Esta semana, me he dado prisa, incluso creo que me he obsesionado un poco con el tema. Lo que me ha venido estupendamente para paliar esta alteración de sentidos-ánimos-humores. Supongo que es la primavera, que ya que está pasando sin que se note, meteorológicamente hablando, podría también ahorrarse estos efectos secundarios que a todos nos vuelven la cabeza del revés.
Así que para hacer frente a todo este estado, me he refugiado en mi leonera a dar puntadas a conciencia.
Este patrón lo compré en la feria de Lancaster, en el año 2006. No fue hasta el 2007 cuando me senté a recortar piezas y a elegir telas. Así, organicé las 24 secciones de las que consta. Empecé a coser ya rozando el 2008, donde mi vida era una auténtica montaña rusa, de estados y emociones, así que en algún momento me harté y lo guardé. Tan bien guardado ha estado, que no había tropezado con él en todos estos años.
Cuando lo descubrí hace 15 días. Lo fui abriendo con sumo cuidado pensando en que debía encontrar a alguien a quien endilgárselo, porque ahora mismo no contaba con la tranquilidad y sosiego que eran necesarios para poder acabarlo. Mi sorpresa vino, cuando empecé a hacer balance de bolsitas: secciones y piezas. Estaba todo preparado: telas elegidas, piezas cortadas, y organizadas. Solo faltaba coser.
Me dio un ataque de esos que me dan, ahora ya con menos frecuencia: esto es una prueba del destino. Así que me puse un reto, y ya a estas alturas sabemos que un reto para mí es un faro.
Eran 5 secciones las que faltaban, a una por día. En una semana estaba todo cosido.
Luego poner bordes. Planchar, como se pudo. Y a acolchar. Aquí MiColegui y su increíble Bernina, han sido una pieza crucial en terminarlo. Solo un poco de acolchado aquí, otro poquito allí, y voilà! Tapiz terminado.
No me lo puedo creer! Es una labor increíble, no por lo complicada sino por la necesidad de orden y concentración para elaborarlo. Otro punto para mi orgullo personal.
Como datos técnicos puedo añadir que fueron 24 secciones con un total de 586 piezas. Algunas de las cuales no llegaban a medir 5mm.
Ahora a buscar el mejor sitio en el estudio para que luzca.
Autor: BrujaSinEscoba
Lo que dio de sí, la limpieza de Primavera
Después de las vacaciones de Pascua, llegamos a casa, con la fuerza y la necesidad de hacer la limpieza de Primavera. Pero una limpieza de verdad, no ya solo de limpiar, sino de sacar cajones, y ordenar.
Todo fue más o menos lo esperado. Aunque ordenar los papeles de la casa, del trabajo y de las comunidades… me llevó más tiempo de lo que había pensado. Incluso tuve que hacer acopio de carpetas y separadores para poder poner todo en orden. Todo ello me sirvió para hacerme el firme propósito de no dejar en un cajón las cartas que voy sacando del buzón, sin ni siquiera abrirlas. Propósito por cierto, que me ha durado una semana: Infinita pereza de enfrentar los números de la economía doméstica.
Anyway, después de tener el pisito limpio y en orden, no habia escapatoria: tenía que sumergirme en el estudio. Estudio es el cuarto del fondo, que sirve como: cuarto de invitados, sitio de estudio, sitio de trabajo, sitio de costura, sitio de la ropa, en fin.. sitio para todo.
El trabajo en este cuarto era para varios días: lo tenía claro.
Y ahí que me fui, arremangada, y dejando a LaMariposita que me ayudara.
Empecé por los cajones de las telas. Tengo cajones con telas para usar (más de media yarda), cajones con restos (medias yardas y menos), y cajones con trabajos a medio hacer.
Con los restos, he hecho tiras, tipo jelly roll, y ya tengo en marcha un Irish Chain Quilt.
Pero lo peor ha sido el cajón de los bloques y trabajos. Descubrí cuatro tops enteros, y un sin fin de bloques sueltos. Qué desastre!
De los tops enteros, he terminado por completo el quilt hecho a partir de un jelly roll de Moda. Lo compré en Chicago en el 2007, lo cosí en el Norte y en Gran Canaria durante el 2008-2009. Lo empecé a acolchar en el 2012, y lo he terminado hace una semana. Qué tremendo, algo tan chico, eternizado en el tiempo.
Es precioso, y me ha encantado hacerlo… Pero a Zeus pongo por testigo que no me volverá a pasar (bueno, igual sí…)
Tengo otros dos quilts que solo están a falta del borde y de empezar a acolchar.. Y en esto voy a concentrar mis energías.
Tengo casi la mitad de los bloques del Centenial Sampler, otro tanto del Dear Jane, lo mismo de otro sampler… En fin, una locura.
Pero, lo que me gustó encontrar fue un tapiz increíble que compré en el 2006, preparé y cosí durante el 2007… y luego se fue a dormir el sueño de los justos. Estaba completamente olvidado.. tanto que ni recordaba tenerlo.
Es un trabajo increíble, un auténtico puzzle con telas. Está completamente preparado (papeles y telas cortadas e identificadas) a falta solamente de coser 5 secciones y unir. Y ésto es lo que lo va a salvar de por fin acabarlo. Ahora mismo no podría ponerme a cortar piecitas, identificarlas, y coserlas. Ahora solo tengo paciencia y tiempo para coser sin pensar en mucho más. Si el tiempo me acompaña, este finde lo podré ver terminado, y después del trabajo que es, tendrá una entrada exclusiva.
Y para terminar, y como dicen por aquí: la cabra tira pa´l monte…Hoy empiezo un nuevo SAL.. Empezó hace algunos meses, pero tenemos un pequeño grupito liderado por MiColegui, que lo hemos empezado el viernes.
Es decir, que el año que viene por estas fechas, me veré haciendo de nuevo limpieza de cajones y volviéndome a encontrar otra pequeña montaña de trabajos a medias. Creo que en este punto, lo mejor será aceptar la naturaleza inacabada de la crafter que hay en mí.
Tejiendo doble para el próximo invierno
Hemos estado una semana de desconexión total en MiNorte.
Creo que hasta LaMariposita tenía depre cuando volvimos el domingo. Entre el cambio de hora y dejar la playa y la libertad atrás, estaba bastante pochilla.
Esta semana ha sido la primera vez que no ha hecho nada de viento. Los días estaban mejores que el verano incluso. Realmente ha sido un regalo.
Emma ha probado la fría agua del Norte, y lejos de querer salir corriendo, solo quería adentrarse más, y no salir del agua. Creo que es medio sirena esta niña, su pasión por el agua no tiene límites.
Estos días, en familia, y con LaPeque a mano, tuvimos oportunidad de hacernos una buena sesión de fotos.
Este año, he tejido varias prendas dobles.
La February Lady Sweater para mi, está tejida en Cascade yarn 220, en color verde. La tejí cuando estaba embarazada. Me sobraron como tres ovillos de la misma lana, y no pude resistir la tentación de tejer la Baby Sweater on two needles. Hice las mangas en redondo, no como indica el patrón, que las hace abiertas para luego coser, ya saben que soy una enemiga total de las costuras en la lana.
Después de un resultado que me enamoró, no pude reprimir el ataque de volver a tejer para las dos.
Lo siguiente fue el Owlet. El mío lo había tejido en mi estancia en GC, en el año 2009. Me encanta este jersey. El de Emma, lo he tejido en la misma Katia Perú, con dos ovillos que tenía perdidos por casa. No he acertado totalmente con la talla, así que durante el verano la nena crecerá lo suficiente para que el invierno que viene pueda usarlo. Los botones han sido cortesía de LaMamá. A mí me da una pereza terrible coser tanto botón, y mamá se puso a ello y los cosió en un periquete.
Por último la Modern Garden Cardigan. En este caso tejí primero la de LaMariposita. El resultado me encantó y la suavidad de la lana (100% pure wool de MiMadeja) es espectacular. Para la mía, hice un pedido a Cardando la lana, que recibí con ayuda de Siona. Así la tejí exactamente como dice el patrón con Eskimo de Drops. Se teje en un pis pas, porque la lana es bastante gorda y se usan agujas de 10mm.
Con los días de verano que ya han llegado, nuestras prendas a juego se irán al armario a esperar el invierno que viene.
Así que ya estamos cambiando la lana por el algodón y a seguir tejiendo.
Los detalles técnicos en mi rav.
Y si todo se trata de cuidar y acompañar?
Este fin de semana he hecho dos cosas fuera de lo habitual: el sábado me metí en la cama a las 8:30 de la noche, después de un día sin siesta y con un cansancio infinito. Aprovechando la hora del planeta y con la mariposita durmiendo ya, apagué todas las luces, y me acosté con una mini lampara a pilas y mi libro. Terminé de leer Astrid y Verónika. Tengo ideas confusas acerca de la opinión que me ha creado. Aunque tengo varias conclusiones: todos los libros de escritores nórdicos que he leido tienen páginas oscuras que lees deseando que acaben, aunque quieran escribir una historia de amor y amistad, siempre hay pinceladas de novela negra . Aún así, me encantan. La descripción de las estaciones, de los escenarios… Han hecho de este libro una lectura sosegada y deliciosa.
Y el domingo por la mañana después de un sueño reparador, terminé de ver Intocable. Que por cierto, me ha encantado. Me ha hecho reír, y se me han asomado las lágrimas a los ojos, más de emoción que de tristeza.
Después de la peli y el libro, en mi cabeza está la misma conclusión: y si todo se trata de cuidar de alguien? de acompañarlo? de escuchar y de preocuparte por su confort?. No creo que haya nada más satisfactorio que esto. Y con esto en las neuronas, me ha dado por sacar recuerdos, y hacer balance.
En una vida donde el amor de pareja ha pasado a la inexistencia por elección, la amistad y el cariño sincero han pasado a ser algo muy valorado por mí.
Hubo una época en que tuve una amiga. Mayor que yo.. Siempre tengo amigas mayores que yo.
No hace tanto que fue.. Sin embargo, tengo que rebuscar recuerdos.
Fue alguien importante. Acompañante en diversas situaciones, guardiana de secretos, cómplice en circunstancias complicadas.
Y el tiempo pasó.
Yo me reproduje, ella desapareció.
Me acuerdo de ella, a veces, de vez en cuando. Y no alcanzo a entender, a veces pienso que no entiendo porque no quiero. Porque tal vez, la explicación sea más dolorosa que la ignorancia del tema.
Y mientras tanto cuido de la mariposita, y me preocupo por mamá, y por el patrón y el planeta neptuno, y por el gurú, y la bajista y la peque, (que ya puede conducir… ), y me siento feliz, porque tengo mucho por lo que dar gracias y por lo que sentirme completa.
Colores contra ideas revueltas
Hoy sábado nos hemos levantando temprano, no por nada en especial, sino porque a nuestros cuerpos les ha parecido suficiente el descanso, y han abierto los ojos. Nuestros cuerpos, que no mi cerebro, que le ha parecido un descanso del todo insuficiente.
Con un cerebro medio dormido, me meto en la ducha, y de ahí a preparar los desayunos. LaMariposita pide un cuento, para pasar el rato hasta que me siento con ella a desayunar.
Mi cabeza sigue dándole vueltas a varios asuntos. Cosas que no me deberían ni siquiera de perturbar, sin embargo lo hacen. Esto de la maternidad, es lo que tiene. Que ya no puedes mirar para otro lado cuando las cosas externas se ponen de un color que no te gusta. Antes había temas en los que prefería no meterme, total tampoco tenían que ver del todo conmigo y mis vivencias. Ahora, mi cabeza me obliga a tener una opinión contrastada y fundada de cualquier cosa. De forma inconsciente me preparo para el momento en que LaMariposita me pregunte sobre cualquier tema que se le ocurra o le perturbe y yo no me quede en blanco.
Y en estos caminos poco recomendables para transitar un sábado por la mañana con la cabeza a medio gas y cara de pocos amigos, me obligo a no juzgar, y a pasar por encima de situaciones que tengo alrededor y que me parecen muy poco acertadas. Me obligo a decirme que cada cual es libre para hacer lo que estime oportuno, y a vivir su vida de la forma que más le convenga.. Pero qué puedo hacer cuando alrededor mío, veo mamás que valoran las bondades de los bebés en función de las horas de sueño que les regalan, que empiezan a darles de comer cereales con miel del hermano mayor, a bebés de apenas cuatro meses, y que les parece que el dr. Estivill merece un altar en cada casa… Me cuesta controlarme, me cuesta morderme la lengua, y dejarlo correr…
Supongo que ellas deben sentir lo mismo cuando me ven a mi.. Con un control total sobre los horarios, sobre las comidas, sobre las rutinas, con la manía de llevar a a mi niña pegada a mi constantemente, con la locura que irradio al plantearme no escolarizar a la niña, y con la intención de no buscar otro trabajo distinto al que ahora mismo tengo…. Y entonces me tranquilizo, porque yo sé que a nosotras nuestra forma nos funciona. Desde que tuve el positivo en mis manos, y la certeza de que Emma venía, no he hecho otra cosa más que concienciarme y emplearme a fondo por prepararme para vivir lo que estoy viviendo. Y esto es lo único que me importa y me sirve. Los niños vienen sin manual, y allá cada uno. Que cada cual lo haga como mejor le venga, o como Dios le de a entender.
Y así, respirando profundo, y buscando tranquilidad, me pongo a dar color al día, y a planear la agenda.
En mis agujas, un Milo para LaMariposita.
En mi corazón, un propósito: no juzgar.
En mi cabeza: un recordatorio: no volver a regalar cosas hechas por mis manos… ver una colcha hecha por mi, con telas con mimo escogidas, con puntadas pensadas…, ser utilizada como alfombra, es una imagen que me va a costar olvidar.
Y escuchando a mi querido flaco, nos vamos a exprimir un fin de semana con amenaza de tormenta.
Centrifugados estomacales y grandes propósitos
Este fin de semana he vuelto a padecer un “algo no identificado” de estómago. Lo vuelvo a relacionar con comer porquerías, o mejor dicho beber, ciertas porquerías. La primera vez que me pasó fue hace exactamente un mes, y fue después de beber una cerveza de malta (cosa-mas-mala). Al día siguiente el estómago es como una lavadora de las antiguas que en pleno proceso de centrifugado se sale por la ventana. Y todo para afuera, en sus distintas y posibles formas.
Esta vez, y desterrando de forma contundente la cerveza de malta de mi dieta, me bebí otro brebaje imposible: cocacola zero y sin cafeína. Qué pienso cuando compré estas dos latas, es un puro misterio. Pero a Dios pongo por testigo, de que otra porquería de éstas no volverá a entrar en mi nevera.
Después de un día a vómitos y demás, solo quedaba salir pitando para casa de mamá, y dejar que ella nos mimara con manzanita asada y papa sancochada, mientras dejaba descansar mi cuerpito hecho una miseria en uno de los sofás. Este tiempo de absoluta incapacidad de hacer nada, lo dediqué a terminar de leer la saga de Harry Potter. Después de tres meses viviendo con ellos, entre encantamientos, maleficios y maldiciones imperdonables, el sábado por la tarde quedé como huérfana y sintiéndome nada especial, un muggle vulgar y corriente.
Así que para combatir este sentimiento de anodina normalidad, me dispuse a hacer pequeñas cosas extraordinarias, y así contribuir a sentirme un poco mejor, terminando cosas pendientes (mi eterna montaña).
Mi pared de marcos queda más llena, añadiendo un bordado más. Tenía este bordado hecho desde que nació LaMariposita, hacen ya 19 meses. Pero no tenía claro cómo enmarcarlo. Después de unos viajes por Pinterest, encontré el marco y forma perfecta. Estoy super contenta con el resultado.
De todos los quilts que tengo a medias, el que más me apetecía terminar es este. No quiero hacer recuento de cómo ha ido pasando el tiempo a medida que lo he ido haciendo, porque fácil fácil, pasan 6 años. La cuestión es que ya está casi a puntito.
En un alarde de valentía, lo he metido a la máquina, y ya está acolchado. Me queda un remate que aún no está hecho porque no estoy del todo segura. Pero estoy convencida de que le daremos la bienvenida a la primavera arropadas con él.
Porque siempre hay un lugar
Nunca me ha gustado demasiado Febrero, no sé si es el frío, la escasa luz, los cielos plomizos, o qué, pero no conservo buenos recuerdos de ningún Febrero. Este ha pasado más o menos, hasta casi el final. En los últimos días de este mes, la paciencia se me ha ido consumiendo, la desidia ha ido haciéndose hueco, y casi casi tengo que abrirle la puerta a la melancolía. Los pequeños problemas parece que crecen, y la espera de soluciones, se eterniza.
De pronto, y como en un fogonazo de ideas, he sido consciente de lo que me estaba pasando.
He cogido la varita mágica y cerrado con un conjuro indestructible la puerta a la tristeza, he echado de forma permanente a la desidia, y con otro golpe y certero de varita, he hecho crecer de nuevo la paciencia.
Para darle fuerza a mi hechizo, me he subido en el coche y he conducido los escasos 40km que nos separan de MiNorte. Una buena manera de definir este sitio para mí, es como lo hace Jamiroquai.
Hay una cosa buena que tiene Febrero, y es que esa escasa luz y el cielo plomizo en el Norte, se ven espectaculares. Desde que te bajas del coche se huele la tranquilidad. Para mí no hay nada más efectivo que este olor: a mar, a sal, a reboso, a barcos en tierra… pero también se traduce en tranquilidad, en “todo estará bien”, en “nada malo puede pasar”. Ese olor es estado zen en cuestión de segundos.
Después de esta mini excursión y cinco horas seguidas de sueño, estamos listas para recibir Marzo, que seguro, seguro, traerá grandes sorpresas para nosotras.
Cumpliendo promesas con manos calientes y visitando a Tití
La semana pasada Cannnela pidió recetas de ensaladas ligeras, y yo me comprometí a darle algunas mías. Después, pensé que tal vez, el concepto de ligero, no lo tengo muy claro. Anyway, aquí están las recetas de las últimas ensaladas a las que me he aficionado. Ensalada tibia de coliflor con frutos secos. Mi receta es una variación de la publicada por Elena en delicioustories. La otra ensalada, que no sé si puede calificarse como tal, es un Tabulé. En ambas recetas, creo que el toque fundamental lo dan los aderezos, y así tengo que admitir que la sal Herbamare, como las vinagretas Deluxe del lidl, son un must en mi cocina.
Esta semana, y después de pasar un poco de frío cuando leo por la noche, decidí hacerme unos mitones. Aproveché un ovillo suelto que tenía de Katia Austral, y a las agujas. Una vez más, me quedé justísima de lana. La solución ha sido la peor de todas las que he tenido que afrontar en situaciones similares. Aunque como son mitones de andar por casa, lo voy superando. Su misión es calentarme las manos mientras leo, y eso lo cumplen, así que bien. Detalles en mi Rav.
Estos días estamos visitando con asiduidad a Tití, devolviéndole todo lo mucho que nos ha ayudado desde que somos dos. Amén de que tiene un patio-porche que es una maravilla. Está lleno de plantas que se reproducen de forma espectacular, si yo fuera planta y me colocaran ahí, también florecería. Tiene 5 orquídeas, que en la actualidad todas están en proceso de floración. También tiene una perrita que es la locura de LaMariposita, yo creo que la estresa un poco, pero la perrilla lo lleva bien, de momento. Ahora que Troylo ya no está, no me gustaría que se perdiera el contacto perruno. Este patio va a dar mucho de sí de cara a la primavera y al buen tiempo… Nos veo sentadas plácidamente tomando té, tejiendo como si no hubiera mañana.
Del “ni de broma” al disfraz, solo hay una mariposita de por medio
La última vez que recuerdo haberme disfrazado fue hace ya 20 años (para ser exactos). Después de ese momento, he huido de los carnavales como de la peste. Durante esos años me fui afianzando cada vez más en mi persona y me resultaba tremendamente difícil salir de ella incluso para disfrazarme (y hasta aquí puedo leer). Cada vez que llegaba la época carnavalera esperaba con unos quintos y un bote de pepinillos mi Gala favorita, pero en secreto escuchaba la parranda Cuasquías, mientras se me iban los pies.
20 años más tarde, y con motivo-excusa de la fiesta de la manada, había que idear un disfraz apto para las dos, y que al mismo tiempo fuera fácil de hacer. Bloggeando encontré este, que me encantó, y que me remitió a este. Así que sin mirar mucho más, el disfraz estaba decidido.
Busqué entre mis retales, y a cortar plumas se ha dicho. MiColegui, me cedió amablemente la camiseta negra sobre la que irían cosidas las plumas para LaMariposita, y para mí busqué una de esas camisetas de propaganda que sirven de uniforme cuando uno se mete a limpiar-pintar-hacer grandes faenas. El gorro fue un patrón totalmente improvisado con restos de Katia Perú para la base, y unos acrílicos no identificados para los ojos y el pico.
Mientras los fui haciendo, disfruté como una enana, incluso algún baile nos marcamos con la música carnavalera de fondo.
Llegado el día de la fiesta, para allá que se fueron volando estas lechuzas, llevando un Pan Pulla bajo el ala.
Triunfamos! Tanto por nuestra indumentaria como por nuestro pan. Pero lo mejor de lo mejor, fue lo divertido que lo pasamos.
Ya estoy visualizando los próximos carnavales con LaBajista, ElPadrino, LaMadrina, LaPeque, ElAhíjado... y los que se sumen, todos en grupo disfrazados recorriendo la avenida siguiendo la Cabalgata.
Adaptandonos a las circunstancias
Hoy yo tenía una boda-exprés, y esta tarde una sesión de tetas y brazos. Mañana la cabalgata de Carnaval. El domingo un asadero de cumpleaños. Pero estamos en casa, con mocos, fiebre, malestar…. y muchas ojeras. Y todos los planes cancelados.
Este miércoles, tocaba revisión de los 18 meses. Allá que nos fuimos, ella muy contenta (inocente) y yo disfrazando mis miedos de una no conseguida indiferencia.
Ir al pediatra con LaMariposita, es como ponerse delante de una estampida de búfalos, a que te destrocen, por iniciativa propia.
Emma reconoce, a la pediatra, a la enfermera y hasta la consulta.
Fuera no tiene problema, pero en cuanto entramos a la consulta, me coge la mano y dice: mamá, ya’tá, amos..
Conseguir quitarle la ropa, que la observen, y que la vacunen, es toda una odisea.. Después de la cual, me siento inevitablemente, como si viniera de esa estampida que antes decía. Lograr pasar la revisión no puede ser de otra manera, más que teniendo superpoderes. Esos superpoderes que salen solos al ser mamá.
Cuando llegamos a casa, esa misma tarde, y después de observarla un poco y de oirla estornudar tres veces, mis superpoderes me decían: catarro a la vista.
Hoy, dos días más tarde, aquí estamos: resfriado + vacuna = niña molesta, pegada a mi como un monito araña.
Anoche, cuando aún el malestar no estaba confirmado, y viendo que la hora del sueño se acercaba rápidamente, mi cabeza empezó a volar.
Tiene pinta de dormirse rápido hoy. Qué bien! Apenas son las 8:20. Hoy me voy a cenar una ensalada de bulgur. Sí. Hoy voy a cenar bien, tranquila y con mi libro. No, mejor, me pongo una de las series que tengo abandonada. Uy! qué bien, ya tiene los ojos cerrados. Esta noche me va a dar tiempo hasta de tejer un poquito.
Y entonces, empezó el periplo: nariz taponada, niña que se revuelve en la cama porque no puede respirar. Intento aspirarla un poco. Tarea casi imposible, aunque una vez conseguida, parece que respira un poco mejor.
Casi las 9:00. El bulgur será para otro día. Hoy tendrá que ser algo que no se cocine: sandwich de atún y berros. Mmmm, sí eso también estará bien, con serie.. Sí, buen plan.
Intento colocar a la peque en la cama, ahora que parece que duerme. Imposible. En cuanto me muevo, se despierta y se agarra a mí como una garrapatilla. Intento volver a recostarme, mientras la oigo respirar otra vez mal.
Las 9:20. Creo que hoy no me va a dar tregua. A ver si me da tiempo a acostarla y hacerme un perrito caliente que será lo más rápido y se come deprisa también.
Empieza a llorar, vuelve a estar trancada. Le toco la frente y noto cierto calorcillo, que no me gusta nada, dicho sea de paso. Volvemos a luchar como locas para ponerle el termómetro. Yo se lo pongo, ella se lo quita. Desisto, sé que tiene fiebre, no mucha. De momento sé (o intuyo) que no llega a 38º, puestos así, ¿qué importan las décimas?.
Ni bulgur, ni sándwich, ni perrito caliente.. tres galletas del príncipe y un vaso de leche. De pie, con ella en brazos, y metiéndole jeringuillazos de apiretal mientras me como mis galletas.
Hasta las 2:00am, hemos estado paseando, dormitando en el sofá, y dando teta. A esa hora ha pillado el sueño más profundamente, cosa que también he hecho yo. Nos duró el sueño profundo unas tres horitas, tras las cuales hemos vuelto a dormitar en la cama, ella encima de mí, con muchos despertares.
Ahora está tranquila, viendo Caillou, sorbiendo el moquillo, y sin fiebre.
Yo mientras, escribo, con una sonrisa a medias, recapacitando en como se pueden ir cambiando los planes, en función de sus necesidades. Y digo sonrisilla, porque a mí esto de la maternidad me ha hecho cambiar tanto, que incluso estas cosas las encuentro vivibles.
Y de paso, aprovecho para dar gracias por poderlo vivir, por no tener que preocuparme de otra cosa más que de ella, y de que el cerebro me haya hecho un viraje de 180º para poder apreciar estos momentos y vivirlos con serenidad.







































