Haciendo pan, sin tortas y con Gastelo


Hace una semana, MiAmigaAlemana nos hizo el gran descubrimiento.
Yo podría venir y contar el largo, tedioso, y trabajoso proceso de hacer un pan casero, y que encima salga bien, rico, apetitoso y nutritivo, pero mejor les hago el cuento corto, y explico el gran descubrimiento.
Existe en un super-alemán, un preparado harinoso, para hacer diversos panes, integral, normal, y hasta con semillas.
El preparado contiene todo, la harina, la levadura, las semillas.. Solo hay que medir la cantidad de agua que debe añadirse y dedicarse a la vida contemplativa, esto es tomar las agujas con deseo con Gastelo de fondo, durante al menos las dos horas que necesita el proceso. El único requisito importante, es tener una panificadora.
La combinación entre este feo electrodoméstico y el preparado harinoso, da como resultado un pan estupendo.

Dividí el contenido del paquete en dos, y le añadí la cantidad proporcional de agua. Lo metí directamente en el recipiente de la panificadora. Elegí el proceso de panificación (existe este vocablo?) normal.
El aparatito empieza con su proceso de amasado, primero despacio y en sentido horario, aumentando la velocidad progresivamente, y alternando el sentido de giro. Aunque las matemáticas no fallan en la cuestión proporcional, tampoco puedo confirmar la exactitud de la medida, así que después de hacer cuentas y pesar gramos, fui vigilando la mezcla, y añadiendo agua o harina según precisé.
Cuando la máquina lo cree oportuno, hace el primer tiempo de espera para el proceso de levado.
Repite el ciclo otras dos veces. A mitad del amasado del último ciclo, emite un pitido, que te avisa por si quieres añadir algo a esta masa, en este caso, añadí unas semillas de amapola.
Y de ahí, empieza a hornear.

El resultado es un pan esponjoso, de color oscuro, porque la harina es integral, con las semillas repartiditas, y de un sabor estupendo.
Como digo el descubrimiento ha sido total, no hay comparación con la satisfacción de comer un pan hecho por tí mismo, aunque no hayas tenido que poner en juego tus dotes panaderas hallando la fórmula mágica de un pan perfecto, no por ello tiene menos valor.
Los desayunos con este pan, empiezan a ser otra cosa.

Me parece que a este paso, el deseo número 5 de mi lista, no va a ser tan difícil de conseguir.

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