Estoy en medio de una producción creativa. Que a estas alturas ha alcanzado su punto máximo de inspiración.
Y como todo es cuestión de números, aquí voy.. 33 semanas + 2 días. Faltan 6 semanas + 4 días.
Estoy en medio de una producción creativa. Que a estas alturas ha alcanzado su punto máximo de inspiración.
Y como todo es cuestión de números, aquí voy.. 33 semanas + 2 días. Faltan 6 semanas + 4 días.
Este es Troylo, ya conocido por casi todo el mundo. Lleva conmigo desde abril del 2006, después de que Trufo dejara un hueco imposible de llenar.
Últimamente oigo mucho: Es que tu eres…. Es que tu haces…. Es que tu dices…
Este mes de Junio, dicen los entendidos que es un mes de puro alboroto energético.. Que las energías andan revueltas, traspuestas, y demasiado agitadas, y que obviamente eso nos influye a nosotros.
De todos es sabido que mi película favorita de dibujos animados, es Alicia en el País de las Maravillas.
… del nada me sirve…
Y a eso, he de añadir el calor, el volumen de mi nuevo cuerpo, y el estrés mental. El resultado es que si por mi fuera, andaría siempre en ropa interior, lo que también confiere un problema. Porque en la actualidad tengo una relación de amor-odio con mi ombligo.
Dialogo cada día con él: Porfa, porfa, porfa, no te salgas para afuera. Entonces, para no verlo y llevarme alguna sorpresa prefiero tenerlo tapadito.
Teniendo así las cosas, he tenido que tomar medidas drásticas. He buscado en mi armario de telas, y me he puesto manos a las agujas, tijeras, e hilos.
Patrón en mano y todo lo demás, me he cosido un vestido.
La primera experiencia como modista, no ha estado mal. Además ha sido bastante rápido y entretenido. La satisfacción de verte puesto un vestido que ha salido de tus manos y de tu máquina de coser, es muy grande.
La confección de este vestido es sumamente fácil, porque es tipo “saco” y luego lleva fruncido el cuello y las mangas. Total, que ya puedo lucir tremenda tripota sin opresiones de ninguna tela, libre como un pájaro, que está MyLittleButterfly.
Y en medio de todo esto, ando perpleja ante tanto trajín político, pactos a tutiplén, y poca concreción de proyectos. Para distraerme, pongo las agujas en movimiento, y el piloto automático a las neuronas, con música de fondo, a ser posible.
Normalmente trato de mover lo mismo los pies que la cabeza, lo que me mantiene muy ocupada todo el día porque mi cabeza centrifuga a una velocidad que daría vértigo al mayor de los equilibristas.
Llevo dos días dándole vueltas a todo lo que está pasando, porque aunque quiera abstraerme de todo alrededor, no me resulta del todo posible: yo también estoy en el mundo, y el mundo inevitablemente en mí.

Me gusta el rosa, siempre me ha gustado.

Se me hace tremendamente raro la frecuente perplejidad que siente la gente cuando de alguna manera hablo de lo que leo, o de lo que busco, o de lo que intento averiguar sobre todo este proceso que estoy pasando.