Las primeras cajas del SAL de Covi

Llevo un montón de años por estos mundos tecnológicos. A través de ellos he conocido a un montón de gente. Algunos han pasado sin pena ni gloria por mi vida, otros tuvieron su momento, otro montón, uno bastante grande y bueno, se quedó para siempre con nosotras (como mi queridísima esposa sin ir mas lejos).
Hay otras tantas mujeres que no conozco personalmente, pero que siento cerca, y que me sirven de inspiración diaria. Entre ellas está Covi.
Hace muchísimo tiempo que sigo su blog. Me quedo embelesada viendo sus pulcros bordados, las fotos de su jardín y sus rosas, que son un espectáculo total, y ya me remata su prosa. Te cuenta todo con detalle y de una manera que te transmite paz y tranquilidad. Que debe ser la misma con la que ella emprende cada labor.
De entre todas las muchas cosas que ella hace con sus manos, tenía yo especial fijación por las cajas. El  partir de cartón y retales, y acabar con una caja del tamaño y características adaptada a tus necesidades me parecía la bomba. Así que cuando ella propuso hacer un SAL para aprender a hacerlas, volé a dejar mis datos para poder apuntarme.
A estas alturas de año, ya tenemos cinco cajas previstas y dispuestas para hacer. A estas alturas de año yo he terminado completamente dos, otras dos tengo a mitad y una en proyecto.
Tengo por casa muchos bordados de punto de cruz enmarcados y colgados, y tengo otros tantos guardados en un roller, esperando encontrar otro destino que no fuera la pared.
Para las dos primeras cajas, escogí dos esquemas que ya estaban bordados y que por medidas se ajustaban perfectamente a las necesarias para las cajas.
Creo que ha sido la primera vez en mi vida, que he cogido unas instrucciones y me las he leído de principio a fin varias veces antes de meter las manos en los materiales. Y debe haber sido la primera vez también que las he seguido al pie de la letra. Como no era de extrañar, las instrucciones están perfectas. No hay una explicación que falte, ni una indicación que sobre. Son puro oro, en realidad.
Cuando hube terminado la primera, no cabía en mi de gozo. Me sentía que podía acometer cualquier cosa. Parece una tontería, pero el hecho de lograr algo que llevaba un montón de tiempo admirando cada vez que veía un trabajo de cartonage, me empoderó.
Meter el cutter para la segunda no me costó mucho más.
La primera se convirtió rápidamente en un joyero. La segunda es el costurero donde guardo el Centennial Quilt.. ¡Ah! que de esto también tengo novedades, pero te las cuento otro día.
Me doy cuenta de que con cada una que hago, las imperfecciones que cometí en la primera, se van puliendo, y como con casi todo en la vida: la práctica hace al maestro.
No sé cuántas cajas voy a tener que hacer para quedarme contenta del todo, probablemente no haya tanto cartón en el mundo, viendo mi nivel de exigencia en la vida; pero de momento estoy deleitándome con cada trozo de cartón pegado y aún más estoy disfrutando el uso que les doy.

3 opiniones en “Las primeras cajas del SAL de Covi”

  1. Lo primero…¡¡¡qué chulada!!!!
    Lo segundo, ¿qué es SAL? mira que trabajo con siglas, pero esto se me escapa…y google no me ha ayudado al respecto más allá del cloruro sódico 😉
    Yo tengo 2 manos izquierdas para esto de las manualidades, pero a mi niña se la dan bastante bien…de hecho me dejó alucinada el otro día porque con una caja de yemas de Ávila y un poco de rollo de wasi-tape (o como se diga) no veas que cosa más chula se apañó para meter gomitas del pelo.
    Todo esto para decirte que me gustaría intentarlo…¿crees que me mandará esta buena señora las instrucciones? ¿o podrías mandarme tú unas sencillitas?
    diariodesdemiplaneta@gmail.com
    ¡Mil gracias!

  2. Violeta, esas cajas son PRECIOSAS. Pero preciosas, preciosas de verdad. Este ciber mundo tiene muchas cosas bonitas y descubrirte a gente maravillosa es una de ellas.

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