Corazones a tutiplén

Hoy es San Valentín. Me da igual si fue El Corte Inglés, Galerías Preciados, o cualquier otro centro comercial, el que decidió que hoy, se celebraría el día del amor. Que sí, que todos los días nos queremos, que esto es puramente comercial y bla bla bla…

Cuando yo era joven y delgada (como dice siempre MiCompadre), se decía “el día de los enamorados”, de un tiempo a esta parte se le dice el día del amor, me gusta bastante más, sinceramente.

Durante un montón de años fui una gris. Cada fiesta de estas me ponía de mal humor, y me creía mejor (hola ego) por refunfuñar y atacar toda esta “superficialidad” de las celebraciones. Cada celebración de este tipo sacaba lo peor de mí, ya no es que fuera solo gris, es que me convertía en una grinch de manual. Han tenido que pasar muchas horas de terapia, otras tantas sesiones de coaching, y sobre todo mucha comedura de tarro, para quitarme todo eso de encima.

Creo que el 14 de febrero de 2011 fue el primer paso hacia mi cambio, de dejar de ser una gris me refiero, o por lo menos el día más consciente.

Ese día fue la primera cita con MiMariposita. Fue el día en que me habían programado la ecografía de las 12 semanas. La primera vez que la vi, y la segunda vez que la escuché. En aquel momento, mientras la tocóloga hacía medidas y muchas preguntas, me enamoré. De verdad y profundamente.

Cuando salí de allí me dije que no había mejor forma que aquella de celebrar mi primer San Valentín. Me prometí también, que desde aquel día en adelante, celebraría todos los que pasara con ella.

La cosa se me ha ido un poco de las manos, porque ya no es que celebremos este día, es que celebramos cualquier mínimo acontecimiento que se nos cruce por el medio: las estaciones, las navidades, Halloween, Semana Santa, cumpleaños, logros personales… todo, en casa, lo celebramos todo. Cualquier excusa es buena para poner cosas por las paredes, disfrazarnos si la ocasión lo merita, hacer algo rico para comer, y bailar y cantar. Me ha costado un poco, pero ya tengo cristalino que lo único que me voy a llevar de aquí son estos ratos, y el mejor regalo que le puedo hacer a MiMariposita es este tiempo. Me he certificado como Professional Memory Maker, y me lo estoy tomando muy en serio.

Este año, hemos sacado papeles, y telas y hemos hecho alguna decoración. Hicimos un corazón con materiales de scrapbooking que hemos colgado en la puerta de la entrada. La personalizamos poniendo una foto nuestra, para ir subiendo el grado de pastelosidad que esta fiesta requiere.

También cosimos un tapiz para el salón. Las ocupaciones diarias no nos han permitido terminarlo apropiadamente, y para no caer en lo que hablaba el martes, no hemos metido quinta para terminarlo haciendo una chapuza. Se quedará así de momento, hasta que los astros se alineen y yo pueda sentarme tranquilamente (y con ganas) en la máquina de coser, para terminarlo.

Como te imaginas, estoy poniendo todo mi empeño en traerme a MiMariposita al lado oscuro de las manualidades, porque todo el mundo sabe que estas pasiones compartidas siempre son mejores. De momento muestra bastante interés por el scrap, algo menos por lo demás, pero no pierdo la esperanza.

¿Y qué falta en una celebración que se precie?: La comida, por supuesto.

Hace un par de años, que Repostería Encantada tuvo a bien mudarse muy cerquita de casa, sus cupcakes nos acompañan en casi todas las celebraciones. La dueña sabe de nuestra debilidad, y como nos une amistad y hobbies desde hace tiempo, me manda mensaje para avisarme de que tiene hornada lista para llevar. Para allá que salgo yo, veloz como el rayo, no me vayan a dejar sin mis red velvet.

Y la fiesta este año va a consistir en: hacer galletas, de corazón por supuesto,  con esta receta que es maravillosa que ya es un clásico en casa, y hacer sushi. Sí queridas, aquí MiMariposita salió fina (y nada boba) de paladar, y el sushi le pirra. Así que esta noche, pondremos música y nos meteremos en la cocina. Luego nos daremos unos regalitos, y daremos buena cuenta de lo que hemos cocinado.

Y tú, deberías hacer lo mismo. Este día, este momento, es solo ahora.

Quiere, y quiérete.