En un ratito me tiro a volar

En unas horas estaré subida a un aparato motorizado con doble hélice, que ha de llevarme de regreso a mi raíz.
La idea es dejar de mirar el mundo, total va a seguir girando, y tirarme a la bartola con un librito y las agujas. Quiero acompañarme con muchos quintillos, y algún que otro pescadito frito, porque en casa sabe mucho mejor.
Y mientras, siguen robándome y regalándome horas… aunque ahora, se han alterado los órdenes.

Diálogos

Podría decirte gracias,
podría llenarte las manos de suspiros
podría dejar escapar las estrellas,
que guardé la otra noche.
Podría regalarte un abrazo,
un beso, una caricia.
Podría dejar que me prestaras
el lado izquierdo de tu trinchera,
y resguardarme del viento
del calor, y de los golpes, ahí.
Podría volver a fliparme
y repetirme, y contarte
que Pedro Salinas vivió 15 años,
un amor postal.
Podría esperar más quintos,
con cebolletas y papas fritas.
Pero hoy… solo te voy a decir,
que me encanta tu jardín.
Te odio.

Para responderte como debiera
tendría que liberar musas y duendes.

De entrada engrasar resortes,
goznes, bisagras, cerraduras,
pomos y picaportes
no les abro la puerta de la realidad hace muchos años,
aunque siendo sincero creo que no les importa

Indispensable seria
deshacer encantamientos
atar dragones, emborrachar ogros
dar vacaciones a gigantes
despejar hiedras y telarañas

más complicado será
tapar trincheras y retirar defensas
limpiar campos de minas
retirar alambradas y toda la artillería.

Todo para responderte como debiera
Pero no quiero.
La pasión siempre duele.

Reincidente o repetitiva?

Mi construcción interna va bien, tengo a un buen jefe de obra supervisando cada movimiento. He pedido que no haya demolición.
En algún tiempo, quiero mirar hacia adentro, y ver la belleza de un corazón lleno de cicatrices.

Mientras dejo que por dentro trabaje una cuadrilla bien formada de expertos estructuradores, por fuera trato de aparentar normalidad.
Dedico mis atenciones a lo de siempre: las lanas, las letras, la mar…
He vuelto a tejer otro Andrea’s. El tercero. Y ya en las agujas está el cuarto.
Se ha convertido en el detalle perfecto para LasNiñas.
Este chal es el ejemplo claro de una construcción de futuro. Se dedica tiempo a la cimentación (borde inferior), donde se sustentarán los pilares, (cuerpo del chal), y finalmente se vuelve a dedicar tiempo a la coronación o cubierta (borde superior).
Tengo una historia con poesía, un jardín en ciernes, un viaje de regreso,… y a john mayer, que no para de cantarme.
No sé si voy bien, no sé si este es el camino, pero sé que de momento, no me parece que esté/estoy mal.

Instrucciones para no perecer

  1. Empezar el día con un desayuno altamente calórico, acompañada por manos que tejen, corazones que instruyen, decisiones que no trascienden, quejas múltiples, y risas al por mayor.
  2. Leer en el parquedelamuerte, descubrir el poder de la intención, y poner en práctica cada preposición de este libro.
  3. Sacar las agujas y tejer. Tejer de manera compulsiva. Tejer de manera desesperada. Tejer de forma automática.
  4. Café. Café. Café. Con uñas azules, con hielo, con frío, con Sol, con lágrimas… y hasta con silencio.

Versos 1385-1406

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.

El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.

Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste, jamás.

Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú no.

Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo

a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

La voz a tí debida (Versos 1385-1406)/Pedro Salinas

La inmensa soledad…. como la aceituna que se queda sola,
apartada,
en el plato.

Libro 23 (2010): Kafka en la orilla

…”Mientras le decía a la piedra lo primero que se le pasaba por la cabeza, el joven tuvo conciencia real de que en toda su vida no había hecho más que estupideces. De las seis chicas con las que había salido, al menos a cuatro cabía de calificarlas de buenas chicas (las otras dos le daba la impresión de que, objetivamente hablando, tenían un carácter un poco problemático). Por lo general lo habían tratado bien. No habían sido bellezas de esas que quitan el hipo, pero ninguna carecía de encanto. Hoshino se acostó con ellas tanto como quiso. No se quejaban si se saltaba los preliminares, que le parecían un engorro, e iba directo al grano. Los días de fiesta le preparaban la comida, le hacían regalos por su cumpleaños, le prestaban dinero antes de la paga sin pedirle a cambio garantía alguna (apenas recordaba habérselo devuelto alguna vez). Y él no se lo había agradecido jamás. Porque eso le parecía lo más natural del mundo.
Mientras salía con una chica no se acostaba con otras. Jamás había sido infiel. Al menos, en este punto, se había portado decentemente. Sin embargo, a la que ellas formulaban la mínima queja, a la que se empecinaban en convencerlo en alguna discusión, a la que se mostraban celosas, a la que le sugerían que ahorrara, a la que tenían un pequeño ataque de histeria periódico o a la que empezaban a expresarle su preocupación por el futuro, lo perdían de vista. Siempre había creído que lo esencial en una relación amorosa era que no creara complicaciones. En cuanto surgía una molestia se iba. Se buscaba otra mujer, volvía a empezar desde el principio. Hoshino siempre había creído que ése era el modo normal de proceder…”

De profesión tocahuevos

Me rompí por dentro en minipedacitos que aún ando buscando, aprovechando que soy bipolar, tengo a una violeta armando un puzzle y la otra está aquí escribiendo.
Tengo un corazón con heridas por curar, por lo que lo he inducido al coma, para evitar más daños. Mientras, tengo uno del todo a 1€, que me realiza las funciones mínimas para seguir viviendo.
Cualquier songwriter (me encanta esta palabra) lo dice, y sí, ya sé que mi corazón va a sanar, que solo tengo que dejar pasar el tiempo… compraría tiempo, si pudiera.
Mientras, pongo todos y cada uno de mis sentidos en el trabajo. Ahora mismo es la única trinchera que me queda.
Así, he descubierto, que ahora mismo la profesión que desempeño es la de tocahuevos.
Quienes me conozcan, bien o mal, dirán que eso se me da muy bien, y seguramente tengan razón.
Ahora mismo estoy en el medio, entre LaPropiedad, LaIngeniería, y LosOtrosPropietarios y a todos tengo que tocarleloshuevos cada día. A unos para que decidan, a otros para que corran con la obra, y a otros para que paguen.
No ha sido muy agradable darme cuenta de esto, pero creo que es un resumen claro de lo que ahora mismo consiste mi trabajo.
Lo bueno de esto, es que como en el curro ya tocomucholoshuevos, en mi vida cotidiana dejo de hacerlo, aunque bueno, tampoco hay gente a la que pueda hacérselo, con lo cual….. mi necesidad diaria de tocarloshuevos queda cubierta, y supongo que eso no es del todo malo.

Por apatía, desilusión y aburrimiento

Ahora que todo es gris, y que mire donde mire, no encuentro ninguna fuerza de las que Newton describiría y que seguramente me pondría en marcha, me voy a dedicar a desear.. total, ya aprendí que tampoco sirve de nada, pero mientras deseo, mato los 30 minutos que me quedan para soñar de verdad:

– quiero otro baño de mar como el de ayer, pero en mi charco, con troylo.
– quiero un lemon pie de la pastelería “dulce de leche” tempranito y con un té.
– quiero volver a escuchar la “sesión disco” y sentir como cada canción me apuñala un poquito.
– quiero una nespresso.
– quiero que me mires y se te corte la respiración, que no seas capaz de contener las manos, que tengas que tocarme, acariciarme, que el deseo no te deje pensar.
– quiero que se me caiga la costra que tengo en la cabeza, del piquete que me hice el sábado.
– quiero fabricar recuerdos que no duelan.
– quiero que dejen de decirme que tengo que comer más.
– quiero una gervera de color rosa.
– quiero saber si la Sra. Saeki es la mamá de Kafka.
– quiero que me digan buenos días, buenas noches, con besos, con caricias, y con mordiscos en las orejas.
– quiero morirme del calor, porque estás abrazado a mi espalda.
– quiero comprar un pack de 6 quintos, y bebérmelos todos mirando el mar, oyendo a ben harper.
– quiero leerme todos los poemas de Sabines.
– quiero abrir mi mueble de las lanas, y que esté ordenado.
– quiero que los celos no tengan significado en el diccionario.
– quiero escribir una libreta, con fotos, para recordar como me estuve despistando mientras te esperaba.
– quiero un trozo de queso de TíaNieves, un carpaccio del Mercadona, unos dátiles con bacon, una botella de lambrusco, y una peli de soñar.

Y ahora le daré a publicar, y todo volverá a su sitio, como si esta lista de deseos nunca hubiera sido escrita.