Escuchándo-me

Hace algún tiempo, concretamente desde que LaMami empezó a tener niños, y con ella muchas de mis otras amigas, empecé a escuchar eso de: “come a demanda”. Es decir, el bebé come cuando le apetece, dejando de lado esos inflexibles horarios, de cada tres horas te enchufo tu dosis de lechita.
Con los problemas que arrastro con la comida hace tanto tiempo ya, y a los que parece que por fin puedo estar poniéndoles término, estoy actuando de la misma manera. Estoy ingiriendo a la hora que de verdad creo sentir hambre, y lo que realmente el cuerpo me pide.
Así, llevo algún tiempo tomando mucho queso. Intuyo que mi cuerpo tiene alguna carencia de calcio, lo que puede ser completamente factible.
Este fin de semana, estuve en el mejor sitio majorero para comprar queso: en casa de MiTíaNieves. Aunque ahora el queso lo hace MaryCarmen. Es espectacular este queso, y sigue teniendo el mismo sabor de siempre. Es un buen método para teletransportarme a mi infancia, y recordar esas tardes de sábado, comiendo cuajada y tomates a escondidas, porque mi abuela decía que comer tanto era malísimo para el estómago.
Ayer di-mos cuenta del primer cuarto, acompañado con un poco de bizcocho de matalauva y un quinto. Realmente es puro placer.
Estoy contenta de poder recuperar el gusto por los sabores, hacía 10 años que lo había perdido.
Mientras tanto, y sin reparos, sigo adentrándome en los vericuetos del Secreto, haciendo listas, descubriento deseos internos y también algunos externos.
Que se pongan audios con estos contenidos en la red, que los pueda descargar gratuitamente, y que los pueda pasar al iTouch para escucharlos en cualquier momento, es todo un avance tecnológico, del que me estoy aprovechando al máximo.

Un gran descubrimiento

Descubrir un camino bifurcado ante mí, con dos direcciones con destino completamente distintos, pero igualmente felices.
Miedo, y espera.
Espera y miedo.
En algún momento voy a tener que decirme.
Estoy atenta a las señales, aunque últimamente parezca que ando dormida o despistada.
Es solo una apariencia.
Una cama cómoda, suave, que me recogió sin palabras.
Un coche, que tiene piloto automático, y me llevó sin decirle una palabra, a donde mi cabeza dejó de trabajar.
Una canción. (Pedazo descubrimiento). Georgina: con una mirada.
La pena, la resignación, la fuerza para seguir andando, acercándome cada vez más, a la bifurcación de mi camino, y tener que decidir.
Y si lanzo una moneda al aire?

No, no es casualidad,
Mi vista se encargó de demostrar..

Física, química y dudas

El principio de Arquímedes es un principio físico que afirma que un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido estático, será empujado con una fuerza vertical ascendente igual al peso del volumen de fluido desplazado por dicho cuerpo. Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons (en el SI).
Si el líquido en cuestión es aproximadamente diez veces más salado que los océanos; la salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. En el mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que ningún ser vivo habita en él, salvo algunos microbios. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas, pudiendo flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular.
Con estos dos principios físicos, podemos entender que cuando te sumerges en un Mar Muerto de imitación, no haya manera de que tus pies toquen el suelo.
Pero, ¿qué principio físico, químico o nuclear, me va a explicar la seguridad que siento al cerrar mis piernas en torno a tu cintura, mis brazos alrededor de tu cuello, dejarme flotar encima de ti, y que me de igual hacia donde nos lleve la marea?
A veces, la ciencia no llega a todas partes.

No estaba en la lista

Ayer me la trajeron a casa. Es esbelta, elegante, llena de botoncitos y luces. Lo nuestro es amor a primera vista, ya soy capaz de oler las cremas de verduras, las natillas, y las numerosas masas de pizzas que voy a hacer con ella.
Ayer nos estrenamos con masa de croquetas, y un pastel tres chocolates.
Forma parte de los regalos de mi cumple, (y no estaba en la lista de deseos). Realmente yo no sé si soy merecedora de tamaño regalo, pero como soy agradecida y buena gente (o eso dicen y yo he decidido creérmelo), voy a darle buen uso, y a recompensar a quien pensó que yo y ella seríamos felices juntas.
Ve preparando unos tuppers, querido, que voy a llenarte la nevera de creaciones espectaculares!

Cuestión de tiempo y hormonas

Hoy me he levantado muy temprano, causas mayores me lo exigían.
He llegado a LaObra a las 7:32 min. Con una lluvia suave y regular.
De pronto me he sentido como un jefe autoritario y dictador, y he pensado que voy a pillar a todos los que diariamente llegan tarde, o que remolonean hasta las 8:00 para empezar a trabajar.
Hasta a mí me ha sorprendido tener esta personalidad.
Al llegar a la garita de seguridad, he visto una cola de al menos 12 coches.
Cuando llegué a la entrada de LaObra, eran las 7:52. He llegado a la misma hora de siempre, y con un madrugón a mis espaldas.
Una vez en la entrada, me mandan a parar. No hay casi luz, llueve, y el segurita de la entrada tiene un archivador cargado de plásticos, con el listado del personal de cada una de las empresas que estamos trabajando aquí.
Por lo que vi que tardaba en localizar a cada persona, deduzco que no había ningún orden ni concierto en los listados.
Ha llegado detrás de mí otro personaje importante en este sitio, dando voces porque llevaba 10 minutos esperando en la cola.
El segurita y el personaje, se han zafado en una discusión sobre lo acontecido en la última media hora.
Los ocupantes de los otros coches se unieron a las quejas del personaje.
La segunda palabra a la que presté atención, fue cojones, después de tocar
Me he salido de la cola, y me he metido hacia adentro.
Demasiada testosterona a tan temprana hora. Es probable que aún sigan discutiendo.

Volveré

volveré sobre mis pasos
a buscar mis pies y tu saliva
a cerrar las puertas de lo leve
a enjuiciar tu ausencia y darle muerte
volveré sobre mis pasos
esperaré a verte dormida
para adueñarme de tus sueños
para soñar que en tu paz duermo
para dar palabra a un muerto
y frenar mi vida enloquecida
para encontrar mi yo perdido
para encontrarte a ti
… conmigo
antes de que alguna de tus fotos
se vuelva vieja y amarilla
volveré sobre mis pasos
a buscar mis pies y tu saliva
Delirio – Jesús Garriga

Sin golpe en la cabeza

El fin de semana dio para mucho.
Una demostración de un aparatito que será mi fiel compañera de lo que intuyo va a ser mucho tiempo.
Un Oktoberfest de mentira, y con resultado de fiasco fiasco. Buena excusa para conducir unos cuantos km y terminar compartiendo un café con 4 coetáneas más, hablando de cualquier cosa, y acabar en un McD’s.
Un domingo lleno de lana para calcetines, y tres calcetines tejidos. Aliñados con los nuevos capítulos de FlashForward.
Terminar en el cine, con unas gafas que dan un aspecto de 0 glamour, pero que te introducen por arte de magia en la película que estás viendo.
Hoy, lunes, a cinco días de lo que antes era un día de eliminar del calendario, me he levantado antes de tiempo. Con la sensación de haber dormido lo suficiente, con el ánimo de coger la semana con los dientes, y comérmela a mordiscos. Con las ganas de plantarme una sonrisa, y de reír a carcajadas al verme en el espejo con los rizos pegados a la cabeza como si hubiera dormido con los rulos puestos, con redecilla y todo.

Y no me he dado ningún golpe en la cabeza, ni ha tenido que venir ningún emisario del más allá para hacerme sentir así.
No sé qué ha pasado exactamente, pero hoy me he levantado como Mercedes Sosa, sintiendo que tengo que dar gracias a la vida, que no me había dado cuenta de todo lo que me está dando.
Siento que como las piedras en la arena, vienen las olas, me lavan, me refrescan, me renuevan la energía y me colocan donde tengo que estar, que hoy, es aquí, ahora, y dando gracias, que no suelo hacerlo habitualmente.

Niña, a los 60

El sábado, antes de caer en brazos del temible virus de la amigdalitis, me levanté temprano, y me fui al mar.
Siempre me ha resultado tremendamente fácil, sentirme feliz al lado del mar. Es como si no necesitara de más nada para sentirme bien, feliz, completa… cuando me siento en la arena y miro de lejos esa masa de agua, que se mueve bajo su propio orden, me parece que todo está en su sitio.
Suelo recorrer el paseo entero, parándome de tanto en tanto, solo para deleitarme con el paisaje, y con el momento. Así estaba.. caminando.. parándome… sacando alguna foto.
De pronto miré al agua, y ahí estaba ella. Le calculo más de 60 años, por el pelo blanco y algunas líneas de su cara. Iba entrando al agua con decisión, y al tiempo con impaciencia. Como un niño, que desea fuertemente abrir un regalo pero el propio nerviosismo no le deja rasgar el papel.
Se mojaba la cara, el pelo, daba algunos pasos más. Se paraba, y esperaba que la ola llegara para saltarla. Desde donde estaba, pude oír sus risitas nerviosas. Estaba disfrutando al máximo ese baño madrugador.
Valiente, pensé.
Y al mismo tiempo me invadió un deseo, quiero llegar a los 60 y tener ese espíritu. Seguir teniendo ganas de bañarme en el mar, seguir sintiendo que me recargo con solo pasear por la playa, sentir, que como en ese instante, soy feliz no necesitando más que un trozo de mar.
De pronto, y sin venir a cuento, porque así son la mayoría de las ideas que me asaltan, pensé, que para tener ese espíritu a los 60, lo único que tengo que hacer es conservar la niña que tengo dentro hasta ese momento, y no perder nunca las ganas de jugar.

Desde altas temperaturas

Desde la perspectiva que da la alta temperatura de 38.8ºC durante tres días, se ve el mundo bastante distinto.
He cambiado los muebles de sitio (en sentido metafórico) y la escala de prioridades (en sentido literal).
No sabes lo sola que estás hasta que tienes que enfundarte un chándal y pedir un taxi para que te lleve a un centro de salud, a que te diagnostiquen y que por favor te pongan algo intravenoso que te haga dejar de sentir el quebranto, el oído, la garganta, y hasta el pelo.. que cuando al cuerpo le da por hacerse notar, puede dolerte hasta el pelo.
Dieta básica de agua, zumo y acuarius, combinada con un potente antibiótico cada 8 horas.
A cuatro días desde la incursión por estas tierras víricas, la temperatura ha bajado algo, no lo suficiente como para que mi pelo vuelva a tener un aspecto “normal”, pero va camino de ello.
Después de ver el mundo, con ojos febriles, uno se da cuenta, de que todo, puede esperar, todo menos sentirse sano.

Yo creo que son tontos

Hoy me he subido al coche, he arrancado, he puesto la radio, y me he dirigido como cada día entre semana, al semáforo más largo de la ciudad.
Cuando iba llegando, el atasco era de consideración.
Empecé a ver luces azules, y pensé que igual no estaba bien despierta aún.
Los coches parecían que se movían con la lentitud de una manada de elefantes, como diría Ismael.
Me bebí unos sorbos de té, por ir despertándome.
Las luces azules, lejos de desaparecer se incrementaron.
2, 4, 6.. hasta 10 llegué a contar.
También había camiones de la basura, el barrendero, personal vario arreglando la Plaza..
Cuando estaba a punto de alcanzar el semáforo, las formas difuminadas fueron adquiriendo contorno: eran camiones de policía.
Las noticias en la radio, me fueron aclarando el panorama: Consejo de Ministros en la ciudad, con el presidente incluído. Canarias necesita la aprobación de un plan especial, ante la precariedad de la situación económica.
Entonces entendí. Viene el Presidente, y vamos a dejar todo bonito y limpito, amén de extremar la seguridad, para que nos den un poco de pasta.
Eso de conservar las apariencias siempre me ha parecido la mayor pérdida de tiempo.
Yo incluso me animaría a ensuciar, alegando la falta de medios para la conservación, , y así poder pedir más dinero…con cara de cordero degollado si hace falta.
Si es que al final voy a pensar que nuestros políticos son tan tontos que no saben ni pedir.