Historia corta de un jersey deforme

Hace ya más de un mes que disfruto de mi último jersey tejido.
Es el Outer space de Stephen West. Me encanta este diseñador loquísimo.
Estos diseños son un ejercicio increíble para mi necesidad de saber siempre hacia donde voy y querer controlarlo casi todo. Meter las agujas en uno de sus diseños, significa tener que leer mucho las indicaciones y confiar. Dejarte llevar (a ciegas) por las instrucciones que te va dando sin cuestionar ni una coma.
Estuvo prácticamente un año en la cesta de las lanas a medias. Esa cesta que tiene un montón de lanas con agujas, en un estado intermedio entre seguir siendo un ovillo o convertirse en algo estupendioso.
No recuerdo por qué lo aparté, pero a finales de enero lo cogí y en un par de tardes le di finiquito.
Está hecho de sobras. Merinos, cashwool, pure yarn,.. De Katia, Rowan, Manos del Uruguay y Cascade yarn.
Con este jersey he reducido mi stash en 9 ovillos!. Ha sido todo ventajas.
Pero lo mejor, sin duda alguna, es usarlo.
Es calentito, vistoso, y  genera esa satisfacción interna de usar algo que ha salido de tus manos.
Como digo, hace más de un mes que lo estoy usando, y quería un sitio bonito para sacarme unas buenas fotos y poderlo lucir.
Nunca voy a encontrar un sitio mejor para sacar fotos, para pensar, para respirar y para sentirme a salvo como ese risco.
En medio entre el Charco y Piedra Playa, entre el Castillo y los Hornos de Cal.
Sin duda alguna, ese es mi rincón en el mundo.

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