Cuestión de tiempo y hormonas

Hoy me he levantado muy temprano, causas mayores me lo exigían.
He llegado a LaObra a las 7:32 min. Con una lluvia suave y regular.
De pronto me he sentido como un jefe autoritario y dictador, y he pensado que voy a pillar a todos los que diariamente llegan tarde, o que remolonean hasta las 8:00 para empezar a trabajar.
Hasta a mí me ha sorprendido tener esta personalidad.
Al llegar a la garita de seguridad, he visto una cola de al menos 12 coches.
Cuando llegué a la entrada de LaObra, eran las 7:52. He llegado a la misma hora de siempre, y con un madrugón a mis espaldas.
Una vez en la entrada, me mandan a parar. No hay casi luz, llueve, y el segurita de la entrada tiene un archivador cargado de plásticos, con el listado del personal de cada una de las empresas que estamos trabajando aquí.
Por lo que vi que tardaba en localizar a cada persona, deduzco que no había ningún orden ni concierto en los listados.
Ha llegado detrás de mí otro personaje importante en este sitio, dando voces porque llevaba 10 minutos esperando en la cola.
El segurita y el personaje, se han zafado en una discusión sobre lo acontecido en la última media hora.
Los ocupantes de los otros coches se unieron a las quejas del personaje.
La segunda palabra a la que presté atención, fue cojones, después de tocar
Me he salido de la cola, y me he metido hacia adentro.
Demasiada testosterona a tan temprana hora. Es probable que aún sigan discutiendo.

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