A mi alrededor hay espejos, en los que estoy obligada a mirarme.
Intento no reconocerme, pero las similitudes son tantas, y las diferencias tan pocas, que es inevitable mirar y no verme.
Dicen que si tiene plumaje como un pato, si camina como un pato, y si nada como un pato, probablemente será un pato.
¿Por qué narices yo, me empeño entonces en decir que es un cisne?
Autor: BrujaSinEscoba
Es que no lo he dicho lo suficiente
De las comidas que más me gusta hacer y disfrutar es el desayuno.
No tengo preferencias entre un desayuno amoroso y casero, a uno en mesita de cafetería y variado.
Este fin de semana, me dispuse a recrearme en una receta facilona pero apetitosa: tostadas de canela.
Mi forma personal de hacerla, es una compilación entre todas las posibilidades que the pioneer woman da.
Así, mezclé mantequilla con azúcar moreno, hasta que quedó en textura pomada, y luego fui añadiendo canela en polvo hasta que me pareció oportuno.
Unte dos tostadas con la mezcla, y me dispuse a hacerme un breakfast té para acompañar.
El horno encendido y tomando temperatura.
6 minutos más tarde, que fueron los que tardé en hacer la cama… mimalditohorno había carbonizado mis deliciosas tostadas.
No he dicho lo suficiente lo miserable que me hace la vida este maldito electrodoméstico!!!
No sé dónde quedaron aquellas reuniones nuestras donde yo introducía una masa deforme, y él me devolvía suculentas muffins, o las tartas de queso, o los asados varios..
Qué fue de eso?? Qué ha quedado de todo aquello?? Carbón propiamente dicho.
Ya ni las pizzas me las devuelve con buena cara.
No he reparado en lo fácil y feliz que me hace un horno compensado, hasta que me he topado con este, que es como si siempre estuviera de mal humor.
Erizándome en Sábado
Desde que lo ví en Ravelry me enamoré de él, y supe que debía intentarlo.
Tenía en casa una madeja de Katia Tweed, que ya llevaba guardada más de un año, y que no tenía finalidad ni proyecto.
El sábado por la mañana, litro de té en la tetera, y la primera temporada de Lost en el pc, y me fui a por él.
Patrón Smith de Ysolda. Medio ovillo para el cuerpo de Katia Merino Baby, y otro ovillo de Katia Tweed para las púas.
El patrón es sencillo, y las capas de púas se van insertando a medida que se va tejiendo el cuerpo. Es trabajo de un día, bien acompañada de té, y perdidos.
Y en mente, se me ha quedado la idea de tejer una familia entera de Erizos.
Libro 17 (2010): Rapsodia Gourmet
Pensé que no estaría preparada aún para leer un libro sobre comida, íntegramente de comida. De sabores, texturas, preparaciones, etc.. Lo he podido leer sin sentir náuseas, o sin tener que cerrarlo de golpe. Sin sentir ansiedad, ni tampoco asco.
Qué poco sabemos
Ayer hablaba con LaMona, sobre las amenazas ficticias, esas que nos hacen ponernos en guardia sin que apenas haya pasado nada, solo con la idea o la posibilidad que nos da nuestra mente de que pasen. La cuestión es que nuestro cerebro lo procesa como si de verdad estuviera pasando, y nuestro cuerpo reacciona ante la idea como si fuera real. Terrible.
Esta mañana cuando salía de la ducha, oí un ruido, y segundos más tarde un llanto. Entre sollozos, y de forma entrecortada se entendía “no puedo más, no puedo más”.. era un llanto quedo, tranquilo, sin embargo el sentimiento del mismo era desgarrador.
Otra voz, más cercana, decía “tranquila, tranquila, no es nada, ya va a pasar”..
Me dieron ganas de subir, (sé que la escena estaba sucediendo en la planta superior, en el otro piso), de abrazar a quien lloraba, de hacerle entender que empatizaba con su llanto, y que la entendía, que hay días en los que yo tampoco puedo más.
Me planteo lo poco que sabemos de la mente, del cerebro, de la psicología humana… y de pronto, estos días, me parece que es lo más poderoso que tenemos. Que si nuestra cabeza nos dice ahí hay petróleo, empezaremos a cavar, seremos capaces de llegar a las Antípodas buscando el mencionado tesoro, aún a sabiendas que no hay nada, que no vamos a encontrar nada.
Yo sé del poder de mi cabeza, y trato de acallarla a la mínima. Así me creo a pies juntillas lo que me dicen, para no darle cancha a que interprete y me conduzca a errores.
Si me dices que sobro, me lo creo. Si me dices que te estreso, me lo creo.
Si me dices que me quieres, también me lo voy a creer.
Tengo a mi cerebro a raya, y no le doy lugar a estrategias, ni interpretaciones.. y la manida frase de “dices no cuando quieres decir sí”, no tiene lugar en los entresijos de mi cabeza.
No entiendo otro idioma que el de la verdad.
Haciendo camino
De vez en cuando, tengo que pararme, y buscar el pesito que tengo anclado al tobillo derecho y que me hace estar equilibrada en tiempo y espacio.
De vez en cuando, necesito mirarme al espejo, y perderme en el rostro que me devuelve, y que llegado ese momento casi no reconozco.
De vez en cuando, me viene bien mirarme de frente, y hacer inventario de virtudes y defectos.
Reconocerme capaz, constante, tenaz, tozuda, independiente, íntegra, sensible, sensata.
Reconocer mis necesidades y también mis capacidades.
Soy sensible, pero no frágil. Soy práctica pero no simple. Soy independiente pero no autónoma.
Y ahora que me empiezo a reconocer, ahora puedo seguir andando.
Cero con el Caralibro!
Los que me conocen de cerca, saben de mi aversión para con el Facebook.
Cierto es que cuando lo conocí, allá por el 2008, me pareció una idea fascinante. Un estupendo experimento social, con el que se podía comprobar en tus “propias carnes” la teoría de los 6 grados de separación.
Y fue real. Comprobé los 6 graditos de marras, recuperé a ciertos amiguetes del colegio, del instituto…
Y entonces empezaron a llegarme invitaciones de gente que no tenía nada que ver conmigo, ni tampoco con los 6 grados. De forma sistemática siempre denegué estas invitaciones.
Más tarde me llegó la información, de que Facebook se reservaba el derecho sobre el uso de todo el material que subieras a tu perfil. No he llegado a corroborarlo, pero me temo que la fuente estaba bien informada.
Otro tanto después, pude comprobar que si me etiquetaban en una foto, yo estaba expuesta a cualquiera que quisiera buscarme, y no es que tenga nada que esconder, pero sinceramente, no me apetece que me vean quien no quiero o quien ni siquiera conozco.
Después, descubrí, que como red social está bien, pero que el “ligoteo” típico de otras pseudo redes se había instalado también en el Caralibro, y las fotos de los perfiles, son demasiado explícitas como para obviarlos. Esto es como un meetic totalmente gratuito.
Así las cosas, decidí poner punto y final a mi experimiento social.
La semana pasada descubrí una noticia, donde se explicaba que todas las puertas de seguridad de la red no estaban controladas, y cualquier apañado-informático, podía ver el chat de tus amigos.
Con todos estos datos, he decidido hace algunos meses darme de baja de la red.
Hace menos de un mes he descubierto que han hackeado mi perfil, han cambiado mi contraseña, y se han dedicado a curiosear y también espiar a “mis amigos”. La finalidad de este hecho la desconozco, pero la conclusión es clara: Bórrame del Facebook.
Libro 16 (2010): Los gritos del pasado
“… En los peores momentos, durante la noche, sopesó incluso la posibilidad de huir, de hacer la maleta y largarse lejos de la responsabilidad del deber, lejos del peligro de que el amor por su hijo se convirtiese en una arma que le apuntase a la sien y, poco a poco, terminara por despararse. Él, cuyo sentido deldeber había sido siempre ejemplar, consideró en serio, por primera vez en su vida, tomar la salida de un cobarde…”
Misterio, religión, engaños, y fanatismo…. Fácil enganche.
Desde los lunes que te debo
Claro que yo también quise ser princesa
y el centro de su universo
y un poema.
Y que llegara tarde al trabajo alguna vez
por mi culpa.
Que una mezcla de sus genes y los míos
jugara a las muñecas en el salón.
Que los domingos se parecieran a cualquier cosa
menos a domingos.
Que los eneros no tuviera que recurrir a la estufa
para calentarme los pies.
Yo quería un jardín y rosales
y un mar con sus olas,
una talla mas de pecho o quizás dos,
un cruce de piernas más erótico
y una voz más femenina.
Quería un montón de fotos con la sonrisa desnuda,
un viaje a Grecia,
un trabajo más decente.
Quería aquello
y eso
y lo otro
y un poco de aquí
y otro poco de allá
y a el.
Sobretodo yo lo quería a el.
Que mis orgasmos no se los tragara el desagüe,
ni mi corazón se quedara sin cobertura
y que los espejos y los hombres
me dijeran la verdad sobre mi cuerpo.
Quería tartas en todos mis cumpleaños
y una posdata que dijera “te echo tanto de menos”
y sexo sin condón ni asientos de coches
y “cariño” y “amor” y “gordita”
y un “¿como estas de tu jaquecas?”
y un ” te sienta tan bien ese vestido”.
Quería desnudarme en sus pupilas,
comer helado en su espalda,
fumarme un cigarro en su boca,
un silencio que rompiera su palabra,
un hombro que durmiera mis bostezos,
que me sentara mejor aquella falda
y esa blusa
y su piel.
Sobretodo su piel.
Y es que aunque ahora no te lo creas
yo solamente quise ser feliz.
De surrealismo y otras tonterías
Menos mal que ya es viernes, porque si tengo que seguir soportando más días de esta semana, segurito acabaría en algún lugar aislada por un trastorno mental, y no precisamente transitorio.

