2 años, y lo que se aprende con una tarta

Ayer lunes, mi pequeña mariposa acuática cumplió dos años. Dos-años. DOS AÑOS.
Es que aún no me lo creo. Parece que el tiempo no ha hecho más que darme esquinazo todas las veces que le he pedido, más bien implorado, un poco de lentitud, un time-out, un descansito para poder respirar a fondo y atesorar ciertos momentos. No, el tiempo no para. No se para, para mi.
Dos años, llenos de un montón de cosas, que al dar la vista atrás, me parecen todas estupendas y maravillosas. Me repito muchísimo, pero es que no lo puedo expresar de otra manera. Criar, educar, acompañar a descubrir la vida, es una aventura ma-ra-vi-llo-sa.
Para celebrarlo de manera oficiosa (la celebración oficial, será cuando estemos todos los de casa), tenía pensado una tarta casera pero con apariencia típica de cumpleaños.Tenía especial interés en probar la receta del bizcocho genovés de la Thermomix, y también otra receta que encontré por la red de cómo hacer buttercream en Thermomix.
En mi cabeza todo tenía una apariencia muy bonita, un sabor delicioso, y un entorno estupendo.
Pero una vez más, la vida sorprende, cambiando las imágenes que tu tienes en la cabeza por otras menos favorecedoras y propicias.
Lo primero que se torció, fue que Emma el domingo estaba resfriada. Puedo contar con los dedos de una mano las veces que se ha resfriado en su vida, y las veces que ha tomado cualquier antitérmico. Hemos tenido la gran suerte de que no ha tenido grandes fiebres.
Así que el domingo por la tarde cuando le puse el termómetro y vi los 39.2 casi me da un síncope. Apiretal al canto y esperar. Por el medio, tenía algún síntoma de resfriado, pero poco más. Cada seis horas la temperatura volvía a subirle. Así hasta las 3:00 am del lunes, momento en que tomó la última dosis de apiretal. Le hizo efecto y se quedó fresquita fresquita, por con esos ojos tristes y la mirada vidriosa, típico de un catarro.
Entre termómetros y achuses, horneé un bizcocho genovés. Volví a repetir el proceso, y horneé otro más.
Derretí chocolate con nata, al Baño María. Los uní, y me encomendé al cielo para meterle la mano a la buttercream. Se cortó. Siguiendo la receta, que se anunciaba como: buttercream en Thermomix INFALIBLE.. Si ya, infalible.
Seguí mi instinto, y volví a intentarlo. Y oh! maravilla! recuperó la cremosidad. Le pregunté a Emma, de qué color quería su tarta, a lo que respondió: assssuuuuuuuuul. Así que estaba claro.
Decoré como Diosmedioaentender, y voilà!
De este horneado-montaje he aprendido varias cosas, y como a mí me encanta hacer símiles, me sirven para aprender de la vida: lo primero que necesito es un molde más pequeño para que me salga un solo bizcocho que pueda cortar por la mitad (para sacar a una niña adelante, un buen entorno es fundamental); los bizcochos genoveses se emborrachan, no hace falta que sea con alcohol, pero sí hay que regarlos para que se conserven esponjosos y jugosos. Eso lo ponía la receta pero yo decidí saltármelo (hay que escuchar a mamá.. que aunque no tenga la base científica para explicar muchas cosas, casi siempre tiene razón). La receta de la buttercream perfecta, no existe, pero se puede ir apañando (hay que seguir el instinto propio, casi siempre te lleva a buen puerto).
Y así, diciéndole ella adiós al resfriado, y yo dándole la bienvenida con un hola, que tal, te quedas a dormir?, hemos celebrado estos dos años.

De enamoramientos arquitectónicos

Este sábado nos pusimos super elegantes, y nos fuimos a Lajares a celebrar las bodas de oro de mi tío, el hermano mayor de mi padre. La ceremonia religiosa nos la perdimos porque Emma no es capaz de mantenerse en silencio mas que en la biblioteca. Pero gracias a la tecnología, y al altavoz colocado en lo alto del campanario de la iglesia, nos gozamos el audio de todo lo que pasó. Así pudimos oír los “si prometo” de mis tíos y las palabras que sus hijos les dedicaron,
Es bastante difícil dejar que se te escape la lagrimilla mientras corres con tacón, al tiempo que mascullas “emma que me mato, párate pordios” detrás de esta pequeña niña-inquieta que tiene muchísimo por investigar. Difícil que no imposible.
La celebración fue en una casa rural . Donde nos reunimos gran parte de la familia. Para mí faltaron dos personas muy importantes, pero como el cúmulo de lágrimas y emociones exteriorizadas de este mes lo tengo cubierto, voy a obviarlo. Fue la primera trasnochada de Emma, y para aprovecharla bien, no estuvo quietita ni un segundo.
Al llegar a la celebración sentí algo. Algo que pensé que nunca más volvería a sentir. Sentí ese cosquilleo en la barriga, que unos describen como mariposas, y que pasa siempre antes del desastre. Sí, esa enfermedad terrible que, gracias al cielo, solo dura un par de meses. Desde que pisé el suelo de la entrada lo sentí, fue creciendo a medida que avanzaba por las terrazas, se hizo casi tangible cuando pasé por la zona de la piscina, y ya para cuando llegué a las habitaciones y el pasillo acristalado, era totalmente perceptible por mis pupilas en forma de corazón y la música de violines, que al parecer sólo yo escuchaba. La casa me había enamorado por completo y yo solo pensaba en como traer mis cosas hasta aquí o cómo llevarme la casa para mi calle.
Rendida a sus pies, sin solución.
La noche fue cayendo y la estampa que se me presentaba era cada vez más idílica. Desde el sábado por la noche estoy viendo fotos en la web, ideando planes, haciendo cuentas.. (suspiro)
El domingo, me levanté con la misma sensación, aunque hice todo lo posible por despistarme y alejar LaAsuncionita de mi mente.
Nos pusimos a pintar en en la pared de mi pequeña Picasso. La verdad es que su obra va adquiriendo un tamaño considerable. Cada vez que viene alguien a casa, me encanta ver la cara de espanto que pone al verla. Yo la encuentro preciosa.
Emma me preparó grandes tazas de café. Le digo que varíe, y que me de un té, pero nada, ella dice: afeeeeé afeeeeé, y no hay forma de que me de otra cosa.
Por la tarde nos fuimos al parque, esos que no me gustan nada, porque tiene ese suelo de corcho maloliente, y que me parecen que son el mejor campo de cultivo de cualquier virus, bacteria o germen. Allí buscamos hormigas, y bititos, que parece que es lo que más le interesa a Emma, en lugar de los toboganes y los columpios.
Pero nada, la casa sigue ahí, en la esquina izquierda de mi cerebro, en el mismo sitio que estuvo la carrera, el piso, la vida que tengo ahora,…  la esquina de los sueños. Me pronostico un mal de amores cercano, y muy muy doloroso.

Malenannis

Esta semana, tenía una cita en mi agenda, marcada hace tres años… sí, tres. Pensaba eludirla, es más, tenía una necesidad imperiosa de hacerlo, pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Marcada la cita, tuve que armarme de valor e ir al encuentro del momento.
Hay veces, que ciertos procesos se tornan en tremendo obstáculo a salvar. Esta cita era uno de ellos. Y no era por el trámite en sí, sino por todo lo que suponía acudir a la cita.
Amaneció temprano. Me costó una hora y poco llegar.
Me senté delante de unos señores vestidos con túnicas negras, por si alguno tenía a bien preguntarme sobre lo que reclamaba. Ellos hablaron en un lenguaje que me resultaba incomprensible durante poco menos de media hora, alguien dijo “visto para sentencia” y mi abogada me dijo: firma y nos vamos.
Me quedé con cara de “esto es todo?” Pues sí, eso fue todo. No tuve que abrir la boca para nada.
Pero como digo, el obstáculo no era ese trámite de media hora. El obstáculo era deshacer todos los nudos que se me hicieron cuando el 13 de marzo del 2011, llené el coche con 41 bultos y 2 plantas, y cogí el barco.
Volver se me hacía un mundo. Pero fui. Volví. Y no pasó nada.
Me reconcilié con MiMirador, con la autopista, con esa ciudad ruidosa, de tráfico rápido que mira al mar.
Conocí al Exodio, y volví a verle la cara al camarero del kiosko de LasTerrazas.
Volví ligera de equipaje, sintiendo que deshice todos los nudos, que no hay rencor, ni miedo, ni frustración.
Mi hogar ya no es ese, y ningún sitio es mi sitio si yo no estoy en él.
Todo este obstáculo no hubiera sido posible de salvar sin ella. MyGirlfriend.
Me recogió, me llevó, me habló, me esperó, y me devolvió aquí.
Sin ella no hubiera podido solventar este trámite con éxito y de forma tan rápida.
Desde que supe que tenía que ir, lo único que me alegraba, era saber que me volvía a encontrar con ella. Y por eso me puse rápida con las agujas para llevarle algo. Es una de esas personas que aprecia de verdad lo que sale de las manos.
Elegí el chal Annis, aunque no le puse cuentas. Al principio me resultó bastante complicado de trabajar. Estoy acostumbrada a hacer chales triangulares desde la nuca hacia abajo. Este es al revés. Se monta el total de los puntos y se trabaja hacia arriba. Terminando con unas vueltas cortas para darle forma redondeada.
Después de pasar el calado, empecé a disfrutar del proceso. Por eso no me cierro a volver a tejer otro chal con este tipo de construcción. Como siempre, el bloqueo es complicado y engorroso, aunque esta vez tuve una ayudante que me alivió mucho la tarea.
Sé que le gustó, y que lo va a usar mucho este verano, que va de vacaciones a un sitio donde corre el fresco.
Me cuesta verbalizar ciertas emociones, y esta es mi manera de decirle lo importante que ha sido y es para mí. Lo mejor de todo, es que sé, que ella entiende mi manera de expresarme a la perfección.

Las cosas de los lunes previstos

Los lunes son días de limpieza de cocina, de hacer listas, de clase de punto y de comer lentejas. Y da igual que sea Julio, que fuera hayan 30º de nada, y que en el ambiente se huela a vacaciones, los lunes en mi vida se hacen listas, se limpia la cocina, doy clase de punto y se comen lentejas, y esto es así.
Desde cuando es así, no lo sé, desde que tengo dos luces, o una y media.
Si me pongo a pensar, hay muchas “reglas” en mi vida, que no tienen explicación, pero que me ayudan a mantenerme cuerda, sana, y de alguna manera feliz. Digamos que son mi constante.
Pues como hoy es lunes, y primeros de mes, ya saben todos qué hice esta mañana y que comí a medio día.
La cuestión es que además de eso, me he ido corriendo al Norte, he limpiado el Apto. nº4, he vuelto, le he dado de comer a Emma,  nos hemos ido a devolver los libros a la biblioteca, hemos tejido, y me he tomado un café yo, un zumito Emma, regando nuestras plantitas; hemos ido al centro de bricolaje, para terminar finalmente en el parque. Sigo preguntándome como antes hacía tan pocas cosas, qué de tiempo desperdiciado!
La cuestión es que en los trayectos de coche de  hoy, he tenido varios percances,  en el camino de ida me encontré con un perro de caza que no parecía perdido, sino que estaba dando una vuelta por parajes poco transitados y que me hizo dar  un millón de gracias por tener el coche que tengo, que frena en seco en apenas unos segundos, y todos ilesos: perro, coche, conductora. Luego se me encendió la luz de la reserva, y me llevó con el alma en vilo varios kilómetros hasta que llegué a la gasolinera. Y en el camino de vuelta, casi a la misma altura en la que me había encontrado al perro, me encontré con un pavo real. Lo que no es extraño porque por la zona hay varios pavos reales sueltos. Aunque nunca me había pasado encontrarme a uno cruzando la carretera.
Y así ha ido este lunes, el primero del segundo semestre. He cumplido con mis normas no escritas, y con las listas que me hago. De mi agenda mental he podido tachar todo lo que estaba  para hoy, incluso he tachado la entrada que dejo prevista para los imprevistos, para las pequeñas frustraciones, para las noticias no gratas.. Que también tengo previsto lo imprevisto, para que luego me digan que soy muy cuadriculada con mis listas.

Sociali-cuántos?

Por fin despedimos la primavera, que este año ha estado más “sangre-altera” que nunca, y con ella se han ido los malestares, las heridas, y las prisas. De pronto parece que mi cerebro se ha ralentizado para darme a entender que no estamos llegando tarde a ningún sitio, así que lo mejor era aflojar el ritmo.
Hoy nos hemos levantado más tarde de lo habitual, y nos hemos puesto en plan manualidades.
Hacía tiempo que tenía pinneado el tutorial de una carpa. Los materiales esperaban en el armario del estudio, así que hoy fue el día en que los sacamos y metimos la tijera.
Como siempre he seguido las instrucciones como me ha dado la gana. Empecé usando la cinta adhesiva de doble cara, para terminar por dejarla de lado y sacar el pegamento de barra. ¡Ay! un buen pegamento de barra siempre arregla.
Un rato de entretenimiento con Emma que ha servido para mantenerla distraída un par de horas. Luego nos hemos puesto nuestro kit veraniego, y nos hemos lanzado a la piscina. Aún hace frío para ella. De dos zambullidas he sacado a una niña temblorosa con labios morados, pero que no quería salir del agua.
Como ya se sabe el agua siempre abre el apetito así que en un pispás he preparado unos espaguetis carbonara que a mí personalmente, me han sabido a gloria.
La tarde se hace larga, porque esta pequeña persona ya no quiere dormir siesta, cuestión que me ha traído muy por la calle de la amargura, pero que ya a estas alturas no me queda otra que aceptar. Mientras yo escribo este post ella ve Dora.
Y a mi me da para navegar un poquito por la red, para tomarme un café y para hacer el planning de la próxima semana. Estos días no paro de pensar en algo que me dijeron hace una semana: esta vida que llevas, te va a aislar mucho de la gente, tienes que buscar la forma de que la niña se separe de ti y tu socialices.
En fin, ¿cómo lo digo?. Pues sí, estoy aislada, pero no más de lo que lo estaba antes. Siempre me gustó estar más bien sola, y ahora es precisamente todo lo contrario, ahora nunca estoy sola. Y estoy feliz.. ¿que me agoto? ¿que me saturo? ¿que me desespero? Pues claro, como todo el mundo. Una niña de casi dos años con muchísima energía, suele ser asi: agotadora, y estresante. Y sin embargo, el reloj parece estar en contra de mí y va mucho más deprisa de lo que a mí me apeteciera que fuera. Siento nostalgia y morriña cuando miro las fotos y la veo de tan bebé, parece que fue ayer, y han pasado casi dos años.. Y siento, que no puedo exteriorizar estos sentimientos porque lo que es natural sentir es querer que crezcan rápido y que se vayan al cole, y socialicen.. buf! socialicen.

Medias naranjas, y heridas a medio cicatrizar

A lo tonto y a lo muy rápido ya estamos en medio de Junio y en medio del año. Sinceramente, estoy deseando dejar atrás a esta primavera loca, que nos ha traído días grises, vientos, y muchas revolturas.
Este mes de Junio está siendo un poco toca-moños. Y no por nada en concreto, gordo y preocupante, están siendo un cúmulo de pequeñas cosas insignificantes que están mermando la alineación de mis chakras.
Resulta, y aún me estoy preguntando el cómo, me ha salido una herida en el pecho, ese que Emma toma a cada rato y que ha hecho su perfecta labor en todo este tiempo. 
Emma tiene 22 meses, y seguimos con lactancia materna. La experiencia ha sido maravillosa para las dos. Ella está sana y alimentada, y yo me siento tremendamente ¿realizada?. No sé… no sé que calificativo usar que defina plenamente lo que ha sido amamantar.. Digamos que me hace sentir bien, muy bien.
No he tenido problemas de grietas, ni de malas posiciones, ni de dolores, ni nada de nada en estos 22 meses, pero héteme aquí, que tengo, ahora mismo, la madre de todas las heridas.  En fin, que cada vez que mama veo las estrellas, el firmamento… Es más, creo haber descubierto alguna que otra galaxia en estos días. Sé que va a pasar, estoy convencida de ello, pero mientras tanto, ando dolorida y apesadumbrada.
Lo que oigo alrededor es más o menos lo mismo: y no será ya la hora del destete??
Y después de pensarlo, lo tengo claro: Pues no.
Me niego a que esta experiencia termine de esta manera tan traumática. Con dolor para mí, y sin poder darle leche a Emma cuando me la pide. Voy a dejar que esto pase, y luego, cuando ella lo crea oportuno, dejaremos de lactar.
Ahora mismo duerme de esa guisa, es lo que tiene no dormir siesta, que a las ocho está fritita en cualquier posición imposible.
Hoy hemos ido a la biblioteca del Centro Insular de nuestro pueblo. Emma me ha acompañado, y se ha portado estupendamente. Me ha hablado bajito, y se ha sentado en el suelo al tiempo que yo iba sacando libros para llevárnoslos a casa. Ha sido ella la que ha elegido cuáles quería coger. De entre ellos, está éste. Ni lo miré bien allí. Cuando llegué a casa me llevé la tremenda sorpresa.
Es bonito, muy bonito, aunque con un mensaje un tanto turbador. Yo que soy así de naturaleza turbada, lo he encontrado muy revelador y he maldecido el hecho de no haberlo encontrado antes en mi vida. Hubiera sido un libro de cabecera, y me hubiera ahorrado algún que otro disgusto.
La cuestión es que no lo creo en absoluto, un libro apto para infantes. Así que de momento me lo quedo yo, y disfruto de la lectura y las ilustraciones, que me parecen preciosas.
De resto estoy cosiendo. Un bloque al día, de noche, y casi cuando se me caen hasta las pestañas. Pero me he puesto una meta, y … pues, así soy de cabezota. Mis chicas del Centennial tienen los suyos prácticamente listos. Así quedará el mío también cuando termine de coser los 6 bloques que me faltan para completar los 56 que tiene el top. No es complicado, solo hay que tener un poquito de orden y destreza.
Con todo esto entre manos, y el ánimo un poco decaído, veo como la orquídea que resucité con grandes dosis de vitamina B, está perfectamente, con raíces llegando ya al fondo de su maceta. ¡Ay qué ver! con lo complicado que me parecía cuidar de una orquídea.. Ojalá  todo se redujera a grandes dosis de vitaminas.

De ceras, paredes, letras y libros

Parece que hemos ido digiriendo la etapa en la que estamos y en la que hemos entrado como un elefante en una cacharreria: a lo bestia, de sopetón y haciendo mucho ruido.
Hace quince días que Emma viene acusando un cambio en su existencia diaria. Los niños crecen, es algo natural, y yo he ido acatando y experimentando sus cambios día a día.
Durante estos quince días, pareciera que mi niña se ha ido transformando en otra.
Siempre le ha costado bastante conciliar el sueño, lo que ha supuesto para mí grandes quebraderos de cabeza, y requerido grandes dosis de paciencia y cansancio.
Aún así, y después de estudiar muchísimo su rutina interna, hemos podido ir cuadrando la manera de que se acueste cuando realmente tiene sueño. Lo que ha pasado estos días atrás es que se ha negado a dormir.
Se levanta bien temprano, sobre las siete de la mañana. Y más o menos a la una y media, después de almorzar, se dormía una siesta de aproximadamente una hora. Pues estos días ha sido imposible. Sobre las dos de la tarde el cuadro era el siguiente: niña con pataleta – madre desquiciada, y ni rastro de la siesta.
A las siete y media de la tarde, la irritación es por cualquier cosa, y el sueño la vence (irremediablemente) casi antes de cenar. La noche, que para ella ha empezado bien pronto, pasa sin muchos despertares, los justos para mamar y seguir durmiendo.
A la semana de este proceder, yo, o sea, la mama desquiciada, está rozando ya la locura no transitoria.
Porque conformen pasan los días y no dormir la siesta, a esta hora, en la que el sueño viene a visitarla y ella se niega a recibirlo, el mal humor se instala en ella, y cualquier cosa le parece mal, con la consiguiente perreta.
Ella, mi niña, la que no ha llorado nunca más que por los justitos golpes… y yo, perdiendo la objetividad de forma muy peligrosa.
Qué fácil es dejar de confiar en una misma, y en ella, cuando el cansancio empieza a hacer mella.
Y entonces llegó el momento crítico: jueves dos y media de la tarde, niña llorando sin motivo aparente, mamá en estado de shock.
Las pocas neuronas que me quedaban en movimiento se iluminan, y llamo al teléfono de la esperanza, que con voz dulce, y paciente me indica de forma clara los movimientos a seguir para soportar y sobrellevar el momento vértigo.
Y pasa… y pasó.. Y sobrevivimos.
Salimos a la calle, cogimos aire, dimos un paseo, nos recreamos en el cielo, las nubes, los pajaritos, y las hojas…
Llegó la noche, y llegó el sueño. Momento que yo aproveché para hacer un estudio de lo que pasaba y encontrar soluciones. Algo llamado The Terrible Two, me explicó muchas cosas, aunque realmente hay ciertos aspectos con los que no estoy de acuerdo. Creo que lo principal es que mi bebé está dejando de serlo conforme pasan los días, y que así debo asumirlo. No forzar es una buena premisa para acompañarla a crecer dia a día.
La base está en la distracción y las actividades, dentro y fuera de casa.
Las ceras y la pared conforman un lienzo maravilloso. Requiere de vigilancia para que el lienzo no se extienda a toda la casa, pero creo que la tranquilidad bien merece el sacrificio de una pared.
Hemos descubierto unas canchas de fútbol-baloncesto, que a media mañana están vacías, y que son el lugar ideal para correr… Correr sin límites, hasta que nos cansemos. Nunca pensé que correr sin acotar el espacio fuera tan beneficioso para el carácter de los niños.
Los libros de la biblioteca municipal han sido un descubrimiento muy valioso.
Y así ha ido pasando. Y así va pasando.
Pero no todo ha sido terrible. Nos han venido a ver desde París, alguien que nos quiere mucho mucho, y ha venido cargado con unos libros maravillosos… que nos tienen ocupadas mirando sus dibujos bastante rato cada noche.
Y cuando el sueño llega, y Emma duerme… A mí me ha dado por estudiar historia.

Visitando rincones con mucho salero

Después de una semana terrible, que aún debo digerir para poder contarlo, nos levantamos temprano (una vez más durante la semana) el sábado. La MamáPollo, nos informó de que era el día de los museos, y por lo tanto se podían visitar de forma gratuita. Se me encendió la bombilla ipsofácticamente.
Hacía tiempo que quería visitar el Museo de la Sal, y después de desayunar y hacer las tareas básicas, nos pusimos en la carretera con rumbo las Salinas.
El día estaba algo fresco y un poco nublado, pero yo confiaba en que pudiéramos disfrutar de un paseo agradable sin mucho frío. Y así fue.
El Museo está muy bien. El camino que lleva hasta la entrada es un puro camino de Fuerteventura, con veroles, tuneras, siemprevivas y piedra cal. Me gusta que se haga jardín con lo que tenemos, con lo que somos. Esa costumbre de poner césped en una isla que no llueve, que es desértica  y que por tanto, el agua debería ser tratada como oro, me parece de un mal gusto digno de catetos-nuevos-ricos. Aquí hay picón, piedra y arcilla, y de esos colores deberían ser nuestros jardines, sobre todo los que dependen del Cabildo o Ayuntamientos (punto positivo para el museo).
No sé qué tienen las Salinas que me gustan tanto. Creo que la primera vez que miré  las salinas para ver algo distinto a lo cotidiano fue a través de la película Mararía. Y de pronto, en algo que formaba parte de mi paisaje natural, encontré una belleza escondida que me resultaba del todo cautivadora.
La visita al museo se me hizo corta. Hay mucho para leer y para ver, pero con LaMariposita de la mano, se hizo imposible. Ella estaba más interesada en salir afuera y correr por en medio de los trastones de piedra.
Tenía la esperanza de que pudiera llevarme un folleto con toda la información recopilada para poder leerla en casa más tarde, pero no fue posible: no existían tales folletos más que los de uso dentro de la instalación (punto negativo para el museo). Al final de las salas, hay un video explicativo, de cómo se saca la sal del agua. Explicado por un lugareño al más puro estilo majorero.
Ver la sal tan blanca en montañitas sobre las paredes de piedra negra, es una imagen preciosa. Por momentos parece nieve. Es curioso que después de ver el fondo de tierra de las “minipiscinas” de donde se saca la sal, ésta sea tan blanca.
Al final del paseo entre las salinas se encuentra el esqueleto de una ballena. Se ve desde la carretera cuando pasas con el coche, y ya impresiona. Está completo y muy bien conservado, pese a estar a la interperie. A mí me hubiera dado para estar dando vueltas alrededor del esqueleto por lo menos un par de horas, para ver bien los huesos y sus formas.. Pero Emma tenía otras intenciones. Con lo que queda patente que tendremos que volver dentro de un tiempo, a ver si conseguimos que mis intereses y los suyos se pongan de acuerdo.
Ya he dicho del gusto de esta niña por el agua. Pues después de esta visita queda confirmado que empiezo a preocuparme. No puedo perder ni un nanosegundo su mano. Desde que ve agua quiere salir corriendo hacia ella, y le da igual que tipo de agua sea. Lo mismo le da una piscina, que mar abierto, que una palangana con agua. Hace unos días paseábamos por el muelle, y tuvo una intentona de bajar por la escollera del paseo para irse al agua.. Pues ayer en las salinas igual. Pretendía colarse por debajo de la cuerda que hacía de valla para ir a tocar el agua.. En fin, que como dice cannnela me equivoqué con el nombre, no es una mariposita, es una sirena, con todas las letras.
Cuando ya nos íbamos empezaron a disiparse las nubes y a salir el sol tímidamente, lo que nos dío para sentarnos en uno de los bancos de piedra que miran al mar y tomarnos un tentenpié de lechita que nos dejó satisfechas para emprender el camino de vuelta a casa.

Artesanías para celebrar que ya no hay muertos en mis armarios

Llevo todo el mes de Mayo, con la lista de los 21 días. Tengo que decir, que estoy muy contenta de haberla hecho y de haberla puesto en marcha. He revuelto la casa del revés, por zonas y por días, así que la organización es más llevadera de esta manera. Al mismo tiempo, he sacado muchas cosas, unas han ido a la basura, otras al reciclaje y otras han vuelto ordenadas a los armarios. Está siendo una revolución considerable de materia física y energética… voy encontrando muertos en el armario. Esos que guardé sin casi asegurarme bien de que no tuvieran pulso, y ahora al remover salen agonizantes.. No veo TheWalkingDead, pero estoy segura de que los muertos de mis armarios pugnan por salir de sus escondites como los personajes de esta serie. La diferencia es que yo ahora no soy la misma que los guardé. Ahora peso casi 5 kg más, tengo otras prioridades, y lo que es más importante, tengo la cordura y claridad que no tenía antes. Ahora, con la mano y de un solo golpe, he acallado el más grande de los quejidos. Así, incluso, ha llegado algún mensaje, real, (cosas de las sincronías) casi al mismo tiempo que yo sin despeinarme me deshacía de los muertitos, y de la misma forma: sin despeinarme, he silenciado el mensaje también.. Ay! quién me lo iba a decir.. La cuestión, es que ya mis armarios no huelen, porque ya no hay muertos en él.
Y con esta seguridad que da el andar libre de equipaje, hemos puesto rumbo al cento-sur de la isla, y hemos visitado la 26º edición de la Feria de Artesanía, del pueblo que mi mamá.
La feria este año está llena de joyeros, o esa fue mi primera impresión. Me llama la atención la cantidad de diseñadores de joyería que tenemos en las islas. Hay piezas de plata con picón (lapilli) que son una auténtica maravilla. Otras combinan cuero con cristal de murano, otras son simplemente de plata muy trabajada… Todo esto se vería mejor si yo me hubiese acordado de sacar la cámara en el momento en que los veía, pero así funciona mi memoria ahora, con casi 25 minutos de retardo.
También habían caladoras, cesteros, artesanos del cuero, alfareros.. Unos cuantos puestos de muñecos de trapo… en fin todo un despliegue de artesanía.
Allí estaba MiColegui con todas sus cositas preciosas, como siempre. Ver todo expuesto así, siempre hace que se me contagie una especie de fiebre y me den muchas ganas de coser, de cortar, y de usar todo lo que están en esos armarios que ahora están ordenados. Dedicados al patchwork, habían dos stands más:  Pimpi y Yolanda, que tenían un stand muy country. Realmente me gustó mucho todo lo que tenían expuesto. Y Bianca, con su puesto predominantemente azul, y sus quilts geométricos. Tenía un tapiz de un faro que me dejó con la boca abierta. La verdad es que todo es patchwork, pero todo es muy diferente, cada una tiene un estilo muy marcado y muy característico.
En la entrada al recinto hay colocados dos molinos de agua en miniatura. A mí me pareció un buen fondo para una foto de LaMariposita. La coloqué, me aparté ligeramente y en lo que encendí la cámara, ella localizó el ruido del agua y en un nanosegundo metió la mano, para el momento que disparé, ya tenía mojada media camisa.. No hay remedio para esta niña. Siente una atracción incontrolable por el agua.
Y al final, y para mi sorpresa, en la carpa de alimentación, me encontré con un obrador alemán, que solo vende en mercadillos, y que tenía estos fabulosos pretzels. Ya tengo la ruta de mercadillos que siguen para poder seguir degustando sus dulces.

Entre berenjenas y Richard Parker

Este fin de semana que ha pasado, va a ser uno para el recuerdo. Ya está la crónica hecha en el libro de vida de LaMariposita, porque sé que no se va a acordar cuando sea mayor, así que de estas pequeñas (grandes) cosas que nos pasan-hacemos, voy dejándole reseña escrita en una especie de diario.
El sábado asistimos a una masterclass en la piscina municipal. Me ha quedado confirmado que mi niña es un animalito acuático al 100%. Antes de que nos dieran permiso para entrar al agua, ya estaba como loca por tirarse. Y verle la cara de absoluta felicidad no tiene precio. Fue una hora que pasó rápido, que salimos arrugaditas, pero que lo pasamos pipa. El resto del sábado lo pasamos entre puzzles y hellokittys que van a dormir, y yo navegando por pinterest. Ahí fue donde encontré la planificación para dejar la casa fetén con un orden y sin agobios.
Dicen los expertos que para hacer un hábito o quitar un vicio se necesitan 21 días. Siguiendo esta teoría, he ajustado lo que he encontrado por la red, a mis propias necesidades, lo he puesto bonito y ahí está colgado en la cocina. Hoy ha dado comienzo mi reto de casa organizada en 21 días. Después de esto estaremos igual, pero más ordenadas, algo indispensable para que mis chakras sigan alineados.
Hace dos semanas que revolví todos los cajones de mi estudio, y me hice el firme propósito de toda crafter: no comprar material nuevo, terminar lo que estaba a medias, y gastar todo (lanas, telas, hilos…) lo que está en casa.
Me ha dado fuerte, lo sé.. y ahora he hecho un alto en el camino de las telas, para irme a por las lanas.
El calcetín lleva huérfano de compañero desde por lo menos el 2009. No entiendo por qué tengo esta maldita costumbre de dejar las cosas a medias, es sencillo y bastante cómodo de hacer.. Seguro que cuando me tocó hacer el segundo algo pasó por mis narices, arrebatándome la atención.
Ayer por la tarde, aprovechando la bajada de las temperaturas, nos quedamos en casa, leyendo y viendo todos los cuentos que tenemos. No puedo evitar una satisfacción interna cada vez que oigo que Emma dice: mama mama un cueeeto, señalando el estante donde están todos sus libros. Creo que puede afirmar sin equivocarme, que he puesto la semillita de la lectura en ella. Leímos y tomé té con leche en mi tacita de primavera.
Anoche, y para rematar el fin de semana, me puse a ver La Vida de Pi. Me gustó, mucho. Sobre todo, lo que me hizo pensar. Gracias a esta peli, tengo un nuevo calificativo para ciertas personas. Esas personas vampiras de energía, crueles, aprovechadas, y egoístas.. Esas que desgraciadamente pareciera que se reproducen como setas.. Esas.. Son todas Richard Parker. Y lamentablemente todos conocemos a alguna.
No sé cómo he podido llegar hasta aquí sin saber lo que es ser un Richard Parker, y sin la berenjena del whatssap.. Mi vida ahora es mucho más fácil.