La libertad

Ya estamos oficialmente de vacaciones. De esas de caminatas por la mañana, playa a cualquier hora, siestas con libro, y sin horario para ir a la cama.

Ayer cuando llegamos a la playa, la marea estaba subiendo, y eso supone que va dejando charcos enormes por donde solemos caminar, que es bastante más arriba de la orilla.

Esos charcos son un imán para niñas que necesitan soltar correas.

Tengo bien presente el pulso constante que mantenemos. Ella quiere ir a un sitio, yo digo no; ella quiere hacer algo, yo digo no… y así hasta el infinito. Se queja con frecuencia porque dice que solo digo no, yo le digo que diría más veces sí, si lo que ella pretendiera fuera menos peligroso.

Sé que me entiende, pero se hace muy bien la despistada, y hace como que no comprende. Así que apenas me doy la vuelta, vuelve a la carga.

Por eso, cada día reservo un tiempo para la libertad. Correr por la playa, patinar, meterse en el agua (en aguas mansas, no en Piedra Playa), y ya de remate, mirar hacia otro lado mientras se mete en la cocina a robar una onza de chocolate.

Es complejo esto de mantener el equilibrio, no te creas.

Ayer, mientras la veía correr, sin “correa”, sin límite y sin parecer que había supervisión constante, me di cuenta de que ese momento era la justa representación gráfica de la libertad.

Y la entiendo. Compartimos el mismo valor.

Para mí lo más importante, también es la libertad. Y no me refiero a la libertad de hacer siempre lo que me de la gana, me conformo con tener la posibilidad de poder elegir lo que quiero, en cada instante y en cada situación. Cuando no me siento libre estoy triste, contracturada, y con frecuencia me pongo gruñona.

Me costó un tiempo entender esto en mi vida. Donde primero lo entendí fue en el trabajo. Poder decir: hoy no voy a hacer nada, sin tener que dar explicaciones; me cuesta trescientos euros mensuales, que pago gustosa en forma de recibo de autónoma, pero me compensa con creces. Y ya hace más de diez años que lo hago.

Ahí lo entendí y lo apliqué rápido.

Hay otras áreas, donde me ha costado un poco más, pero ahora mismo siento que soy completamente libre, en todo. Doy las explicaciones que me apetece; solo decido yo sobre cualquier cosa, y voy solo donde me apetece. Y esto no significa que sea una irresponsable, o que deje que se me acumule el trabajo, o las decisiones. No nada que ver, a lo que me refiero es que solo yo soy responsable de mi día a día, y que tengo todas las competencias sobre mis decisiones. Soy libre, y no solo lo soy, también me siento libre. Y tu ¿es para ti importante la libertad?.. ¿cómo de libre eres o te sientes?

 

 

Un comentario en “La libertad”

  1. Libertad…un concepto difícil de llevar a la práctica en el día a día… sobre todo si hay peques en casa, un ejemplo: al poco de empezar todo esto del virus, mi hija decició que no podía dormir sola y la verdad, llevo fatal lo de compartir cama con una peque de 8 años, que da manotazos y patadas a tutiplén… mi marido tiene más paciencia en eso, él tiene un sueño a prueba de bombas y es de menos dormir que yo…así que digamos que la libertad en mi casa… está complicada 😉

    ¡¡Buenas vacaciones!!

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