A nadar

Hace ya unos cuantos años que vengo a contar por aquí más o menos lo mismo. Es inevitable repetirse después de 17 años. Porque en ese tiempo yo he cambiado bastante, y mi vida también, aunque supongo que la esencia sigue intacta.

Vivimos en una isla, y la cosa de aprender a nadar siempre ha sido importantísimo para mí. Igual tiene que ver que mi padre se haya pasado prácticamente toda su vida en la mar. Igual tiene también que ver que sobreviviera a un naufragio porque sabía nadar y porque tuvo mucha suerte. Mi padre conoce la mar. Mi madre teme la mar. Yo disfruto mucho en el agua, pero siempre donde haga pie, y donde sienta que puedo correr si me veo apurada.

El tema piscina y agua, ha venido siendo recurrente cada verano desde que me reproduje. La primera vez creo que fue esta. Lo mal que yo lo pasé en aquel cursillo de natación no puede compararse con nada de lo que haya vivido hasta ahora como madre. Tuve que hacer acopio de todo lo que había leído, escuchado, y aprendido para superar aquellos primeros 40 minutos de llanto inconsolable.

Después de ese primero cursillo, han venido otros. Tenemos la gran suerte de vivir en una isla pequeña, y que aquel monitor que tanto se preocupó por quitarle el susto en aquellos primeros días, sigue pendiente de todos los alumnos en la piscina.

Ayer, volvimos.

Nuestro cursillo anual se vio interrumpido el año pasado.. you know why. Pero este año hemos vuelto a la piscina.

Han cambiado tanto las cosas, que es posible que se me salten algunas lagrimillas (Por momentos se me hace increíble pensar que estemos llegando a la década juntas). Ahora es ella quien demanda el cursillo. Ahora es ella la que se calza, se viste y se desviste en las afueras de la piscina. Ahora es ella la que se tira al agua, aunque el tema zambullo aun no lo tiene dominado.

Me pregunto qué hubiera pasado si hubiera hecho caso a aquel miedo terrible que se me agarraba a la barriga y al impulso de protección que me decía que la sacara corriendo de aquella masa de agua que amenazaba con comérsela, la primera vez que fuimos.

Me pregunto cuántas cosas me he perdido por haberle hecho caso.

Esto de criar es bastante difícil, qué quieres que te diga. Y por días, se me hace bastante bola. No hay noche que no me vaya a la cama y me cuestione cada una de las cosas que le he dicho durante el día, o lo que quiera que haya pasado. Supongo que todas lo pasamos igual. Ya podría haber otra forma. Alguna que te fuera indicando que vas haciéndolo bien. Esto es una asignatura sin calificar todo el tiempo, y eso para mí, que soy bastante adicta al control, pues me viene regular. Yo quiero saber si voy bien, si me estoy equivocando, qué tengo que mejorar… Supongo que si me espero, voy a saberlo, solo he de aprender a lidiar con la incertidumbre, mientras tanto. Por si acaso, junto al fondo de estudios, he ido destinando una cantidad mensual a la terapia.

 

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