A veces, últimamente con demasiada frecuencia, se me olvida de lo poquito que necesito para ser un poquito feliz, y dejar de pensar en este devenir de sucesos que es la vida que estoy llevando últimamente, y que me ocasiona más de un contratiempo o choque neuronal, como suelo llamarlos. (En cuanto LaBajista lea esta frase, me dará un coscorrón por hacer frases taaaaan largas, sin puntuación).
El viernes, apretando los dientes, y poniendo todo el propósito de olvidar una semana de color oscurito tipo café, saqué mi Janome.
¿Cómo no se me había
ocurrido antes?? La mejor medicina para poner el piloto automático y dejar de pensar en mi caso, siempre es coser.
Busqué un proyecto rápido, que pudiera empezar y terminar en una tarde.. (Por qué no hay cosas fuera de las telas, que pueda hacerse igual, empezar y terminar.. sin contratiempos).
Hice un Grap Bag.
Es fácilito, y bastante resultón. Aunque a mi idea de ver, es algo pequeño, pero aún así, bastante útil.
El viernes lo empecé, en medio de café, música de Juan Luis Guerra recomendada, y una conversación parpadeante.
El sábado por la mañana lo estrené en un paseo por la calle con más solera de la ciudad.
Un paseo mañanero, sin prisa, con los ojos abiertos para poder ver todo lo que ofrece este sitio, que a veces son más cosas que vallas y obras por todas las esquinas.
Poemas en las paredes, versos del Poeta Descalzo, y un sol de 30º en pleno Noviembre.
Autor: BrujaSinEscoba
En pleno período catártico
Soneto xvii
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
Me llegó en uno de esos mail encadenados hace unos días, creo que me lo he aprendido de memoria. Me está pasando igual que cuando descubrí “Espero curarme” de Sabines..
Domingo de magia
En situaciones de emergencia
Fría e insensible
El domingo por la mañana, sentí la irrefrenable necesidad de darme un paseo, respirar mar, aunque viendo el cielo tan plomizo que nos cubría, supusiera mojarme por la lluvia.
Realmente así fue, y mereció la pena.
El paseo me oxigenó, mente, cuerpo y espíritu.
Como siempre que doy este paseo por la playa, termino en La Casa de Suecia.
Mi menú de desayuno habitual, suele ser tarta de zanahoria y café.
Sin embargo, el domingo estaba antojada de algo salado.
De la manera más natural pedí un sandwich de atún y millo, y por supuesto mi café.
Me adentré en el salón, y me coloqué como es habitual, en la mesa del fondo a la izquierda.
Si un día me pierden de vista, búsquenme siempre en ese rincón.
Saqué mi libro, y me puse a leer. Al cabo de unos minutos, la camarera me trajo mi sandwich.
Lo primero fue sorpresa, lo segundo admiración, y lo tercero.. una situación de duda.
¿Cómo hincarle el diente a algo tan bien armadito?.
En otra época de mi vida, cuando era princesa y adoraba todo lo que se refiere a la estética, seguramente hubiera alegado haber perdido el apetito y hubiera dejado el plato intacto.
Ahora, que soy algo más mundana, que me centro en mis puras necesidades básicas, me limité a quitarle el perejil, armarme de cuchillo y tenedor, y destrozar semejante obra de arte para ingerirlo pacientemente.
Me habré vuelto fría e insensible, o solamente que es que soy humana?
Evaluando opciones
Como la vida es cíclica, me estoy dando por aludida. Las señales que empiezo a recibir, creo que son bastante claras.
Vine hace 11 meses a ejecutar un proyecto que debió hacerse en 5, los plazos de entrega y de ejecución no siempre en la realidad coinciden con la práctica.
Creo que esta obra empieza a dar sus pasos finales. Aún tengo algo de trabajo aquí, pero ya no sé si será rentable para mi empresa contar con una Jefa de Obra.
Como soy impaciente por naturaleza, cagaprisas por definición, y anticipada a todo lo que suele venir, ya estoy mirando otras opciones, tocando puertas, y lanzando CV al aire…
Eso de ser parte del grupo de 4 millones, no me hace especialmente gracia ahora mismo.
La cuestión, es que inevitablemente, el empezar a buscar, me vuelve a colocar en la fila de los candidatos, situación que nunca he llevado del todo bien.
Quiero tener fé, y pensar que todo esto es temporal, y que si este trabajo me encontró en el año de la crisis, por qué no me va a volver a pasar???
Tengo los dedos cruzados, los chakras alineados, el Secreto trabajando, y me he encomendado a San Judas Tadeo, que dicen que es el Santo del trabajo.
Algo tendrá que funcionar, no?
De vez en cuando
Encuentro joyas por ahí.
Unas veces me asaltan en la radio, otras veces busco y rebusco en la red hasta que encuentro. Otras veces simplemente aparecen.
Así me pasó con Georgina.
La escuché en mi coche, en mi isla, en mi radio… (cuántos posesivos!). Al cabo de un par de horas, solo recordaba una frase, ni la música, ni el resto de la letra, pero sabía que era mi canción.
Fue suficiente para encontrarla.
Ahora ando todo el día tarareando sus canciones, porque en cada una de sus letras, hay un retrato mío.
Esta nueva etapa que estoy viviendo, para reconstruírme ya tiene banda sonora.
Ya estoy mucho más tranquila.
Todo tiene un final
Los compré en Zara, hace casi dos años. Se puede decir que por este tiempo han cumplido de largo con su previsión de vida útil.
La primera vez que los usé, fue para ir a un concierto en el pub La Calle.
ElFlaco dio un buen concierto, y estos zapatitos me acompañaron a bailar, caminar medio Puerto, y traerme de vuelta a casa. Claro que esa primera vez, yo abusé de ellos y ellos me devolvieron el favor dejándome unas estupendas cantallas.
Después de eso, el entendimiento fue total. Sin más rozaduras, y sin dolores post-caminatas.
Hemos ido a muchísimos sitios juntos, incluso cruzamos el charco.
Este último año, se han convertido casi en parte de mi uniforme para venir a trabajar.
Ayer, me dieron un toque, su vida útil se está agotando.
Sé que esta noche darán su último paseo. Estoy satisfecha, han cumplido.
Sin embargo, sé que en cuanto llegue el momento de meterlos en la bolsa para no sacarlos más, me voy a sentir triste.
Dicen que tirar la basura es un buen método para visualizar que también te deshaces de toda la energía que nos sobra, todo lo que nos termina de vacíar el vaso. Aprovecharé el momento para hacer dicho ejercicio de despojo.
Pensando en las agujas
Hace rato que no cojo las agujas.. y ya las voy necesitando.
Estoy dispersando demasiado el poco tiempo libre que tengo para mí.
Tests de edad cerebral, podcasts con leyes metafísicas, y alguna lectura que me lleva por algunos derroteros no muy aconsejables.
Así se me dan las horas, inventando palabras que no tienen demasiada cabida, pero que entre rato y rato me entretienen.
E intuyo que lo hago para no pensar lo que realmente estoy evitando: de nuevo la inseguridad…
laboral, emocional, física, química….
Supongo que por mi propio equilibrio mental, va siendo hora de que las vaya retomando.
Igual esta noche va a ser un buen momento.


Y una puesta de Sol