La rosácea que me atacó

Hoy vamos a celebrar la canariedad y todas esas cosas, y mira qué relación de ideas, para que flipes y tal.

Esta noche vamos a hacer una verbena canaria en casa de mamá con  la familia. Todo el mundo tranquilo: estaremos en la azotea, un grupo de 11 personas, con distancias de seguridad y con la lista de spotify de las noches de fantasía. Un poco de queso, un poco de gofio, una sierra asada, unos tomates aliñados, y una maripepa; unos pocos quintillos, y espero que también alguna guitarra y timple, para cuando pongamos pause en la lista del spotify.

Con eso en mente, ayer me puse a sacar nuestras vestimentas canarias. Lo de Emma todo bien, lo mío.. un cuadro de arrugas. Me hice, yo by myself, una falda la mar de estupenda en el año 2016. Me la hice en dos mañanas y quedé satisfecha total. El día de la fiesta, Emma se puso con fiebre, así que no la estrené. Los años siguientes me ha dado un poco de pereza bajar a la verbena municipal. Total, que me hice una falda de esas de vuelo, toda plisada, que te la pones y pareces una mesa camilla, pero que no importa, porque puedes dar vueltas y vueltas y qué importa todo.

Pues eso, que la saqué, y me vine a mi Fototeca a ver cuándo fue que la cosí, y en medio, me encuentro con un montón de fotos. Fotos mías con el peor brote de rosácea que he tenido nunca.

Las primeras fotos son del año 2013. Se me puso la cara tan tan mal, que no quería ir a ningún lado, gracias que tenía la excusa de tener a Emma pequeña, y nuestras salidas éran las dos solas, sin gente. Fui a un dermatólogo, que si estaba lactando, que me aguantara. Fui a otro dermatólogo, que si tampoco era para tanto, un jabón y una cremita. Tanto el jabón como la cremita me sentaron tan mal que me puse peor. A finales de ese año la cara me ardía, literal. Cada noche después de la ducha me brotaba, sentía el calor latente en la cara, y como me ponía como un tomate. Era una sensación horrible. Me empecé a desesperar un poco bastante. Y entonces llegó el tercer dermatólogo. Joven, empático, simpático y guapo a más no poder. Me sentí avergonzadícima en consulta, y él se mostró tan comprensivo que creo que ahí me enamoré un poquito de él. Me explicó que tenía rosácea y que me acompañaría para siempre, por temporadas la sentiría brotar, y que a raíz de esto, tenía una sobreinfección. Me mandó un tratamiento paliativo, porque seguía lactando, y esta infección solo podría combatirla con antibióticos que eran incompatibles con la lactancia. Ya en aquel momento yo ya contemplaba el desteste, así que llegamos a un acuerdo, en seis meses volvería a consulta preparada para la batería de antibióticos.

Así fue. Allí volví, y antibióticos que tomé. En solo tres meses después, era otra. En ese momento volví a consulta, porque este dermatólogo preocupado y profesional quería vigilarme de cerca. Estaba mucho mejor, era harto notable, pero tenía que seguir en tratamiento. Pasé a otro tipo de antibióticos, que lograron eliminar totalmente el acné y la infección. Un año después podía incluso maquillarme y me quería mirar en todos los espejos. En ese momento se acabaron los antibióticos y empecé al tratamiento tópico. Protección solar 50 siempre, aunque ni salga de casa. De noche bien de serum, y lavar cara de día y de noche.

Este dermatólogo al que le debo mucho más que el cuidado y atención que me propició durante ese año y medio que me vigiló, me dio el alta, y yo empecé a probar otros productos, con cuidado y precaución, tal como él me recomendé hacerlo. Después de eso conocí a @bloganaalbiol, a @saramakup, a @aparichi y unas cuantas maquilladoras más, que me animaron muchísimo a la hora de probar y probar. Conocer a Ana Albiol y vivir la Make up experience fue algo que no voy a olvidar nunca, y que en 2014 hubiera sido impensable.

La última foto es de este año, de enero, cuando éramos libres y no sabíamos de lo que venía. Mi rutina facial es de día y de noche, ahora sigo usando protección solar 50, aunque no salga de casa, y he empezado a usar retinoides. Y he podido comprobar sus efectos. Me maquillo cada día porque me encanta verme la cara “jugosa”. Se me ha calmado la rosácea, y se eliminó el acné, me han salido arrugas líneas de expresión, y tengo bastantes marcas que luzco con orgullo, porque para mí, fue como vencer una minibatalla. Ya sabemos que la belleza está en el exterior, pero mirarse en el espejo y gustarse, coño mira que es importante también.

6 opiniones en “La rosácea que me atacó”

  1. Recuerdo ese brote, al dermatólogo (me he quedado muerta!!) y el momento destete….cuantas batallas!!!! Y mírate en enero, una diosa…

  2. La belleza es un estado, si estás bien te sientes guapa si estás mal estas horrorosa, así que para eso lo mejor es pensar en +y un quintillo de vez en cuando, aunque el labial rojo y el eyeliner ayuda que no veas .

  3. Me quema la cara a mí de verte a ti en esas fotos, pobrecita mía. Suerte la tuya de dar con em dermatólogo perfecto y menudo cambiazo.

  4. Hola,

    pues yo también tengo Acné Rozácea. Me entró al principio de la menopausia en una época que fue también estresante por algunos cambios dentro de la empresa.
    A parte del tratamiento choque con cremas antibióticas me recetaron una vida sin componentes que pudieran ser estresantes, o sea sin bebidas estimulantes como el café, el té y el alcohol, productos cosméticos sin parabenos y parfumes. Al principio llevaba esta dieta a raja tabla pero ahora ya me puedo permitir algún desliz tipo tazita de café por la mañana y copita de vino los sabados para cenar. Y oye, sin problema alguno. Éso sí, mis cremas, shampoo etc siguen siendo muy elegidas y caras ( Clinique, Avéne, Biotherme y poquita cosa mas, tal vez Weleda) y por su puesto con altísimo factor solar siempre. Yo creo y he leído que esta enfermedad está causada a parte de una disposición genética sobre todo por el estrés y el remedio es la calma en todos sus sentidos. O sea: keep calm and knit on 🙂

    Saludos
    Andrea desde la isla vecina

  5. No sabía que te había pasado …
    Yo llevo años con rosácea, a veces controlada y otras descontrolada.
    El peor brote que tuve fue en mi embarazo. Todo el mundo me decía lo mal que tenía la cara y además trabajando frente al público.
    Lo pasé fatal y tardé 2 años en controlarlo…
    Sé lo que es arder la cara. Literal.

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