Libro 4 (2010): Un mundo casi perfecto

Creo que descubrí este libro en algún blog, pero no recuerdo cuál. Sé que me gustó el título y también la foto de la portada. No son buenas referencias para decidir si un libro ha de gustarme o no, pero suelo ser así.
Hay veces que veo algo y sé que me va a gustar, ya sea por el color, la imagen, el olor,… lo que me transmite, al fin y al cabo.
Al principio, cuando empecé a leerlo, pensé que este pequeño instinto, tan básico, para elegir libros, me había fallado.
Empecé a leerlo en Diciembre, y la trama del libro se parecía asombrosamente a la situación personal que vivía, con sutiles diferencias, que hacían que cada capítulo me doliera un poquito más. No pude con él.
Abandoné la lectura poco antes de irme de vacaciones de Navidad.
Dejé que se asentara todo, y también dejé que fuera el propio libro el que me indicara cuándo debía retomarlo. Cada cosa, hasta los libros, tienen su momento.
Decidió que finales de Enero era buen momento, y así fue. Prácticamente en dos días acabé con las 300 páginas.
Es una lectura ligera, entretenida, con momentos cómicos, y con muchas referencias a películas y música de los años 50.
Supongo que me ha gustado, porque hay páginas enteras que pueden ser un espejo de lo que he vivido en los últimos meses, y otras que espero vivir. En otras circunstancias, supongo que hubiera sido un libro más.

Un nuevo compañero, un viejo amigo


El domingo por la mañana, fui al cine a ver “Tiana y el sapo”. Es una película de Disney a la antigua usanza, dibujada toda a mano, sin efectos, sin avances tecnológicos, pero contando una historia muy actual. Como película me gustó, aunque tiene ciertos detalles que me desconcertaron.
Me quedé enamorada de la luciérnaga Ray, que habla cajún, y que a su vez, está enamorado de Evangeline.
Su historia, me trae a la mente el libro Primavera con esquina rota, de Benedetti. Y no sé bien por qué. Esta extraña costumbre de ir hilando cosas que tiene mi cabeza.
Lo importante es que hoy tengo un compañero nuevo, que me ha devuelto la fé.


Esta mañana, me encontré con este regalo cuando llegué al trabajo.
Realmente es un espectáculo, y me produce el mismo efecto que mirar al Atlántico.
Se me cargan las pilas.
Tengo un viejo amigo, que me acompaña cada amanecer, a veces lo tapan las nubes, pero siempre está, aunque no lo vea, aunque no me cargue las pilas, está. Y en eso, también he descubierto la fé.

Planes torcidos

Este platito (espirales con champiñones al ajillo), ha sido el culpable de que desde el jueves ande fatal del estómago.
Mi intolerancia al ajo, y mis pocas atenciones para con este detallito, hacen que tenga el estómago como lavadora en centrifugado todos estos días.
El martes de la semana pasada idealicé un un fin de semana sin mar, en silencio, en soledad, y con el firme propósito de volver con un planning bien armadito.
El miércoles hubo un amago de cancelación y cambio.
El viernes la cancelación y el cambio de planes fue total.
De pensar en un fin de semana al más puro estilo ermitaño, he tenido un fin de semana de lo más movido y social. Y contra lo que cabe pensar, estoy feliz.
Creo que nunca me he alegrado tanto de que me cancelaran el plan, sobre todo a toro pasado.
Supongo que debo ir tomando nota, porque estos pequeños contratiempos están dándome más información real de la vida, que todas las horas pensando que ocupo día a día.
Me ha dado tiempo a ir terminando algunas cosillas, como unos pañales con puntilla o babitas, y el vestido para Sara, que ya está bloqueándose.

Y por fin, pude meter al horno los cinnamon rolls.. creo que ha sido la receta que más me ha costado poner en práctica, siempre salía algún imprevisto o inconveniente que me impedía realizarla. Al fin, he podido hacerlos. Creo que el resultado es mejorable, así que voy a trabajar en ello en las próximas semanas, porque prometen.
También me inicié en el mundo de las albóndigas, pero como aún no las he probado y no sé cómo quedaron en realidad, ni hay foto ni más detalles, solo un apunte.
De pasada, he visto el primer capítulo de Lost, y bueno… sin palabras prácticamente.

Libro 3 (2010): Inocencia Radical

Me lo dejaron los RRMM en casa de ElTécnico.
Desde que hace dos años conocí a los Punset, me he vuelto prácticamente adicta a sus escritos. La facilidad con que explican lo inexplicable de las emociones, mezclando psicología y ciencia es increíble.
Como en el anterior libro, éste me desveló verdades como puños, que a veces son tan evidentes que pasan inadvertidas.
Es un libro para subrayar, para consultar, y para pensar.
En mi pseudo-biblioteca, está archivado como imprescindible.
El último capítulo, dedicado al Amor, es sin lugar a dudas, uno de los mejores tratados, enfoques, y escritos, con los que me he encontrado en mucho tiempo.
Para los que les guste pensar, y divagar; entenderse y entender, es una lectura obligatoria.

Diseño y funcionalidad

Normalmente tejo con las Denise, o las Knit-Pro. Tengo también algunas agujas circulares de bambú sin marca ni origen, solo recuerdo haberlas comprado por ebay en un país asiático, no sé cuál.
Cuando empecé este Little dress, con katia merino babies, necesitaba unas agujas circulares muy pequeñas. No tenía en casa, así que compré. Son unas pony nº2,5.
Tengo que decirlo, creo que las odio. Ya llevo más de la mitad de la labor, y sigue siendo un sufrimiento tejer con ellas.
Cuestión que me ha llevado a indagar en el motivo, llegando a la conclusión de la importancia del diseño.
Estas agujas no son funcionales ni prácticas por varios motivos. Uno de ellos es que el cable es demasiado largo, lo que no es totalmente significativo, porque los puntos se desplazan a través de él. El segundo motivo, es que no son totalmente rectas, tienen un ángulo de curvatura unos 7cm antes del cable. Esto nos llevaría a pensar que tal vez sería para ayudar a la labor de desplazamiento de los puntos. Error.
Los puntos no corren libremente por la aguja, sino que este ángulo es demasiado agudo, y los puntos se atascan ahí.
Pero el motivo más importante por el cuál estas agujas son una m****a, es que son muy largas.
Las agujas circulares deberían medir en torno a los 10-13cm, y luego el cable que sea lo largo que se quiera. Estas agujas miden casi 20cm con su ángulo de curvatura, lo que las hace totalmente disfuncionales.
A ver, señores de pony needles, quién les está diseñando sus agujas????
Quien quiera que lo haya hecho, sabe tanto de tejer como los escarabajos peloteros.
Lo de la ingeniería, el diseño y la necesidad de llegar al por qué de cada cosa, en mí, ya me viene en la cadena de ADN.
Estoy pensando seriamente en dedicarme a diseñar agujas para tejer.. a que me hago con el mercado?.

Libro 2 (2010): El Desencuentro

Lo terminé de leer hace aproximadamente un mes.
Me gusta este libro, no, más bien, me encanta este libro.
Lo habré leído unas seis o siete veces, y todas las veces me sorprende, me cautiva, y me impresiona.
Es una historia melancólica, puede que triste, y también un poco desesperanzadora.
Pero la forma en la que está contada, la hace muy llevadera.
Puede que la palabra que más se me viene a la mente, en cuanto termino de leerlo, es resignación.
Qué palabra tan fea.
Como digo, he perdido la cuenta de las veces que lo he leído, lo que tengo claro, es que volveré a hacerlo.

Lo que se ve por fuera

Las cosas no siempre son lo que se ven por fuera.
Un árbol aparentemente robusto, estaba comido por dentro, solo le quedaba la cascarilla.
Una propuesta aparentemente firme, que solo eran palabras y jornadas maratonianas.
Un diálogo aparentemente sólido, que son solo palabras que se llevó la tormenta.
Y ahora, lo que se ve por fuera, es lo mismo con el pelo corto.
Por dentro…. ay por dentro!

Fin de semana… me gusta resumir

– Operación de menisco roto, que no estaba roto. Acompañando a ElTécnico durante su intervención. Me gusta la labor de acompañante.

– La espera la distraje tejiendo y a ratos jugando con la cámara en el Hospital. Todavía no he descubierto todas las funciones que tiene esta cámara. Me gusta descubrir “juguetes”.
– Cocinando el domingo, para una familia entera. Estoy como niña con zapatos nuevos, haciendo masas en la Thermomix. Esta fue para una quiche de espinacas con queso azul. La devoramos antes de que pudiera sacarle fotos. Me gusta cocinar para muchas personas.– Me inicié en el mundo de la elaboración de croquetas, con bastante éxito. Me gusta ver como se acaba la comida que preparo, a golpes de mmmm..

– La primera foto que saco a unos gatos. Soy gatufóbica, pero de un tiempo a esta parte, verlos de lejos, yo en el coche, ellos detrás de una reja, puedo soportarlo. Me gusta observar sus movimientos.
– Retomé un libro, que antes dolía, y ahora se saborea. Me gusta leer en la cama.
Me gusta llegar al lunes con la sensación de haber hecho muchas cosas distintas que disfruto. Sentirme útil es uno de los mayores placeres que siento en estos días, son pequeñas cuerdas que me anclan a la realidad que tengo. Reunir estos momentos cotidianos es una buena manera que he descubierto para entretenerme, para distraerme y también para disfrutarme.

Reencuentro

Estaba entre los pasillos de Decathlon. De mal humor, no mas bien de capa caida. Triste.
Si, triste seria un buen adjetivo.
Y al dar la vuelta, dejando atras uno de esos pasillos llenos de maquinas diseñadas por torturadores enmascarados, la reencontre.
Tardamos unos segundos en asimilar quien era la persona que teniamos en frente.
Pasado el tiempo de reconocimiento, dimos lugar a la sonrisa.
Luego la alegria, tiempo ha que no nos vemos!
Dejamos las cosas alli, y ni siquiera pagamos. Hay mucho que contar, mucho para ponernos al dia.
Hacia tiempo que en mi cabeza, la echaba de menos. Siempre me ayudo, siempre nos entendimos bien, y ahora, estos dias, es un tiempo en el que la echaba en falta mucho.
Nos subimos a mi coche, y nos fuimos directas a nuestro cafe.
Charla, charla, charla, y tambien lluvia.
Parecia que el tiempo no habia pasado. Hemos tardado casi 4 horas en ponernos al dia.
Se nos volvio a olvidar comer. Pero no importa, hay tiempo.
Ya estamos otra vez sincronizadas. Es un alivio volver a contar con ella.