Té con leche, y sabor a un año después

Ha pasado algo más de un año desde que se inició un duro proceso de cambio en mi vida. Trufo dejó de estar conmigo, una noche a miles de kilómetros de mí, en un frío hotel de la costa catalana. Esa noche, el viento arreció con casi más fuerza que unos meses antes, durante una tormenta que se llamó Delta. Ese fue el inició de ese período de pérdidas, alejamientos, y mucha madurez interior, que no me ha quedado otro remedio que sufrir.. ya me hubiera gustado que fuera de otra manera. En aquellos días, mi cuerpo me acompañó a sobrevivir, durante una época que no creí capaz de superar.

Durante este tiempo pasado he sido incapaz de tomar té con leche. Así era, el desayuno de cada finde con elpaís en la mesa, y Trufo a los pies. El tiempo que vino después sin su compañía, ni elpaís ni el té sabían igual, y se fueron de mi vida como él mismo.Pero los meses han ido pasando, no en vano.. y ahora he podido volver al té, a elpaís de los domingos y a una especie de tranquilidad que adoro. Troylo no se sienta a mis pies porque tiene demasiada actividad como para sentarse tranquilo a escucharme leer, es demasiado independiente también. Pero es perfecto para esta nueva vida que tengo. También estos días me he dado cuenta de que las cosas empiezan y también se terminan, y que aunque uno luche y se oponga a dicho proceso nada va a durar eternamente.. ya lo dice Ismael: «todo se termina». .. Y al final, vuelve el sabor a té con leche. Ayer le tocó peluquería y ahora está tan guapo que le he permitido incluso a subirse a la cama del estudio. Es gracioso, porque le digo: «Troylo, foto», y parece incluso que posa.

He vuelto a tomar el trabajo de la costura a mano, porque el tiempo en estas últimas semanas se ha reducido considerablemente y no hay lugar para armar el tenderete de la máquina de coser y las telas como Dios manda, así que ando con una cajita enana que viene perfecta para las piezas que estoy cosiendo. Supongo que será la labor que me lleve para amenizar las casi 10 horas de avión que me esperan próximamente. Es un mini Grandmother’s Garden en telas repro. Cada hexágono mide media pulgada de lado. La verdad no me acuerdo cuantas «flores» lleva en total.. Lo compré el año pasado en Lancaster, a la propia Judy Rothermel.Para ir haciendo boca de lo que es un viaje, preparar las maletas, y también desoxidarme, mañana tomaré un Binter.. Espero reír mucho, cantar mucho, hablar más de lo que pueda hasta casi quedarme afónica, y dormir poquito poquito.. ya sé que volveré más cansada de lo que voy, pero la sonrisa de mi cara tardará días en borrarse… eso espero.. a ver si los astros se conjuran a mi favor, y me lo dan.. Al menos me darán de nuevo, el sabor a té con leche, para desayunar..

4 opiniones en “Té con leche, y sabor a un año después”

  1. Menudo trabajo!! No creo que fuera capaz de hacer algo tan pequeño.
    Que bien que vuelvas al té, la vida sigue y hay que aprovechar cada momento. Es una pena, pero como dice el anuncia «el tiempo que no utilices hoy, no lo vuelves a recuperar».
    Nos vemos en pocos dias!

    besitos

  2. hola amiwa!!! té con leche que alegría que lo vuelvas a tomar asi tal vez si todo sale bien a que ilusión pasa por mi mente te podría visitar y disfrutar un té con leche violeta!!! mandame vibras del otro lado del charco que tal vez pronto este por allá ojalá! y si no pues por algo será pero también se que por algo se esta presentando esta nueva oportunidad ya te contaré!!! animo por esos cambios y por la violeta renovada que hoy vuelvo a leer!

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