Por segunda vez, una lista

Faltan 18 días, para que cumpla 34 años.
(he tardado más de 35min para escribir esta frase, sin sufrir convulsiones)
Como ya soy adulta, y bla bla bla.. me lo voy a tomar bien, y voy a estar feliz de que llegue mi cumpleaños.
(trato de creérmelo, pero tengo ahora mismo cara de foto-forzada-desganada, lo importante es que estoy haciendo el esfuerzo)
Y ya, para meterme de lleno en la dinámica de lo que es un cumpleaños, voy a aceptar felicitaciones de cualquier modo, y también besos, y también abrazos, y también regalos.
Voy a hacer una lista de deseos, también de eso van los cumpleaños, no?

1.- Dormir, 12h seguidas, y levantarme como nueva, reparada.
2.- Una ensalada de Pablo con las niñas.
3.- Un desayuno con churros y café de 3h con MyGirlfriend
4.- Un libro de poemas de Oliverio Girondo
5.- Abrazos, muchos abrazos.
6.- Besos, besos, besos.
7.- Una hamburguesa del Dani.
8.- Un paseo con Troylo por la manzana.
9.- Una peli, que me haga llorar.
10.- Notas de buenos días, buenas noches, buenas tardes.
11.- Una rosa roja, abierta completamente.
12.- Una llamada de teléfono que diga: coleguiiiiiiiii.
13.- Una cámara de fotos.
14.- Cualquiera de los libros de Laura Gutman.
15.- Un tupper que sea termo para el almuerzo.
16.- Unos pendientes con piedras negras.
17.- Lana para calcetines.
18.- Una libreta nueva.
19.- Dormir sin sobresaltos.
20.- Una cartera azul de Massimo.
21.- Una conversación de 1h con MiGurú.
22.- Que ElPatrón llame, y me diga: Miniña.
23.- Oír reir a mamá.
24.- Ver los Increíbles.
25.- Oír a Ana, decirme Viole.
26.- Sacar muchas fotos a los niños de LaMami.
27.- Un sms de Irisucha.
28.- Una charla muy larga con LaBajista.
29.- Un plato de potaje de lentejas.
30.- Una cena-madrugada-desayuno con ElTécnico.
31.- No tener miedo.
32.- No escuchar, leer, ver… mentiras.
33.- Que me lleven a la Cumbre, Tejeda, o cualquier sitio alto y de montaña de GC.
34.- Hacer una lista como esta el año que viene.

.. Y yo también…

Siempre me ha encantado esta canción. Hoy es de escucha obligatoria, y no solo porque esta voz ya no nos acompañe, sino que hoy, siento que yo.. también vengo a ofrecer mi corazón, aunque no lo haga de manera explícita, aunque me cueste asumirlo, aunque … yo vengo a ofrecer-te mi corazón.

No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor
Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco másEditado: Se supone que arriba, debería salir un video del youtube, de Mercedes Sosa, cantando con Fito Páez la susodicha canción. El youtube siempre me boicotea..

A lo mejor es que yo aquí vine a lucirme

Hace una semana, después de andar pateándome toda la obra, al llegar a mi coche, encontré este mensajito.
La primera impresión sopresa, la segunda desconcierto, la tercera puro enfado.
No me gusta que se dirijan a mí de cualquier forma, y menos en el trabajo.
Siempre he tenido problemas hasta con mi nombre, en casa, en mi familia, los más pegados a mí me dicen Viole. Cuando alguien fuera de este círculo se ha dirigido a mí de esa forma, de manera casi espontánea, y no siempre de la mejor forma (he de reconocerlo) he pedido que me digan Violeta. Puede que sea arisca, o también que proteja mucho mi espacio, pero no me gusta tener tan cerca gente con quien tengo poca confianza. Y que me digan Viole, es estar demasiado cerca.
Y si eso me pasa con el nombre, no voy a decir lo que me pasa con “churri”.
Haciendo algunas pesquisas, y con ayuda de Manuel, puedo decir que casi he descubierto quien es el autor del “saludo”, aún estoy pensando cómo cerrar este capítulo, aunque lo tengo más o menos claro.
Al mismo tiempo, tengo algunas conversaciones con personal vario, de otras empresas que están trabajando. En una obra todo debe funcionar como un engranaje, y unos deben trabajar para dar soporte a otros, por ejemplo, yo debo poner bloques para que los electricistas pongan luminarias.
No todo funciona tan cronometrado.
En esas conversaciones, me dice un señor jefe del “sospechoso”.. es que nosotros aquí no hemos venido a bailar la sardana.. y ahora estamos parados.
Sin pensarlo me ha salido solo: no parados no están, algunos de sus trabajadores andan dejando notitas en los coches, o mirando por donde ando yo para no darme la cara.
Yo no sé a qué vinieron ustedes, tampoco me importa, yo sé a lo que vine yo, y desde luego a lucirme no. Así que haga el favor de atar cortito a los suyos, porque si no, voy a tener que quitarme el bozal yo.
(con lo que luego me cuesta ponérmelo)

Breves breves notas, de un mini mini concierto

ElTécnico me consiguió la invitación.
– Me encontré con dos buenos amigos.
– Estaba tan cerca de mí, que si me estiraba podía tocarle.
– Oírle a guitarra voz, es como volver atrás en el tiempo.
– Fue un mini mini concierto.
– Hizo comentarios, breves, pero ciertos.
– Me acordé de mamá.
– Apenas 5 canciones, era un mni mini concierto.
– Hice muchas fotos, y solo se salvan unas pocas.
– Remató con El marido de la peluquera, y a mí me sirvió como excusa para dejarme ir.
– Como en todos los conciertos, yo lloré, pensé, reí, y canté bajito.
– A ver cómo me duermo ahora, con el subidón que tengo.
– Se avecina una noche larga de tejido, y probablemente de tarereo.

Mira que te llevo muy dentro de mi corazón
por la salucita de la mare mía…..

Sueños, incomprensiones y recolección

Ha vuelto Septiembre, el Otoño, y la vuelta al cole. Y yo, he vuelto a desear más que nada en el mundo tener un huequito en la puerta de mi casa donde dejar mi coche, cuando vuelvo por la tarde. O tener el poder de una gran bruja, y hacer desaparecer el coche dentro del bolso del trabajo hasta el día siguiente que vuelva a necesitarlo.
Llegar a casa, después de un día agotador, y tener que perder casi una hora dando vueltas para aparcar, no tiene palabras.
Como yo, otros tantos pobres que buscan con desesperación ese hueco deseado donde dejar el auto. Algunas veces, y cuando ya han pasado más de las 7, les puede el cansancio, y la premura del tiempo, y cuando la acera se va quedando libre, abandonan ahí su vehículo.
Presumo que serán estudiantes, que aprovechan el silencio de la noche para poder sacarle el mayor partido a las horas. Son las 22:30, el coche bien pegadito a la pared, sobre la acera.
A esta hora nada podría pasar, el movimiento frenético del día ha llegado prácticamente a su término.
Y entonces vienen los locales, con su flamante grúa y se llevan el coche al potrero. Estas cosas, y por mucho que quiera, no puedo entenderlas.
Lo mismo me pasa con el camión que retira el contenedor de papel para reciclar, ha de pasar a las 7:30 cuando todo el mundo corre a su puesto de trabajo y la carretera está que arde???
Sueño con un sitio, donde estas pequeñas cosas, no pasen.
Y soñando me he pasado estos días. Sueños extrañísimos. Con champiñones con piel de melocotón de color negro; con peces payaso como Nemo, y con vestidos…. Tengo el subconsciente demasiado activo creo.
Pero siempre hay regalos que recolecto como si fuera una agricultora…, cien gaviotas en una explanada, o algún momento de paz.

Novedades de un otoño en ciernes

Violeta en la mesa de la cocina, desafío de un año: esmerarme para que sobreviva

El Otoño avanza su curso de forma impasible. Ha dado igual mis danzas al Sol, o mis rezos para que no se haga el gris el color oficial de estos meses. Ha llegado, y nos ha dejado como previo, un fin de semana lleno de lluvia.
Yo, como estoy cambiando los muebles de sitio, en sentido metafórico, tengo nuevos proyectos que acometer este Otoño.
Hace prácticamente dos años, me comprometí conmigo misma a mentalizarme para la llegada de la fecha, es decir, de mi trigésimo tercer cumpleaños. Cuando se iba acercando el momento, quería volver a huir, pero no hay nada que odie más que las promesas incumplidas, sobre todo las que me hago a mí. Así que apretando dientes, pasé el día. Incluso salí a cenar, y dejé que me hicieran regalos que abrí con risas y contenta.
Por esa misma fecha volví a adquirir otro compromiso conmigo, para reconocerme constante, si tenía un motivo. Me comprometí a hacer una foto al día, y subirla al blog. Así han pasado ya 333 días, y lo he hecho, a veces, hasta teniendo que pedir prestado un pc y una cámara.
Así, y viendo que puedo con lo que me digo en serio, estoy haciéndome nuevas promesas y adquiriendo nuevos compromisos, conmigo misma básicamente, pero que sé que repercutirá de forma inevitable en todo mi entorno, y puede que también en el contorno, pero estos serán daños colaterales que estoy dispuesta a asumir.
Por otro lado, tanta lluvia, y tanto enclaustramiento casero, por gusto propio, han traído nuevas novedades a mis agujas y también a mis ojos.

Aumentando fotos, dudas resueltas por teléfono y con grandes dosis de paciencia, he conseguido hacerle la puntilla a un pañal, todo es empezar. Y para darle la bienvenida al frío, he empezado a tejer un bolero al que hace tiempo le había echado el ojo.Y amenizando los ratos del almuerzo, y cualquier despiste del momento, ando escribiendo páginas enteras dentro de un nuevo cuarto de los gritos, siempre se me ha dado mejor pensar escribiendo. Y cuando se me cansa la mano, me voy al libro. Estoy a mitad del tercer volumen de Millenium, ay que ver! con lo que me costó engancharme en el primero, el segundo y este tercero los estoy devorando.

Viaje en el tiempo, a tres minutos de casa.

Ayer, después de casi 9 años volví a adentrarme en el patio de Magisterio.
Iba a hacer unas fotocopias, con prisa, como casi siempre, y sin pensar demasiado en dónde estaba.
Pero de pronto, al bajar las escaleras que conducen al patio abierto, sufrí como una ralentización del tiempo y mis movimientos (como una escena de Matrix).
¿Cuántos años hacía que no pisaba el patio?
¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que me senté en ese banco?
El banco de la derecha era el mío, y entre estudio y estudio, entre Termodinámica, Resistencia o Economía, me sentaba en ese banco. Unas veces escribía, otras veces leía, otras.. me dedicaba a contemplar los árboles o a los demás estudiantes.
Se me removieron muchos recuerdos en cuestión de segundos, pero me sentí bien.
Es tremendamente satisfactorio entrar en ese patio sin la sensación del agobio constante y propio del estudiante, me sentí completamente liberada.

PD: Respecto a la entrada anterior, he de decir que no hay ninguna metáfora. Que realmente casi muero aplastada por un palet de bloques, pero como soy pequeña, contorsionista, y tengo unos reflejos que desconocía, he sobrevivido. Sin rasguños, y sin ninguna contusión. Estoy enterita, vivita, y coleando.
Gracias por el interés.

Pues, parece que no

..pues no, esta batalla no va a ser la definitiva. Parece que una vez más volví a recuperar espacio, y fuerzas (ya no sé de dónde salen, o sí?) y volví magullada, pero gané.
Y no hizo falta un exorcismo, ni tampoco una batalla cuerpo a cuerpo, ni tampoco someterme a una sesión continua de doce horas de sueño; lo que hizo falta, fue un palet de bloques.
Uno con 60 bloques, de casi 40kg cada uno. Que estuvieran mal colocados, y que cayeran sobre mí a unos 4 metros de altura. Ni estaba tan metida en la batalla, ni estaba tan débil. Estaba atenta, y con el instinto de supervivencia bien afinado (ese que creía que no tenía). Y al escuchar ese sonido extraño tan cerca de mí, y gracias a que mido 1.50m, me lancé dentro de una arqueta, donde mi cuerpito (nunca he agradecido tanto ser tan chica) cupo casi entero.
No tengo ni un rasguño.
A mi alrededor todo destrozos.
Me ha servido para mucho. Sobre todo para entender.
Ahora entiendo, ahora lo veo claro, ahora… ya sé dónde está la batalla, y ahora sé, que contra este gigante, ganaré siempre.
Entre otras cosas, porque me quedan muchos cielos naranjas que ver.

Volvió a volver

Podría venir aquí hoy, y escribir que por primera vez pisé un campo de fútbol, y que la experiencia me gustó.
También podría decir que estuve en un mercado, en uno muy bonito, lleno de cosas buenas.
Podría resumir, tal vez, que tuve un fin de semana bueno, lleno de cosas agradables, que me volvieron a regalar flores, que tuve que volver a disimular para no dejar que las lágrimas se me vieran.
Pero lo único en lo que mi cabeza es capaz de pensar ahora, es que el gigante, al que tanto miedo tengo, el que nunca se termina de ir, y ante el que cedo cada vez que aparece, volvió a visitarme.
Y tengo la sospecha de que esta vez, va a acabar con todo.
Esta batalla puede ser la definitiva.

Los calcetines del Técnico

Los primeros calcetines tejidos con lana Katia socks.
La lana hace rayas, y creo que es el primer par, que me queda tan milimétricamente simétrico.
El patrón básico, que en su día, hace ya como tres años me enseñó mi amiga alemana.
El montaje de puntos lo hice sobre dos agujas de doble punta, sacando una de ellas a la hora de tejer la primera vuelta, he logrado así un acabado muy elástico, no será la última vez que lo empelee.
La más absoluta novedad de este par, es que por primera vez, y después de andar tres años tejiendo calcetines, por fin, he conseguido terminar la puntera como el Sr. Kitchener manda!!!. Antes de entregarlos a su propietario, ayer, aún miraba el remallado absolutamente maravillada. Lo logré!
ElTécnico, ya tiene calcetines, aunque anda pensando que son demasiado para estos lares. Yo discrepo, como ya he comentado en más de una ocasión, todavía tengo fresco el recuerdo del frío del último invierno. Y si aquí no hace el frío suficiente, pues ya encontraré el sitio adecuado para estrenarlos, todo sea por darles uso.