Me he cortado el pelo.
Antes, cortarme el pelo se convertía en un asunto de estado, mi pelo solo lo tocaba Octavio, porque cualquier otro me daba una sensación de incomodidad y terror, que no podía soportar.
Cuando vivía en Fuerte, venía cada 6 meses a cortarme el pelo.
Algo ha cambiado. Cortarme el pelo, sigue sin gustarme, pero ahora ya no me importa.
Ya no recorro media ciudad en busca de Octavio.
La relación no era recíproca, y esa es la base de las relaciones. Yo para Octavio era una clienta más, para mí él era el único capaz de entender mis escaramujos.
El jueves me metí en una peluquería de aprendices, y dejé que me tijeretearan mis rulos.
No está mal, n está bien. Realmente no sé cómo está.
Estoy cómoda, y me veo el pelo saludable.
Empiezo a entender que lo que tengo por fuera no me importa tanto como lo que tengo dentro.
No estar dependiendo de un peluquero o una peluquería, me da cierta libertad que empiezo a apreciar.La misma libertad que tengo para trazar una línea de seguridad, y no sentirme culpable por hacerlo.
Será que estoy madurando, o será que me estoy volviendo una inconsciente.
Autor: BrujaSinEscoba
Libro 26 (2010): Las cosas que no nos dijimos
“…. Cada noche que te acuestes a su lado y tengas el más mínimo pensamiento por tu amigo del Este, hala, una mentirita que añadir a la lista; un minúsculo instante de anhelo, y hala, otra mentirita más; cada vez que te preguntes si deberías haber regresado a Berlín para arrojar luz sobre tus sentimientos, hala, otra mentirita más, y ya van tres. Espera, déjame calcular, siempre se me han dado bien las matemáticas: pongamos unos tres pensamientos a la semana, dos recuerdos fulgurantes y tres comparaciones entre Tomas y Adam, lo que hace tres más dos más tres, es decir, ocho multiplicado por cincuenta y dos semanas, multiplicadas por treinta años de vida en común, sí, lo sé, estoy siendo optimista, pero bueno…. Asciende a un total de doce mil cuatrocientas ochenta mentiras. ¡No está mal para una vida en pareja!…”
La tentación incontrolada
El sabor está en la memoria
Hace una semana MaryC y LaAbogada, hicieron una visita por GranCa y después de un paseíto por los sitios habituales donde todo majorero hace parada, me llevaron a un sitio, donde según LaAbogada tienen los mejores perritos del mundo.
Eran las seis de la tarde, y no era horario para mi estómago, pero como estoy cambiando todos mis hábitos, no dije no.
El perrito no está mal, una salchicha hervida, un pan generoso, salsas gustosas y un pepino natural que está en conserva (un detalle importante que le da su originalidad). Que no se enfade nadie, los he comido mejores, también peores.
La cuestión es que para la gente autóctona este perrito es “el mejor perrito del mundo”, y yo llego a una idea.
Este establecimiento está abierto desde el año 1961, que son unos pocos años. La mayoría de la gente que conoce este sitio, lleva yendo ahí desde que les salieron los dientes, probablemente el primer perrito de su vida, lo comieron allí. En el sabor de ese perrito, está el recuerdo de esa primera vez, el recuerdo almacenado de la infancia con los padres, la adolescencia con los amigos, y la juventud con los primeros amores.
El perrito enciende una línea de emociones que están almacenadas en la parte dulce de la memoria, lo que convierten a este pan – salsas – salchicha – pepino en un manjar difícilmente discutible. El sabor del mismo, se ve envuelto por otros detalles que tienen poco que ver con las papilas gustativas, traduciéndolo en “el mejor perrito del mundo”.
Con un plano y un destornillador
Vacío
Libro 25 (2010): Come Reza Ama
Normalmente cuando me termino de leer un libro, y como suelo ir subrayando párrafos mientras leo, selecciono uno de ellos y lo transcribo aquí.
En esta ocasión, esto no es posible, ya que tendría que volcar aquí medio libro.
He disfrutado cada página, y cada capítulo.
Hay tantas cosas que me resultan familiares que es como si alguien hubiera estado tomando notas de cómo he vivido muchas de las experiencias que he tenido, eso sí, sin tener que viajar por medio mundo para ello.
La necesidad de un tiempo a esta parte, de encontrar a Dios, y de tener aunque sea 10 minutillos al día para sentarme en silencio y no pensar (que he descubierto que eso es meditar!!) se me hace últimamente tan necesario como el aire.
Empiezo a creer que tengo un yogui dentro que pugna por salir y que no sé de qué manera tengo que reconducirlo para que el mundo hostil en el que me muevo no lo aniquile.
Al terminar de leer, me siento menos perdida, menos desorientada, menos desequilibrada.
Estos últimos meses han sido tipo montaña rusa, he tomado decisiones de las que no he estado totalmente convencida, después de leer, de subrayar, de meditar… estoy convencida de que estoy andando el camino que quiero andar, y que estoy bien orientada.. solo tengo que seguir andando.
Salmorejo para el espíritu
Cuando las cosas vienen mal dadas, y uno agota todas las posibilidades de una mejoría, no cabe otra cosa que aceptar, acatar, asumir, y caminar.
Una vez que estás en el camino, has de proveerte de todo aquello que te facilite el andar.
Buen calzado, buena compañía, y sobre todo buen alimento.
La travesía será probablemente dura, larga y tediosa, así que salir preparado es un mini triunfo ya alcanzado antes de echarse al camino.
De la buena compañía ya les conté, y tengo que seguir diciendo que estoy rodeada de una gente que me quiere, que me arropa, que me enseña, y que me escucha.. Creo que eso tiene muchísimo valor, porque soy pesadita hasta decir basta.
Teniendo todo esto claro, le pongo atención al alimento.
Escucho mis necesidades y apetencias, y en este punto del tratamiento siempre se me apetece lo mismo: Salmorejo.
Hay un señor americano que se ha hecho rico, vendiendo su libro sobre la sopa de pollo, así que he visto el filón, yo haré lo propio con el Salmorejo.
Yo lo hago así:
Tomates, un ajo, una rebanada de pan integral, sal, aceite, vinagre.
Todo a la thermomix.
A la hora de servir: un huevo duro y unas lonchitas de jamón de hembra.
Lo pongo en la nevera y lo voy tomando cuando se me va bajando la energía.
No sé qué es exactamente, pero estoy completamente convencida, de que para los procesos de cicatrización y recuperación interna, el salmorejo es la mejor medicina para el espíritu.
Me tocó!
Los domingos en Casa Suecia empiezan a sentar tradición.Las ganas
con seguridad voy a caminar sobre mis huellas
con tristeza daré titubeos
y con alevosía alcanzaré la puerta
Con la risa, derribaré el muro
con mis sueños retiraré los escombros
con mis ilusiones limpiaré los restos,
y con la alegría que traigo, pondré luz.
Dejaré todo acondicionado
porque cuando quiera quedarme
necesitaré un espacio dotado
de luz, altura, ternura, y calor.
Tengo un buen plan de ataque
las líneas de acción trazadas
las fuerzas en una mochila
solo que ahora..
… ahora no tengo ganas.


