Este sábado, poniéndole cara al viento frío que sacudía las palmeras de la capital, nos subimos al coche y nos fuimos al taller de MiColegui, donde estaba organizado un curso de trapillo por la profe de agujas por excelencia. Todas estabamos animadísimas a plantarle frente al desapacible tiempo con ayuda de un ovillo de trapillo y un gancho nº15. El té y los croasans corrieron de cuenta de MiColegui.
Las horas se pasaron volando, haciendo y deshaciendo magic-loops, y cadenetas que se trenzaban.
Lamone nos dio pequeños y grandes trucos para despertar la creatividad y perderle el miedo al tamaño tanto del ovillo como del gancho.
El trapillo es algo mágico, ya que aunque tengas una idea de lo que quieres hacer, el resultado siempre va a ser una sorpresa. Lo mejor para mí de esta aventura, es que en un par de horas tienes una labor terminada, y el abanico de cosas que se pueden hacer es muy extenso. El punto negativo es que el manejo del gancho requiere cierta fuerza, y al final las manos se quedan un poco doloridas. Es una labor de esfuerzo. Pero sin lugar a dudas, el resultado merece la pena.
El el cuarto ovillo de trapillo que gasto. El primero fue un cojín a dos agujas. El segundo fue una alfombra. El tercero fue un bolso, al que aún le faltan las asas, y que mucho me temo que desharé para hacer otro modelo. Y este último ovillo han sido dos cestas.
Hoy, luce un tímido sol, pero el frío sigue dejándonos sin ganas de salir a ningún lado. Además hay mucho que hacer en casa, que el martes tenemos la fiesta del martes de carnaval, y hay dos disfraces que no van a hacerse solos. Asi que a esta hora de la mañana tenemos ya la máquina de coser a pleno rendimiento.
Por cierto, a todas las que pidieron la receta del Butter Chicken, aquí les va. Que la disfruten!
Autor: BrujaSinEscoba
Y no voy a coger la bandeja, porque yo por vivir entre los míos..
Se ha terminado Enero (por fin) en medio de un montón de impuestos, de resúmenes informativos, y de mucha porquería sacada a relucir mientras todos nos miramos con cara de tontos, sin saber ya muy bien qué esperar, y lo que es peor con la temible idea de que igual estar bajo las firmes cuerdas de un autoritario no fuera tan mala idea.
Se me viene a la mente, (demasiado) estos días, el poema de Lezcano:
Libros de papel y cuentos electrónicos
Hoy sábado deberíamos estar preparándonos para salir hacia el centro sur de la isla, al cumple de una pequeña de la familia Sin embargo, las ganas no son muchas, el viento intenso, y el piso está terriblemente confortable y calentito. Así que nos quedamos en casa. Disfrutando también de nuestras plantitas. Estoy requetecontenta y también un poco asombrada. La Violeta que compré en enero del año pasado ha florecido. Es la primera vez que logro que una planta de estas sobreviva más de un año y encima florezca. Esto es una señal, sin lugar a dudas.
Un sábado enterito en casa. Es probable que dentro de un rato tengamos que salir a la calle a coger un poco de aire fresco, porque a LaMariposita es difícil contenerla dentro de estos 65m2 demasiado tiempo seguido, aún así lo voy a intentar.
Recuerdo con cierta nostalgia aquellos sábados en MiNorte, con libro y manta.. Troylo a los pies, y los tímidos rayos del Sol entrando por el ventanal..
Solo han sido unos años, y ya hoy parecen de otra década, tan lejanos… Todo ha cambiado mucho. Troylo ya no está, el apartamento está en disfrute de otras personas, y LaMariposita no me deja estar en la cama ningún día más allá de las 7:30. Y pese al cambio, estoy contenta… Algunos cambios sientan bien.
En medio de todo este refrito de recuerdos, ando pensando que me gustaría que LaMariposita aprendiera a disfrutar del silencio, de la tranquilidad y la importancia de una casa acogedora, de una buena comida sin demasiadas florituras y de por supuesto, los libros.
A pesar de su corta edad, ya cuenta con unos cuantos títulos. Esta semana ha llegado a nuestras manos, el primer libro de la colección De la Cuna a la Luna. Los otros títulos irán llegando bajo pedido en nuestra librería habitual.
Le gustan los libros, aunque tengo que vigilarla de cerca, porque después de estudiar cada página, y de ver todos los dibujos, quiere comérselos, así que ese es el tiempo reglamentario de cambiar a otro.
Y mientras ella mira sus libros de cuentos, yo leo mi cuento particular en mi kindle.. Cada una con su juguete.
Y para rematar, hemos preparado picadillo habanero, no sé si ya les dije que estoy totalmente adicta a este blog, esperando cada receta como agua de mayo. Ya he hecho un buen número de ellas, y siempre salen estupendas.
Batiburrillo para no pensar
A veces no es fácil, aunque pongas todo tu empeño
Esta era yo en Mayo del 2009. Y éste era él.
El que ya no está, y el que ha vuelto a romperme el corazón en muchos trocitos, algunos de los cuales habían sido ya pegados con sumo cuidado.
La primera vez que sufrí de esta forma fue en Marzo del 2006, y fue Trufo el que me dejó.
Ahora ha sido Troylo. Lo he sentido de la misma manera, pero lo he vivido muy diferente.
Es difícil asumir que ya no está, no escucharle ladrar, no oirle bajar las escaleras atropelladamente, y no encontrarle al lado de Curro.
Estaba mayor, y también algo refunfuñón, supongo que los años hicieron que su carácter cambiara, y la llegada de Emma no ayudo demasiado.
La observaba con curiosidad, y se acercaba a ella tímidamente. La olía, la estudiaba, y se sentaba cerca de nosotras.
El 2012 se fue llevándose cosas, algunas de las cuales han dejado huecos imposibles de llenar.
El 2013 se ha presentado con sus vacíos, pero con muchas promesas. Soy optimista, y también creyente. Creo que este año no va a ser ingrato, y que va a cumplir con lo que promete, y lo quiero creer a pies juntillas, aunque a veces, no es fácil plantar una sonrisa y seguir.
Dulce y salado con César
Estos días en casa, recluídas por culpa del catarro y del frío de afuera (ya sé que llamarle frío a nuestros 20º es como ofender de plano, el invierno nórdico por ejemplo, pero para nuestro Caribe particular y nosotras es nuestro frío, y no le quiero hacer de menos), me he metido en la cocina y me he puesto a experimentar.
Previendo las fechas que se acercan y sabiendo que la ingesta proteica va a ser inevitable, me he preparado una ensalada para compensar. Es una ensalada César muy particular. Aprovecho para recomendar poner un César en la vida. Yo tengo uno, que me llama fea en los momentos menos esperados y que hace que me parta de risa. MiCésar es fuerte, listo, y muy bruto, pero todo eso no es más que un cascarón para envolver a una persona buena, firme, y leal. Mi vida es distinta y muy agradable desde que tengo un César.
Esta ensalada la preparo con una mezcla de hojas verdes, un huevo duro, dátiles, pepinillos, queso y pollo. Y aquí es donde está el truco. El pollo lo salpimiento y le pongo comino molido. Luego lo rebozo con pan rallado y lo pongo a la plancha con una gota de aceite. La ensalada se aliña al gusto y a la mesa!.
Gracias a Jackie, que hace que me quiera ir a vivir a sus fotos que son mucho más cálidas que la fría realidad canadiense, he conocido a Elena, y me he enamorado completamente de su blog. Ya he probado dos de las muchísimas recetas que me he guardado e impreso, y que serán próximamente probadas. De momento he hecho los nudos de cardamomo con un éxito rotundo. Son fáciles de hacer aunque su aspecto indiquen lo contrario, y deliciosos con ese toque de cardamomo. La siguiente receta que he puesto en práctica es la Clafoutis de ciruela. Aquí no podemos hablar de éxito total porque me confundí en la cantidad de azúcar que llevaba, y para mi gusto está demasiado dulce. Aunque los otros probadores oficiales afirman que estaba buena, y no demasiado dulce. Cuestión de gustos.
Con la barriguita llena, y mientras LaMariposita disfruta de su serie preferida (Caillou) he tejido este gorro de elfo que me ha encantado el resultado. Ya estoy pensando en darle uso a muchas de esos restos de madejas de calcetines que tengo por casa.
It’s begining to look a lot like Christmas
1.- La corona de la puerta, que nos acompaña desde el año 2001. Mi vecina del piso de GC me instó a que la quitara de la puerta cuando la coloqué, porque “animaba a que entraran en el portal a robármela”. Se quedaría a cuadros si supiera que pongo una corona en la puerta en cada estación!
2- Calendario de Adviento de calcetines. Tejida durante el mes de Diciembre del año pasado, con la mariposita dormitanto encima de mí. Dentro tienen bombones austriacos, traídos por los abuelos, y que me olvido de comerme a diario.. Así que luego me acuerdo y me pongo al día comiendo varios seguidos.
3.- Árbol de Navidad, y Calendario de Adviento de Nancy Halvorsen. Nuestro árbol va necesitando un trabajo de lavado de cara, al que lo someteremos para el próximo año. Este año no hay luces, por motivos obvios, que esta niña es puro espíritu de exploración y las luces son un peligro en potencia.
4.- Pesebre de patchwork. Cosido y acolchado allá por el 2007, dando mis primeros pasos en el acolchado a máquina. Patrón de Nancy Halvorsen también.
5.- Árbol para la puerta, con cascabeles. Lleva como 30, y yo que soy floja por naturaleza en la cuestión de coser botones, abalorios, o cascabeles, me cansé cuando había cosido 9.. En algún momento cogeré el toro por los cuernos y coseré el resto… o no.
6.- Mi pequeña-ayudante. Este año tiene tantísimo trabajo. El año pasado no se enteró bien de qué pasaba por estas fechas, pero este año tiene ideas y autonomía para ir haciendo y deshaciendo según se le antoje. Su tarea favorita es ir cogiendo los Papanoeles de los tiradores del mueble: yo los cuelgo, ella los descuelga.. y así todo el día.
Pues de esta manera y con Michel Bubblé de fondo cantándonos It´s begining to look a lot like Christmas, estamos oficialmente preparadas para festejar estos días, siempre y cuando estos malditos viruses que nos acompañan nos dejen libres de una buena vez.
Esperando a que broten los tulipanes
Este pasado Noviembre, se cumplieron 7 años desde que estoy-estamos en el piso.
Siempre he tenido la sensación de que no sería ésta la casa donde viviría para los restos, y parece que se va confirmando conforme pasan los meses, solo hay que esperar un poco más, que las cosas de Palacio, van despacio.
Aún así, aquí estamos muy bien. Este pisito de 63m2 nos da todo lo que necesitamos. Aunque a LaMariposita se le hace pequeño para correr sus maratones matutinos y vespertinos.
Recuerdo, que según empecé a amueblarlo iba cogiendo color a “casa”, pero sentía que le faltaba algo. No fue hasta las Navidades, cuando LaMamma me regaló una flor de Pascua cuando me dí cuenta de qué faltaba en mi hogar: las plantas.
Desde entonces ha habido algunas, que con las mudanzas de isla se han visto perjudicadas. Ya hace casi dos años desde que retorné, en aquel viaje en barco con una Mariposita de 13 semanas, 41 bultos y las dos plantitas. Hoy solo queda una de aquellas dos, pero se han sumado otras.
Ahora mismo tenemos dos orquídeas nuevas (hay sincronías dignas de estudio y la adquisición de estas dos plantas es una de ellas, las compramos del mismo color y casi a la misma hora MyGirlfriend y yo), y dos violetas. En estos días la orquídea que traje de GC está pocha, mustia, y con pocas ganas de vivir. Me he hecho una experta sobre su cultivo, y esta tarde voy a iniciar un plan de reanimación urgente para ver si consigo sacarla de su agonía. He estudiado concienzudamente el proceso: sacar del tiesto (tercera vez en mes y medio), cortar raíces muertas, espolvorear con canela (antifungicida) y dejarla al aire, sin tierra durante un tiempo, hasta que le vuelvan a salir raíces nuevas. Mientras la iré regando con Benerva (vitamina B, de farmacia). A ver si da resultado. Ahora lo importante es que reviva, ya luego a ver si se anima y nos da flores.
Y lo que ahora me tiene entusiasmada, son los bulbos. Desde Francia, y con mucho amor, nos trajeron bulbos de tulipanes y jacintos. Desafiando a los entendidos y a la propia naturaleza, los he plantado aquí, que tenemos un invierno flojito (para lo que ellos están acostumbrados). Primero he tenido los bulbos tres semanas en la nevera, y luego los he plantado. Los tulipanes en la jardinera, y los jacintos en maceta.
Los jacintos están todos brotando!, y ya me imagino el perfume que va a recorrer el piso la próxima primavera! y los tulipanes, bueno.. ahí están.. A veces me impaciento, y me dan ganas de escarbar en la tierra, a ver si siguen ahí, o se han ido… o se han estropeado los bulbos, o por el contrario están empezando a echar raíces.. Lo que pasa en esa jardinera es todo un misterio.
Mientras espero a que broten los tulipanes, imagino el patio de la nueva casa, y la de plantas que voy a poder colocar allí.
Carta abierta a LaMariposita
Hoy, lunes, 3 de Diciembre de 2012, a punto de cumplir tus 16 meses y de cumplirse los dos años desde que la ilusión se hizo latido, te he dejado con abueba, para ir a una entrevista de trabajo trámite administrativo, con más frustración que ganas. Ha sido eso, un mero trámite. Creo que me llamaron porque se comprometieron a hacerlo, y muestro mi total y profundo agradecimiento a quien tiene mi teléfono, me recomienda y cree en mi.
En mi espera en la sala, busqué los nervios en la barriga, típicos ante un examen. No hallé nada más que preocupación por cómo estuvieras tu.
Pasamos al despacho, donde un veterano de profesión nos arengó sobre el ejercicio de la profesión libre, y el infortunio de esta, aún en ciernes, crisis… Yo puse cara de prestar atención, aunque en mi cabeza solo tenía la pregunta de si estarías viendo Caillou o ya te habrías camelado a la abuela.
Entonces, se nos informó del trabajo a ejecutar y del tiempo para hacerlo, no me asusté, acostumbrada a bregar con empresas mayores; y luego se nos comunicó el horario. Presté atención, mucha atención, me concentré en las horas, hice un cálculo mental de las horas y las raciones de leche que no iba a poder dedicarte, y ya no hizo falta saber el sueldo. Por un tiempo definido, no estoy dispuesta a destetarte.
Hemos estado pegadas todo este tiempo, hemos ido a medir, a presupuestar, y yo he sacrificado noches y siestas para entregar trabajos y proyectos, para ganar muy poquito, porque entre el Colegio y los impuestos, nos dejan apenas para las facturas, pero aún por eso lo hacemos.
Soy autónoma, y pago un buen de eurillos para poder seguir lactando, durmiendo contigo, despertarme contigo, y estar en cada una de tus horas, y si este trabajo fuera así, podría contemplar la posibilidad de acometerlo. Pero no siendo el caso, he cogido el teléfono y de buena manera he dicho que la oferta no es para nosotras.
Hay muchas cosas con las que siento ese miedo a “estaré haciendo lo correcto?”, “me tocará arrepentirme después?”.
Hoy sé, que siempre que te ponga a tí por delante, no hay cabida a dudas ni a arrepentimientos.
Te quiero Mariposita, y mientras tengamos lo que tenemos no nos va a faltar lechita.
Los miércoles por la tarde, un trozo de trapo
Vamos dejando atrás viruses, toses y mocos, poco a poco pero parece que de forma cierta.
Es la primera vez que LaMariposita toma antibiótico, y me ha dado algún que otro dolor de cabeza este asunto. Después de leer, pedir información y asesoramiento, creo que hay cosas que no se pueden evitar, y luchar de forma seria con una otitis creo que es una de ellas. De a poquitos, vamos volviendo a nuestras rutinas, a la música y a bailar por las mañanas, a las noches más tranquilas y a las ganas de jugar y alborotar.
Los miércoles por la tarde, vamos al taller de MiColegui, a coser un ratito. Yo me he propuesto terminar los doscientos cuarenta y cinco mil proyectos que tengo a medias, tanto grandes como chicos.
Poco a poco voy dando matarile a cosas que no recordaba siquiera haber empezado. Qué bien sienta decir: terminado!.
Me encantan las tardes de los miércoles, porque aunque no aproveche el tiempo como lo hacía antes, son especiales. Me voy a coser con LaMariposita y con mi mamá. Entre las dos nos hacemos cargo del trastillo que tengo por niña, para que las dos podamos avanzar un poquito en nuestros proyectos.
Ella, que ya ha empezado a casi correr, tiene muchísimo trabajo en el taller: organizar hilos y bobinas, tocar tooooodas las telas, y recoger cada retalito que cae al suelo. Creo que aquí tengo a una futura quilter-tejedora en potencia.
































