10 años de evaluación continua.

Hoy he alargado el desayuno unos 15 minutos más de lo normal. Saboreando una tostada de  delicioso pan de molde casero, con pavo y raíces al horno, y el siempre presente café, mientras me deleité la vista con mi pequeño jardín de violetas.
Me he dado cuenta hoy, que justo el mes pasado, se cumplieron 10 años desde que escribo por aquí.
10 años… que se dice pronto.
Tantas letras, tantas canciones, tantos libros, tantos propósitos, tantas risas… tanta desilusión.
Todo está aquí, unas cosas a primera vista, otras entre líneas. Y como he dicho tantas veces: el tiempo dando vueltas… Ay! García Márquez y sus frases.. Pues sí el tiempo dando vueltas, la vida y sus ciclos.
Empecé este blog, pocas semanas antes de dejar Gran Canaria por primera vez, después de estar allí 11 años. Trabajé en una cantera, descubrí MiNorte, me descubrí yo, decidí con quien no quería compartir mi vida. Soñé con quien sería el amor de mi vida.
Y aquí estamos, con unas cuantas rayas más sobre esta piel de tigre. But still a tiger
Esta semana me he dado un buen bofetón de realidad. De esos que hacen que hasta te levantes unos centímetros del suelo, pierdas el equilibrio, y que sientas la angustia de que no sabes cómo y dónde vas a caer. Pero caes, y piensas: yacoñoquegolpe! Y abres mucho los ojos, y entiendes que tienes segundos para reubicarte, equilibrarte, y posicionarte para esperar otro golpe, pero que esta vez no haga que te tambalees.
ElPatrón dice: Afírmate! Y eso hice, y antes de que llegara el segundo golpe, enseñé los dientes. Como hacían mis perros, esos que estos días extraño tanto. Y fue suficiente para que pasaran dos cosas: que el segundo golpe no llegara, y para asumir que enseño muy poco los dientes.
Y aunque es una sensación extraña, eso de estar en guardia, he descubierto que es necesario. 
Y casi que han tenido que pasar estos 10 años, una ida, una vuelta, unos cuantos muertos en el armario, y finalmente ser responsable de otra personita, para asumirlo y no olvidarlo.
Hay lecciones de la vida que son de evaluación continua, y cuando menos te lo esperas, vas y casi suspendes.
Y lo realmente curioso, es que cuando vuelvo sobre mis letras, pero las que dejo olvidadas en papeles, que por momentos inundan los cajones, el deseo de hace 10 años, se parece bastante a lo que tengo hoy. Dentro de mi cabeza siempre ha estado bastante clara la idea de cómo quería vivir. 
Así que hoy, tengo una hoja en blanco en mi mesa, un edding azul, y la noche por delante para trazar el planning de cómo vivir los próximos 10 años. Sin olvidarme, de que en medio, la vida me va a seguir haciendo exámenes sorpresa.

La realidad que se versiona

Esta mañana cuando me he levantado, he descubierto que la orquídea que MyGirlfriend me trajo en noviembre del 2012, ha abierto por fin uno de sus capullos. Ha sido una extraña sorpresa, porque la última vez que tuvo flores, éstas eran de un rosa-morado intenso, sin embargo ahora tiene esas vetas extrañas, que dejan el color más difuminado, y ya no es tan rosa, ahora pareciera que tira más al rojo.
Y de pronto, me he cuestionado la realidad, tal vez lo que yo recuerdo no sea la real realidad, sino una adaptación de ella a través de mi recuerdo. Y se me han puesto los ojos en blanco, y he sentido un sudorcillo frío: y si todo fuera así? Y si realmente lo que recuerdo como real, solo sea una versión de la realidad distorsionada???
Y he puesto la cafetera, y he respirado hondo: demasiada profundidad para un domingo por la mañana, sin más aspiraciones que disfrutar de un rato de silencio antes de que Emma se despierte.
Pero Emma ha debido sentir el crujir de mis neuronas haciendo sinapsis, porque ha saltado de la cama como un gamo, a la voz de: mamá dónde estás??? es de día??
Pobre, tiene un ligero conflicto con el día y la noche, y puede que yo tenga la culpa. El éxito de mi cordura mental, reside en tener al menos unas horas diarias de absoluto silencio y soledad, para ello, es condición indispensable que Emma se duerma temprano. Ella misma decidió que no volvería a siestear, así que ahora soy yo la que no la dejo. Y a las ocho de la tarde, Emma está metida en la cama bostezando como una leona. Pero en estos días que el Sol se niega a irse tan pronto, me pregunta confundida: me voy a dormir? Es de noche?.. A lo que yo respondo, con un sí, es la hora de dormir. Y corro rauda a bajar las persianas, para crear ambiente. (Gracias Señor por las persianas).
Desde el jueves por la noche, Emma anda acatarrada, y aunque hoy teníamos preparada una excursión al norte para festejar el 40 aniversario de bodas de los abuelos, no nos ha quedado más remedio que quedarnos en casa.
Hemos desayunado. Nos hemos puesto a leer. Cada una su libro.
Y luego hemos preparado el almuerzo. Como no hemos podido ir a la costa, no hemos tenido otra opción que traer la costa a nosotras.
Nos hemos dado un buen festín a base de marisco al vapor, papitas sancochadas y huevo duro. Hasta un vino me he tomado. Cada día disfrutamos más de comer juntas. Cada día esta niña es más personita y menos bebé. Me ha ayudado a recoger la cocina, y estamos de sobremesa. Ella sigue con su libro, y yo estoy aquí, dándole a las teclas.
Y escuchando a Marwan, en bucle, sin sobresaltos, y con un absoluto disfrute. El tiempo.
El tiempo y la energía que desprenden las cosas.
Tengo un teléfono nuevo. Uno que tiene 35 años. Uno que alguien que me quiso mucho, usó prácticamente toda su vida. Y que ahora está aquí, conmigo. Y es innegable que la energía, todavía se desprende de él, aunque ya no suene. Y puede que a ojos de cualquiera no sea más que un trasto inútil, y sin embargo, a mi me ubica en una realidad, en la mía, en la de antes y en la de ahora.
Y puede que García Márquez tuviera razón: no importa cómo pasó, importa como lo recuerdes.

Morado, con moras y con verano

Ha llegado el verano, mi época preferida del año. Con calor, mucho calor, bochorno, y sobre todo playa. Playa a cualquier hora, y en cualquier momento.
En el bolso del coche, metemos el bañador, la toalla y la crema, y en cualquier momento en el que el calor no nos deja respirar, paramos el coche y nos remojamos: la suerte de vivir rodeados de agua.
Me encantan las celebraciones del cambio de estación. A nuestra manera también celebramos, porque aunque se empeñen en teñirnos de negro, y en plantearnos las cosas color hormiga, hay mucho que celebrar, y otra de las cosas, que me esfuerzo porque Emma entienda, es todo lo que tenemos que agradecer.
Agradecer lo que somos, lo que tenemos, de quien nos rodeamos, y de la salud con la que podemos disfrutar de todo lo anterior.
Es mucho más fácil agradecer si encontramos cosas bonitas en el día día. Y no hay nada mejor que las flores para que de pronto la vida te parezca hermosa. Flores en cualquier sitio, y de cualquier variedad. Quién dijo que los geranios eran sosos o vulgares? Que vivan los geranios! Como apunte para nuestro jardín deseado: al lado de los rosales, pondremos geranios.
Y como la cosa va de celebraciones, celebré el WWKIPD sola, y con poco público, pero lo importante es la intención. Vuelvo a tener un grupito de animadas tejedoras con las que reunirme, y aunque la cosa está en pañales, promete.. (Bea, esto va por tí, ya probé los cupcakes y aunque son mejorables, el sitio nos está invitando a tejer!!!).
Por fin terminé esta rebeca de restos. Aún es un poco grande para Emma, pero el verano le dará el estirón que le falta para que le quede bien. El modelo es un top down, básico, metiendo los restos de lanas sin orden ni concierto.  La verdad es que me ha gustado mucho el resultado final, aunque lleve en espera de darle el finiquito más de medio año.
Y como parece que los restos no se acaban, y mi propósito es ir eliminando stash, volví a montar la 10 stitch blanket. Una manita súper sencilla, y perfecta también para ir gastando restos. Ya ha crecido un poco más que en la foto, y puedo tachar dos ovillos del stash. Así que objetivo cumplido. Todavía me queda una bolsa, con al menos otros 7 ovillos de katia mississippi. Pareciera que en lugar de ir gastándose, se reproducen. Se me está ocurriendo meter en la misma bolsa, algún billete de 10€, a ver qué pasa..
Y para terminar, la mejor manera que encuentro siempre de agradecer es cocinar y agasajar a los que quiero. Me parece que dar de comer a quien quieres es la mejor forma de agradecer: cocinar y compartir lo que quiera que salga de tus fogones.
Nada es comparable a la comida hecha en casa. Esta semana pasada, Emma me sorprendió preguntándome por su cumpleaños, y diciéndome que quería una tarta con velas. Y que la tarta la hiciéramos en casa ella y yo. Como suponen, pupilas en forma de corazón para todo el día.
Así que para seguir celebrando que el verano ya está aquí, el tío mecánico-agricultor, se dejó caer en casa el domingo por la mañana, y nos dio una tarrina llena de moras de su finca, a cambio de un café y un ratito de charla. Encantadas de la vida, nos hicimos con la tarrina. Y lo primero que hicimos con ellas, después de darnos un buen atracón, fue este pastel de moras. Sencillo, y básico, a la par de sabroso. Me gusta mucho cocinar con lo que nos ofrece la tierra en cada momento. Tengo la idea de que lo que la tierra nos da, es lo que nuestros cuerpos necesitan.
Emma está muy pendiente estos días de todas las cosas que pasan en la cocina, y ahora que ya maneja la suya, ha decidido que es mucho más interesante trastear en la mía. Así que cada vez que me ve que me pongo a fregar o a cocinar, trae su silla y a la voz de “te acudo”, la planta cerca del muro y se sube en ella. El momento harina y amasar es casi magia para ella. Le encanta.
De cara a la semana que está por empezar, y que va a necesitar de toda nuestra energía para digerirla, preparamos también nudos de cardamomo. Buenos desayunos, implican  buenos días.
Otro apunte para la lista de deseos, a parte del jardín: una cocina grande, una terraza espaciosa, y que nos nos falten ni la familia ni los amigos, y los fines de semana improvisar y probar recetas.. Quién se apunta?

Por qué? y No quiero!!: El musical

Hoy estoy cansada. Terriblemente cansada.
Mi semana laboral ha sido difícil, dura, y estresante.
Y entonces llega el fin de semana, y me esperan las tareas domésticas habituales: limpiar, lavadoras, llenar la nevera, cocinar..
Y por en medio: Emma.
Emma está a tan solo dos meses de los tres años.
Se supone que lo de los “terrible two” estaría a punto de ser historia, pero no es lo que sospecho.
Lleva un mes, que cada una de las frases que dice, va acompañada de una coletilla, que según el momento es: por qué? o no quiero!.

– Emma recoge tu chupa: por qué?
– Porque no debe estar en el suelo: por qué?
– Porque luego te la echas a la boca y el suelo puede estar sucio: por qué?
– Porque no he limpiado aún: por qué?
– Porque estoy hablando contigo, recoge la chupa, por favor: no quiero!

Y así casi con cada conversación que tenemos a diario.
En cada una de estas circunstancias en las que estoy al borde del desplome, evoco las miles de madres en el mundo que han sobrevivido a este proceso, en especial, a la madre de Caillou. Esa señora que es la paciencia hecha dibujo animado. Pero hay días, como hoy, que el cansancio me puede.
Me he leído los libros de Carlos González, los de Rosa Jové, los de Laura Gutman… Pero en casa, ni tengo sustituto, ni tampoco tengo guía. Estamos ella y yo. Ella desarrollándose, yo lidiando con el proceso.
Esta tarde, una vez más, Emma ha tirado su chupa con el pañal, al suelo.
Le he dicho que lo recoja, pero después de una conversación similar a la de arriba, ha terminado de la misma manera. He tirado por el camino fácil, y la he chantajeado, aunque bueno, según Rosa Jové: hemos negociado.

– Emma si no recoges la chupa, lo haré yo, pero me la llevaré, y esta noche no habrá chupita. La quieres recoger tu?
– No quiero!
– Muy bien, yo me la llevo.

Seguido vamos a cenar. Y aunque Emma come bastante bien, ahora y para no desentonar con el resto de su comportamiento, ha decidido que la fruta y la verdura no estarán dentro de los alimentos que tiene pensado ingerir.
Le he servido una cena a base de pollo, fideos y zanahoria. Y ha ido escogiendo cada uno de los bocados que se ha comido de tal manera que ni por confusión se ha comido un trozo de zanahoria. Hemos estado “negociando” un buen rato, y no ha habido manera. He intentado usar la chupa como moneda de cambio para que se comiera aunque fuera un trozo de zanahoria. No ha habido forma.

Se ha ido a la cama. Sin chupa. Sin pañal.
Ha preferido pasar las ganas de la chupa, a ceder y comerse un trozo de zanahoria.
Ni siquiera ha hecho demasiada perrera. Me la ha pedido dos veces, le he recordado lo de la zanahoria, y nada. Se ha acostado y ya.

Me siento en una encrucijada. No sé si debo seguir firme, o debo dejar pasar todo este momento porque en el fondo está intentando reafirmarse, y no deja de ser una niña de casi tres años. Pero la firmeza de su orgullo, de seguir diciendo “no” a la zanahoria, me ha dejado en shock, y me hace pensar que tal vez no es tan chica, que tal vez debo seguir firme ante ella, aunque esté un poco cansada, y un mucho asustada.

Asimilando las lecciones que debo impartir

Estos días están pasando tantas cosas que me siento incapaz aún, de asimilar cada una de ellas.
Y no solo cosas fuera de nuestro íntimo entorno, entendiéndose por íntimo entorno nuestra casa y nuestras circunstancias.
He tenido que irme a mi rincón de pensar, para poner en orden las ideas, y también para intentar parar un poco esta montaña rusa de sentimientos que me tiene al borde del infarto de miocardio, y con la lágrima en el ojo de forma constante.
La semana pasada, y después de muchos mensajes cruzados, y muchas dosis de paciencia, recuperé una de las dos llaves que me arrebataron hace 24 años. De momento solo he podido recuperar una, la segunda no se sabe aún cuando podrá estar en mi poder.
Me hicieron falta un par de tilas para digerir el estado en que me encontré la casa. Sabía que estaría mal, pero no solo era mal físicamente, la sensación de “expolio” que sentí nada más entrar, me sigue acompañando estos días. He pasado varias noches en vela, dándole vueltas a un asunto que realmente está cerrado, y que no por mucho pensarlo más, va a cambiar. Aún así he tenido estos días la sensación de que algo se me estaba escapando. Y así era: he tenido que irme a MiNorte, a mi rincón de pensar, para poder entender qué era realmente lo que me estaba dejando atrás. Y lo que estaba pasando por alto era la enseñanza, esa que debo transmitirle a Emma a como de lugar. La diferencia entre ser bueno y bobo es tan tan pequeña, que si no estás muy atento pasa desapercibida, y  por eso hay que estar alerta, atenta y muy muy despierta. Por eso, la primera lección que este mes de Junio me trae para impartirle a Emma es esa misma: nunca dejes de luchar por lo que es tuyo. Tuyo de propiedad, y tuyo por derecho.
Y por esto también, el sábado salimos a la calle, en una manifestación sin precedentes en nuestra historia majorera, la causa hizo que la asistencia fuera de obligado cumplimiento. Porque esta isla también es nuestra, y porque la esperanza está llena de lucha contra las injusticias.
También esta semana hemos conocido por fin a la sobrina postiza, la hemos tenido en casa, en nuestros brazos. La emoción es difícil de contener. Y la felicidad se nos escapa por los poros.
Esta semana pasada también, por fin, se han publicado las listas de admisión escolar. Emma ya tiene colegio. Ahora tenemos tres largos (o no tanto) meses para asumir lo que viene. Estamos contentas, el cole que elegimos, nos eligió también a nosotras, así que todo como debe estar.

Las semanas pasan que son un primor

… esto me decía siempre el Aparejador con el que trabajé en Gran Canaria, y qué razón tenía!
El sábado pasado (de verdad ha pasado una semana ya?), aprovechando el día de los museos, y al igual que hicimos el año pasado, nos fuimos al museo más nuestro. En MiNorte, y con la profesión del Patrón como centro, está el Museo de la Pesca Tradicional. Es pequeño, aunque con muy buenas explicaciones de cómo se ha vivido y se sigue viviendo en cualquier puerto pesquero.
No sé por qué, se me erizó la piel de la nuca, y se me llenaron los ojos de lágrimas al entrar.. La energía de los sitios: uno no puede renunciar a lo que es, ni de dónde viene, supongo.
El paseo fue breve, porque aunque Emma ya empieza a prestar más atención a las cosas que pueda contarle, aún no tiene la suficiente tranquilidad como para fijarse en según qué cosas.
De la visita, destacan dos cosas según Emma: los atunes colgados del techo, y un mirafondos donde había una pantallita, que proyectaba un video de un mirafondos de verdad. Mientras yo aproveché a leer algunas anécdotas del pueblo, recogidas en los paneles del museo, Emma no se despegó de la pantalla.
Para mí, la visita fue una mezcla de nostalgia y un poco de enfado. Están dejando que el museo se venga abajo. El tiempo ha hecho su trabajo y el deterioro es notorio, y parece que nadie hace nada por evitarlo.
En fin, lo de siempre: el dinero, los intereses, y los políticos. Un trinomio de mal gusto con el que nos topamos muy seguido.
Para quitarnos el mal sabor de boca, fuimos a remojarnos a nuestro rinconcito. Lo que nos vino muy bien para afrontar la semana que se nos venía encima.
De pronto el lunes mi pc decide que se siente mejor si no arranca, así por la cara, y de la noche a la mañana. Y mientras tanto mi teléfono no para de sonar, es algo digno de Milenio 3: de pronto parece que mi teléfono sale publicado en las páginas amarillas, en la sección: hacemos todos los trabajos. El agobio y el querer llegar a todo empieza a hacerse mi compañero. Y los días pasan, y el pc sigue sin arrancar. Tres días más tarde, seguía igual, así que tuve que poner remedio. Decisión rápida y drástica. Hoy escribo mi primer post desde mi nuevo sobremesa, uno de esos de enorme pantalla con el símbolo del pecado original.
Y aunque estoy deseando poner rumbo norte para meterme en el agua y olvidarme del mundo, tengo que estar sentada frente a mi flamante pc, al menos es bonito, y grande, muy grande.

Arte-sano

Hoy me he levantado a poner las calles, las farolas, a quitar la Luna y a despertar al Sol, (y nadie me ha dado aún las gracias). He amanecido a las 5:20am, me he sentado delante del pc y he terminado un trabajo pendiente. En contra de lo que cabía esperar, he estado todo el día de bastante buen humor, y con una energía que muchas veces no tengo después de dormir 8 horas seguidas.
Por la tarde, y como ya es casi tradición, nos hemos ido al pueblo de mamá a disfrutar de la feria de artesanía.
Habia muchos artesanos ya conocidos, unos por ser artesanos locales, y otros por verles cada año en la misma feria. Aún así siempre es interesante verlos, ver sus trabajos, charlar con los que se prestan a ello y disfrutar del arte de cada uno de ellos. Este año me han gustado especialmente cuatro puestos. El primero era el único luthier de la feria, y digo yo, ¿habrá alguien más artesano que un luthier? Pudimos disfrutar de la música de los timples que tenía expuestos. Cuando tenga una hija universitaria y yo sea jubilada voy a dedicar mucho de mi tiempo a aprender a tocar el timple, qué me gusta este instrumento.
El segundo puesto que me ha gustado es el de un alfarero de Tenerife. Me traje tarjetas de todos los puestos que me gustaron, sin embargo, Emma decidió que ella las custodiaba y ahora es el momento en que ella duerme y yo no tengo ni idea de dónde las puso. Así que poco más puedo aportar de este alfarero, salvo que tenía una cerámica maravillosa, muy bien acabada y muy original.
El tercer puesto, en mi ranking personal el primero, fue esta artesana de calzados. Diseña bajo la marca Pisaverde, y cada uno de sus zapatos son una pequeña obra de arte, por su estilo y por su exclusividad. Me he quedado totalmente prendada de al menos tres colecciones, de las cholas, de las botas, de los tacones de cuña y los tacones de madera.. En fin, que me los hubiera llevado casi todos los que habían de mi número. Para mí, ha sido lo mejor de la feria.
Y el último puesto interesantísimo era uno dónde se exponía seda teñida de forma natural, con tintes naturales. En una pequeña mesita auxiliar había todos los tintes utilizados, desde cáscara de cebolla a la familiar cochinilla. Me quedé como loca con el bote de capullos de seda, me parece casi alquimia, la naturaleza de estos gusanos.
Por último, visitamos el pabellón donde se rinde homenaje a los antiguos artesanos de la isla. Allí presidiendo, desde la primera edición de esta feria, estaba Abuela Catalina, madre de mi abuelo, abuela de mi madre, bisabuela mía, y tatarabuela de Emma. Murió con 104 años, y con la palma entre sus manos. Siempre la recuerdo así, trabajando la palma, trenzando hojas que muchas veces mi abuelo le llevaba. Precisamente esta semana he rescatado una cesta que ella me regaló. Y todavía huele a palma, con casi 35 años.
¿Será que el artesano es un gen, y se puede heredar? ¿Como el color de ojos, o la forma de la nariz?.
Mi bisabuela era artesana, mi abuelo tallaba madera, mi madre hace cualquier cosa con hilo, aguja y tela.. Y yo, hago algo también.
Me pregunto si Emma habrá heredado esta necesidad de poner en movimiento sus manos. De momento, cualquier cosa que se conjugue con el verbo pintar, hace que cambie la cara y se predisponga a pasar un gratísimo rato.
Esta semana, siguiendo las ideas de Pinterest, hemos hecho un árbol que ha pintado enterito con pintura de dedos. Ha ido descubriendo las pinturas, ceras, colores, rotuladores, acuarelas… Pero sin lugar a dudas la pintura de dedos es su favorita. Por ahora no sé hacia dónde tirarán sus inquietudes, pero de momento, mientras pinta con sus dedos, nadie puede decir que no sea arte-sano.

Flores, libros, y fé

Parece que por fin he recuperado el enfoque, y he empezado mayo con mejor pie del que salí de Abril. Aún no tengo leído el mail de mi amiga la astróloga para este mes, pero estoy convencida de que dice que Mayo será tranquilo y benevolente conmigo. De momento tengo un montón de trabajo, que contra todo pronóstico estoy siendo capaz de sacar adelante, con sus madrugones y mis ojeras, pero adelante.
Y como señales que me son fácil de identificar, por fin, las orquídeas florecen. Desde que volví a casa (ya pasan 3 años) he reunido 5 orquídeas grandes y una mini. En este momento, hay dos orquídeas con flores, y una tercera en proceso, y en este caso, con dos varas florales.
Yo, que soy de tendencia fantasiosa, mística de bolsillo, y fácilmente impresionable, estoy segura de que este simple-o no tanto, hecho de que florezcan, encierra un montón de respuestas a todas esas  preguntas que me hago cada día. Así soy.. Pero este tipo de cosas, son las que me ayudan a conservar la fé. Hace apenas tres años me consideraba completamente incapaz de cuidar este tipo de plantas, y pasado este tiempo, no solo no han muerto sino que están floreciendo.. ¿es o no es una señal?. Para mí está cristalino.
Y el truco, solo ha habido uno, la paciencia y la fé. Buf! Hoy me siento como un pupilo de Paulo Coelho. Filosofía de bolsillo y optimismo del todo a 100, pero que me vale, me ayuda y me reconforta.
Soy de naturaleza complaciente,cualquier cosa me vale para sacar mucho de positivo. Igual si no fuera así, hace tiempo que me hubiera borrado.
Y así con la energía que me da pensar en todo este batiburrillo de cosas, y seguir deseando todo lo que se me cruza por la mente, voy sacando también ratitos para una de mis aficiones más antiguas, y que tanta alegría y buenos ratos me ha dado: leer.
En estos meses he leído algunos libros nuevos y he releído otros. Empecé leyendo Dejar las cosas en sus días  y me dejó como huérfana cuando lo acabé. Me metí tanto con los personajes y los intruduje en mi día a día, que formaron parte de mi propia historia, y en cualquier momento creía reconocer a una Paloma o una Aida. Me encantó la lectura, y alargué las últimas páginas hasta que ya no se pudo más. Me ha hecho reflexionar muchísimo en lo que cómo pensamos que se dan las cosas cómo construímos nuestra propia historia a base de hechos que puede que realmente no se dieron como los recordamos o los creemos.
Estuve varias semanas sin  casi poder volver a leer, cualquier cosa que cogía me parecía muy simple y muy poco a la altura de lo último que había leído. Así que no me quedó más remedio que buscar literatura japonesa, siempre tan aséptica. De casualidad cayó en mis manos El cielo es azul la tierra blanca. Y es justo eso, una novela japonesa, parca en descripciones, clara en las mismas. Soy de extremos, tanto me gusta una descripción de dos párrafos que una de una frase. También me gustó, bastante. Así que ya estaba recuperada para coger cualquier nueva lectura.
Tengo un kindle lleno de libros que siempre he querido leer, pero que por una cosa u otra no hallo el momento. Y de pronto me veo que mil títulos para leer y ninguno me motiva lo suficiente. Entonces, de casualidad, encontré el club de lectura de Mi cesta de mimbre, y ahí que me fui a ver sus lecturas. Sobre la marcha empecé con La noche soñada, y la sorpresa ha sido mayúscula. No le tenía mucha fé, y me ha encantado, mucho, muchísimo. Puede ser el momento, la historia, o yo.. Pero he disfrutado de la lectura en cada página. Ni que decir tiene que he empezado la siguiente lectura que recomiendan.
Y como me he dedicado mucho a leer, he tenido poco tiempo para darle a las agujas, aunque finalmente he logrado ponerme con ellas y terminar el par de calcetines del mes de abril, que se me han hecho eternos, pesados, y a punto he estado de quitarlos de en medio. Pero nada, ahí estan por fin. Lo mejor, es que casi sin darme cuenta, tengo seis ovillos menos en mi stash, con lo cual puedo decir eso de misión cumplida.

Abril desenfocado

Desde finales de Marzo, mi amiga la astróloga me lo advirtió: abril viene revuelto y duro.
Yo, leí su mail, como cada principio de mes, y registré aquella información en algún sitio de mi memoria, que cada vez está más saturada de información no toda útil, (precisa una tarea de liberación de espacio, pronto). Y encaré Abril, con ganas, y con muchos propósitos, como cada mes.
Pero llega un momento, en que uno se propone, y los astros, (como ya he visto) disponen. Y no es que haya pasado nada terrible, ni tampoco haya tenido que vivir ninguna tragedia. Pasa, que a veces todo se junta, y aunque quiera, no logro enfocarme.
Y me desenfoco, me lleva pasando mucho tiempo. Antes más a menudo que ahora, pero sigue pasando. Me desenfoco mire donde mire, y estoy desenfocada, me mire quien me mire.
Esos días ando revuelta, con la sensación de ser un ovillo de lana acrílica y enmarañada, al que no consigo encontrarle ni el principio ni el fin. Y todo se sigue enmarañando, y yo no soy capaz de atacar el ovillo por ningún sitio, que sea efectivo.
Así que durante ese período de desenfoque, ando por los días con todo un poco a medio hacer o a medio ordenar.
Ayer, por cuestión de causa mayor tuve que ir al Centro Comercial, y de pronto me vi reflejada en uno de los 1000 y 1-no-necesarios-escaparates, y me tuve que parar. A través del desenfoque, fui capaz de ver a una de esas mamás contra corriente, con el pelo sin peinar, una rebeca a medio poner, ojeras de oso panda, maquillaje de estrés, y una niña colgando de un brazo del que luchaba por deshacerse. Ayer esa mamá era yo.
Enough.
Llegué a casa con el firme propósito de buscar en los cajones un pañito mágico con el que limpiarme mis gafas de miope y encontrar el enfoque a como diera lugar.
Hice una lista de todas las cosas que precisaban colocar el cartel de fin en su historia, y de hacerme algo rico de comer, sin más sabor que su naturalidad, para poder hacer un punto y final de este abril tremendo.
Con la barriga llena, saqué de nuevo la lista, y empecé a tachar cosas. Algo que llevaba casi todo el mes esperando la foto, eran los calcetines de Marzo del Reto, ya que los de Abril, les falta aún la puntera a uno de ellos. Cosa que se resolverá esta misma tarde.
Ahora que ya está aquí Mayo, he pedido cita con mi óptico de confianza y voy a encargarle unas gafas multifocales, de alta precisión, y con garantía anti-desenfoques.

Ir a Feaga para darme cuenta de que sigo necesitando terapia

Llevo una semana durmiendo una media de 5h cada día. La causa es el trabajo. No se me entienda mal, tengo un proyecto muy interesante que sacar adelante, de manos de un cliente estupendo. Es el cliente con el que llevo soñando desde que soy autónoma. Responde rápidamente a mis consultas, y me devuelve toda la documentación que le requiero casi instantáneamente. Para responder a semejante cliente, he de emplearme el doble, está claro.
La cuestión es que de día, trabajar con Emma es una tarea casi imposible, con lo cual mis jornadas laborales están siendo de madrugada: hasta media noche y antes de amanecer. Para que esto sea posible hay una cuestión de obligado cumplimiento: que Emma esté dormida a las 8:00pm. Con lo cual, es tarea mía darle mucha vidilla durante el día.
Hoy, nos hemos ido a Feaga (Feria agrícola ganadera). Que digo yo, que ya era hora de que Emma empezara a ver animales en 3D. Y aunque la feria está centrada en la ganadería, la agricultura y sus aparejos, también había un espacio para la gastronomía y otro para la artesanía.
El día estaba espectacular, y las palmeras de la entrada empezaron a dibujarme sonrisas, creo que las palmeras de mi isla son perfectas! Y siempre me recuerdan a mi abuelo.
Lo que primero visitamos fueron los animales. Llegamos justo a tiempo de ver la demostración de perros Bardinos (especie autóctona, como perro guardián no hay otro mejor). En mi familia ha habido unos cuantos, y será la raza que adoptaremos cuando se materialice la casa que soñamos.
Luego vimos los burros (habia muchísimos!), las vacas, los camellos, y las ovejas
¡Ay! las ovejas, fue la primera parada que me hizo asumir que necesito terapia nuevamente. Si hubiera tenido a mano unas tijeras hubiera esquilado completamente a este carnero.
Había muchos ejemplares de distintas variedades, pero este en concreto me dejó loca. La lana era muy blanca, muy suave, y muy lisita! Parecía que estaba peinado!. Me he guardado el nombre del ganadero y el municipio, y estoy totalmente dispuesta a llamarlo en cuanto pase la feria: necesito esa lana!
Después nos fuimos a ver las cabras, con sus machos y sus baifitos.Ahí fue donde tuve el segundo ataque de: necesito terapia!!!. Ustedes están viendo las ubres de esa pobre cabra??. Todas mis hormonas empatizaron con ella, que aunque ya no estoy lactando (1.5 meses de destete), mis sensaciones y pensamientos siguen siendo de una mamífera a pleno rendimiento. Pobre cabra!! Recordé cada una de las tomas en las que Emma no comió lo suficiente, o las veces que nos dormimos y la hora de la toma se alargó. Total, que me faltó el canto de un duro para empezar a ordeñar a la pobre cabra yo misma y en ese mismo momento. Pregunté quien era el dueño del ejemplar, y ante mi cara de preocupación, me dijeron que era de concurso. Es decir, las tienen horas (yo me atrevo a decir que días) sin ordeñar para luego llevarla a concurso y la que “de” más leche gana.
Se me puso la misma cara que cada vez que oigo decir que la varicela es una enfermedad “en el fondo, benigna”. Y se me ocurrieron más de tres cosas para hacerles a los ideadores de estos concursos, amén de a los dueños de las pobres cabritas de concurso.
Fuerteventura es famosa por su ganado caprino, y por extensión por su queso de cabra. Ni qué decir tiene que dimos buena cuenta de todos y cada uno de los que habían en la feria. Emma ha debutado como una auténtica ratona para el queso, y le da igual fresco, que tierno, que curado, que duro.. Para todos tiene el mismo calificativo: mmmmm ta tiquísimo!
Finalmente vimos las aves. Yo creo que nunca había visto tantos tipos de gallinas, y de todas mis preferidas fueron éstas. Sus plumas me dan la sensación de esos trajes calados. Me parecen monísimas. Acabo de decidir que además del perro bardino, también tendremos un par de estas gallinas.
Como ave estrella, así todo imponente a la par de elegante, estaba un único pavo real. Que se hizo el interesante y no nos enseñó su cola.
Como anécdota del día, Emma quiso abrirle la jaula a todos y cada uno de los animales, a la voz de: mami déjalos salir!!. Quise explicarle que no se podía, pero fue tarea imposible. De camino al coche, íbamos de la mano, y de pronto me mira y me dice: mami yo tapoco puedo salir de la jaula???
Después de recomponer la explosión que ocasionó semejante frase, no tuve más remedio que soltarle la mano y dejar que corriera a su aire por los tableros de Pozo Negro.. Y asumir que la terapia para superar ésto, va a ser la más larga.