engullendo si yo no los saco hacia fuera primero.

Puede ser que, yo, en mi escaso metro sesenta, sea incapaz de albergar tantas cosas, y por eso escribo…. Me gustaría sentir por otro, para comprobar que todos sentimos igual, para demostrarme que lo que yo siento no es diferente a lo que sienten los demás. Querría sentirlo todo, un poco de amor, un poco de rabia, un poco de odio, un poco de tristeza, y un poco de melancolía. Esos son los sentimientos que necesitaría vivir de otro. La alegría no, porque esa sí que estoy segura de que todos la sentimos igual.

Las apariencias

En Diciembre, compré tres plantas. Una era hermosa llena de flores; otra tenía una única flor pero robusta y fuerte; y la última tenía dos flores preciosas pero un aspecto muy débil.

Han pasado los meses.

La que estaba llena de flores cayó primero. La cambié de sitio, el tiempo de riego, le hablé, la mimé… en cuanto murieron sus flores, no lo soprtó más y murió entera.

La robusta cayó tres semanas más tarde. La cambié de sitio, el tiempo de riego, le hablé, la mimé… pero aún así, murió sin más.

Sin embargo, aquella, la de las dos flores, la más débil de las tres, sobrevivió al invierno, y pasó triunfante por la primavera; y ahora que estamos en verano, me regala una de sus espectaculares flores.

Una vez más, esta vez la naturaleza, me demuestra que las apariencias engañan. No se debe juzgar por la primera impresión.

Sombra…..

Mi sombra se está desatando. Me pide con fuerza que la deje salir, que tiene mucho que decir, mucho que gritar… Me enseñaron de pequeña a reprimirla, a darle a ella todo lo que no debía, tenía o quería hacer yo, y que bajo ningún concepto, podría sacarla a la luz (ja!! Luz..). ¿Quién sabe los motivos?. ¿Por qué no puedo odiar, celar, dar rienda suelta a lo que realmente siento?. Está mal visto en esta sociedad consumista, hipócrita y elitista que nos está tocando vivir. Todo el mundo anda buscando terapias alternativas que les aleje del estrés, del agobio… y estas terapias nos conducen a la paz interior (ja! Paz…). Mi sombra me pide salida y yo ya no la puedo sujetar más.

Esta sociedad en la que uno no puede decir una palabra más alta que la otra sin que le tachen de racista, maltratador, nazi.. o cualquier barbaridad más. Nos condicionan, porque todos sabemos que no hay nada peor para el ser humano, que sentirse rechazado, sentir que uno no es aceptado en el ambiente en el que se mueve y por las personas que le importan. Pues, ¿saben qué?, que estoy harta!! que mi sombra quiere salir y yo no voy a hacer ningún esfuerzo por retenerla, no quiero que se reprima más, no quiero que siga tragando sin poder escupir nada. Prefiero sentirme excluida de este círculo sin motivaciones, de este lugar sin razones, a dejar que mi sombra se muera dentro de mí.

Sombra, sal, el mundo es tuyo. Diles cómo lo ves.

Mi último proyecto

Cuando era pequeña y tenía pesadillas, me iba corriendo a la cama de mis padres, allí todos los malos sueños, los miedos, las angustias…. todo, desaparecía. Anoche, el lado oscuro de la vida penetró en mis sueños, ni juntando todas mis fuerzas conseguí soltar un pequeño gritillo. Aún así, fue suficiente para que unos brazos fuertes, que siempre están al acecho, me sacaran del trance y me devolvieran a la realidad, donde afortunadamente el lado oscuro no tiene poder. Esta es la misión que me gustaría que tuvieran mis quilts.

Me encanta preparar nuevos proyectos. Elegir el diseño, las telas, la técnica…

En esta ocasión, el quilt será un regalo. Un regalo muy especial. Será para mi amiga Mónica, una majorera, que vive ahora mismo en Sevilla, y que por culpa de eso no podemos pasar tantos ratitos juntas como antes.

Este verano, Mónica dará el “si quiero”, delante de todos sus familiares y de toda la gente que ella y Jorge quieren. Entre quienes tengo el honor de estar yo. Hay veces en la vida que me encuentro muda, mis palabras no son capaces de expresar todo lo que siento. Así que de un tiempo a esta parte, cuando estas situaciones me asaltan, ingenio un diseño, elijo las telas, la técnica….

Intento personalizar los quilts, imprimirles mis sentimientos por la persona a la que se lo voy a entregar, y sobre todo, me empeño porque el propio quilt tenga personalidad, y que sea capaz de abrigar a todo el que se ponga debajo. Y que por supuesto se convierta en esos brazos fuertes que siempre estén al acecho.

Mónica, te quiero mucho, y espero que junto a Jorge descubras una nueva etapa de la vida. Que se quieran cada día un poquito más, y que por supuesto sean muy muy felices

La pregunta y…. la respuesta

Entonces la ventana se abrió de par en par,

como antiguamente, y Peter Pan entró por ella.

Era un niño todavía, mientras ella era una persona mayor.

Se acurrucó al lado del fuego, y no se atrevía a moverse.

Se sentía culpable de ser ya una mujer.

James M. Barrie

Hace días que una pregunta me ronda la escoba, da vueltas alrededor de ella. Yo siento que necesita ser respondida pero aún no puedo hacerlo. Intento darle escobazos, espantarla, mirar para otro lado. Por momentos creo conseguirlo, pero en cuanto vuelvo a fijar la vista en las cerdas de mi escoba, ahí está.

Es inútil, no puedo huir de mis propias preguntas. ¿A qué le temo?, supongo que tanto la pregunta como la respuesta, las conozco perfectamente, pero no puedo afrontarlas. No puedo mirarme a los ojos y reconocerme con ellas. Aún es pronto. Quiero disfrutar un poquito más de esta ignorancia, de este sinsaber.

Porque preguntarme y responder, todo en cuestión de unos segundos, producirá un cambio de años en mí. Se esteblecerá un antes y un después de ese momento, y aún no estoy preparada para dar el salto, no quiero que el polvo de las hadas deje de funcionar en mí.

Por eso, aún duermo con un perro de peluche de color azul, y leo cuentos por la noche, y meto los dedos en la nocilla….

Al día siguiente,

insiste en preguntarme sin saber

que soy consciente

de que ella la conoce más que bien

pues esa otra es ella misma,

aquella niña de la cual me enamoré…

….Existen otros

Luis Quintana

Una muchachita de ojos verdes… que encontró su sitio

And I thank you

From bringing me here

For showing me home

For singing these tears

Finally I’ve found

That I belong here


Depeche Mode/Home

Y como cantaba Sabina, fue una noche después de un concierto cuando me di cuenta de quien era y a dónde pertenecía.

Fueron los “aquí estoy” de Ravelo, el “vivir” de Quintana, los “miedos” de de Paz…. Quise dar de comer a los “patos de la catedral” de Garriga, llevármelos a “la ciudad de los muertos”, que me dijo Serrano donde estaba. Más tarde vino Fermín y me dijo que con “un trozo de trapo”, yo sería feliz. Y vaya! cuánta razón tenía.

Así me di cuenta de quién era yo y de lo que realmente hacía aquí. Hasta ese momento me dedicaba a vagar por las calles, intentando buscar un no sé qué, que se me perdió no sé dónde y que necesitaba para no sé qué.