Monográfico de patch

Supongo que a todas las que hacemos patch, o tejemos, o cualquier labor que pueda hacerse en compañía, cualquier excusa nos parece estupenda para poder reunirnos, y emplear las manos, al tiempo que se habla atropelladamente, mientras, se riega la garganta con una bebida, normalmente caliente, en esta época del año.
Ya nos reunimos los miércoles, para coser el Centennial Quilt, pero después de venir de Houston, andábamos buscando una excusa para poder estar todo el día envueltas en telas.
En esta ocasión, la excusa vino de mano de nuestra italiana favorita: Monográfico de Bargello.

A cuatro de nosotras, el Bargello nos pareció perfecto,

MiPrima prefirió unirse a Bianca en un quilt de scraps, y MaryCarmen puso manos a la obra, al fin, a un kit de colcha rápida que hacía algunos meses que acumulaba polvo en su cuarto de costura.

Con las cosas así, todas afilamos los cutters, almidonamos las telas, y esta mañana estábamos preparadas a la hora convenida en el lugar acordado.
MaryC, nos brindó el desayuno, nutritivo y delicioso. Y con las pilas cargadas, pusimos las máquinas a echar humo.
Nos dieron las ocho de la noche, los bargellos a mitad, y todas con las agendas en las manos buscando el próximo día de reunión para poder hacer la otra mitad del monográfico.
Es tremendamente gratificante encontrar gente que entiende el lenguaje de las telas como lo entiendo yo, y poder valorar distintos puntos de vista y aprendizaje. Realmente el patch es eso, juntar trozos, de tela, de hilos, de ideas.. de vidas.

Otra vez Diciembre

Diciembre se está haciendo largo, será que solo acaba de comenzar. Llegaron las flores de Pascua, que las compramos en diciembre y solo nos duran hasta los carnavales, y eso con suerte; la lotería que nunca toca, y los polvorones que engordan…. Me acuerdo cuando me gustaba diciembre.. me resulta lejano, es como recordar las tardes de bocadillos de nocilla y barrio sésamo. Recuerdo ser pequeña, y creer que esa sensación de tardes de tele y bocadillo no iba a desaparecer nunca. Me siento hoy como la Wendy de Peter Pan, de pronto crecí, y el polvo de las hadas ya no tiene efecto en mí, ¿tendrá vuelta atrás?. Hoy me peleo con los recibos devueltos, con los mil ingenieros que optan al mismo puesto de trabajo que yo, con los vecinos que están de fiesta y no tienen que madrugar.. Siento que estoy perdiendo la capacidad de jugar, se me está yendo la infancia.. y esta sensación no me gusta nada, y por ello, he decidido ponerle fin.

Mañana tengo una fiesta de cumpleaños de una nenita encantadora, que cumplirá 4 añazos!, y luchando contra esta desidia y aburrimiento que pretende instalarse por aquí, me voy a disfrazar, y voy a jugar, necesito jugar.. y olvidarme que desde la treintena, las cosas pierden brillo, la responsabilidad deja poco margen a la improvisación, y a la locura transitoria, que a veces divierte tanto.
Hace frío, y es que este Diciembre empezó fuerte. Troylo busca en todas las ventanas el rayito de sol que se cuela por la persiana y se tiende ahí. Debería imitarle, debería buscar un sol que me ilumine y me caliente. Debería buscar mi sol, mi sol en mi norte.. tal vez demasiados posesivos, tal vez demasiada necesidad.

Con la agenda bien armada

Vamos aclarando el panorama, canta Ricardo Arjona, y poniéndomelo como banda sonora, me he propuesto ir acabando este asuntico.
Cada día dedicado a aclarar estos pendientes, de forma que mi pila de inacabados, sea cada vez más pequeña, porque como dicen, a menos bulto más claridad.
Así que ahí voy, lunes tejer, martes punto de cruz, miércoles patch, y los jueves los dedico a programar los regalos de estas fechas, que ya me traen por el camino de la amargura.
Voy sacando los adornos navideños, casi sin darme tiempo a pensar, porque si lo pienso, seguro que no saco nada, no estoy muy celebrativa (eso existe, o me lo estoy inventando??). Pero como soy principalmente agua, me dejo fluir.
Tengo listo el equipaje, por si en cualquier momento, tengo que salir corriendo, todo tipo de agujas dentro, para entretenerme por el camino.

Frío y abrigo

Hace frío, y tengo frío. Me abrigo. Me tapo, el frío no se va.

Tengo frío, y no es en las manos, no es en los pies, ni en las orejas, ni en la nariz
Tengo frío.
Mi abrigo contra el frío hoy va a ser el café, Chico César, miBerni, y Alicia..
Buen acompañamiento para este final de Noviembre que se ha llenado de imprevistos, previstos, decisiones, indecisiones, errores, aciertos..
Mejor me hago un quilt, mejor me pongo a cantar.. mejor me abrigo.

Cinnamon candy

Una de mis debilidades, entre las miles que tengo, son las latas. Me gustan de todo tipo y tamaño. De las que guardan té, galletas, o de esas pequeñitas que parecen pastilleros, o que se adaptan muy bien para guardar alfileres o hilos o agujas, cualquier cosa de las que se utilizan para coser.
En EEUU son especialistas en este último tipo de latas. En cualquier supermercado, en el mostrador de caja, las encuentras de mil formas, dibujos, colores, y con los más variados contenidos. El precio es muy razonable, casi siempre menos de 1$ por lata. El contenido de las mismas es muy variado en sabores y forma, pero van desde los chicles a las pastillitas.
Me encantan estas latas, y me las voy agenciando, no por el contenido, sino por el continente, imaginando las cosas que podría meter luego en ellas.
Cuando ya estoy en casa, las abro, casi siempre, coincide que las latas que más me gustan, en su interior traen caramelitos o pastillas, del mismo sabor: cinnamon, o sea, canela.
Uno abre la lata, cierra los ojos, y aspira el aroma de estas pastillas.. para quien le guste la canela, el aroma es delicioso. Entonces, y en un acto reflejo, uno coge al azar una de ellas y las introduce en la boca. Son pequeñitas, como las pastillitas de hormonas.. Y lo primero en pensar, es la escasez del tamaño, con el imaginado sabor que tienen, por qué tan pequeñas??
Se empiezan a deshacer en la boca, y lo que de entrada parece dulce, se torna fuerte, pasando directamente al picante. Tienen un efecto anestesiador, de forma que en cuestión de minutos no sientes la lengua. La mueves rápido de un lado a otro de la boca, y en cada punto que toca, va dejando ese efecto: paralización de la zona. Y en seguida llega a la boca, el temido sabor del extra picante, somo si te estuvieras comiendo una guindilla. Y es en ese punto, donde escupes la maldita pastillita, entendiendo de pronto su tamaño, su color, y hasta su precio.
Menos mal que las latas siguen siendo preciosas.

Obligación = Estrés

Desde hace algún tiempo, aproximadamente 33 años, me vengo dando cuenta de que las obligaciones en mí producen estrés. Y aunque sé que trabajo mejor, con la marcha forzada, no me gusta hacer las cosas por obligación, ni tampoco con tiempos de entrega, sin embargo, y aunque intento deshacerme de los plazos, siempre me veo envuelta de una u otra manera en la ola del estrés provocada por obligaciones varias. De momento sigue siendo ola, y yo, criada en la Mar del Norte, sé remar bien, así que sin tragar mucha agua, aquí sigo.

Se me hace más agradable pasar esta ola, entre planos, normativas que no entiendo bien, alguien algún día, me va a explicar quién redacta las leyes y los decretos con los que tengo que trabajar a diario últimamente, y sobre todo, qué fuma. Es imposible su comprensión completa, deduzco que esa es la finalidad, para luego poder decir aquello de quien hace la ley hace la trampa.
Me ayuda bastante también el café. Ese del que he intentado desintoxicarme y del mismo del que no hay forma de hacerlo.
Ayer, hizo un año, desde que una de mis hermanas adoptivas pasó el peor y el mejor día de su vida, todo a la vez. Nació mi primer sobrino postizo, que es una personita con muchísimo carácter, con un hambre voraz, y con unos llantos que paran en seco mi reloj biológico. Es un amor, y nos tiene locas, eso no hay que decirlo mucho de lo obvio que es.
Siguiendo este patrón rápido que me traje de Houston le hice un baby quilt, que a la mami le encantó y él quedó muy entretenido con tanto perro y gato en la trasera del quilt.
Este patrón es una maravilla, es la segunda vez que lo hago, y creo que no va a ser la última.
Esta tarde toca reunión con las chicas de costura, para darle un avance definitivo al Centennial Quilt, que al menos el mío anda un pelín abandonado.

Traduciéndome

A veces es difícil hablar, mirar, actuar, y que a una la entiendan perfectamente.
A veces, una necesitaría una traductora simultánea, que aclarara determinadas frases, palabras, gestos y miradas.
A veces, hasta yo, necesito que alguien me aclare mis propios pensamientos.
Una de las frases que más digo, es “cero”, cuando me digo “cero contigo”, quiero decir que mal, que lo has hecho mal. Se entiende??
Tengo un conjunto de palabras que acoplo a grandes frases, “un poco…” y puede ser “un poco de hola”, “te quiero un poco”, o “estoy un poco bien”.
Si acompaño de estas dos palabritas cualquier frase, su significado es tal que asusta, y el un poco es una manera de disminuir el significado real de toda la frase, y te digo “un poco de hola” por no darte todos los saludos que tengo hoy; y si te digo “estoy un poco bien” es que siento que estoy tan bien, que estoy saltando en una pata.. y si te digo “te quiero un poco”, es que estoy asustada de descubrir todo lo que te estoy queriendo.
Así que básicamente, lo único que hago es traducir mis emociones, para no saturarme de mi misma, y asustar a los demás.
Probablemente este post de otoño, necesite también “un poco de traducción”.

Lo que trajeron mis maletas

Hay dos momentos claves, de puro nerviosismo, cada vez que cruzo el charco.
Uno es al llegar, hacer la cola de “all passangers” o “foreing visitors”. Siempre me da el mismo estrés llegar al mostrador de inmigración y esperar las preguntas del policía de turno, no siempre amable, y no siempre agradable.. No sé qué es lo que me angustia, por mi cabeza pasan cosas como que seguro me van confundir con algún integrante islamista con serias intenciones contra el país.. y empiezo a ver una película en 3D de como me llevan a una sala de interrogatorios.. en fin, ya se ve, tengo demasiada facilidad para hacerme una película, igual estoy perdiendo el tiempo en lugar de ganarme la vida como guionista.
El otro momento tenso, es cuando armo la maleta para venir. Empiezo a coger una y otra, y a intentar descifrar su peso exacto, porque pretendo no pagar ni un céntimo por el exceso de equipaje. No sé qué peso exacto te dejan llevar, ni tampoco cuántas maletas. Varía de una compañía a otra, y también de un año a otro, y básicamente depende del personal con el que vayas a toparte.

Este año todo fue bien. El policía de inmigración, me dejó hacer de intérprete con cada una de mis chicas, las 4 que fueron de Fuerteventura, bueno con 3, porque a mi prima le vieron cara de querer atentar contra el saliente presidente, y la fue a buscar otro amable policía a la cola, para entrevistarla él mismo.. También ahora pensando, como es tan guapa, igual, aquel amable señor solo quería quedarse con una foto de ella, de esas que sacan cada vez que pasas por ahí. No sé yo si el tonito de voz que tenía era por eso, no lo tengo claro.
Pasamos el control sin problemas a la ida, y también a la vuelta, y no tuvimos que pagar exceso de equipaje hasta Madrid, y de ahí a casa, nosotras tampoco, nuestra delegación catalana, no corrió la misma suerte.
De mis maletas, estos días han salido muchas cosas, entre ellas este precioso baby quilt. Es un kit, con patrón incluído, muy fácil y rápido de hacer. Así que con la proposición de no acumular cosas sin coser, este sábado me puse a la tarea.
MiBerni, ha dejado de estar bajo la mesa, para estar sobre la mesa, y ahora su sonido es diferente. Creo que está contenta de estar en activo, y me lo agradece dando unas puntadas estupendas. El kit, lo corté, cosí, acolché y ribeteé el sábado. Ahora está a la espera de ser entregado a su destinataria, una nena monísima, sobrina postiza de un indefinible que me alegra bastante los días. Me guardo el patrón porque me ha parecido muy gustoso de hacer.
Y el domingo, como ya tenía las pilas puestas, saqué un kit de los que le compré a Wendy, un countdown de Navidad (en la foto, los números, esquina inferior derecha). Como era de esperar, el kit viene completito, y el patrón perfectamente explicado, así que el mismo domingo, con Alicia perdida en su mundo, de fondo, lo corté y lo cosí, me toca ahora pelearme con el diente de perro de MiBerni, y aplicar todos esos numeritos, y si digo que no me apetece, estaría mintiendo como una bellaca.

Una de patch

Hace ya cuatro años que voy a ferias americanas de Patchwork. He estado dos veces en la de Chicago, una vez en la de Lancaster, y tenía muchísimas ganas de ir a la de Houston. Este año por fin, pude visitarla. Realmente tenía grandes expectativas con la feria, por todo lo que se dice, y lo que había oído sobre la misma. Después de necesitar casi cuatro días completos para verla entera, puedo decir, que sí, que todo lo que se decía era cierto. Era enorme, tenía casi 2000 stands de tiendas, y casi la misma superficie en exposición.
Empezamos a recorrerla por las tiendas, y necesitamos tres días para poder verla entera. La parte más interesante de tiendas, las vimos el primer día prácticamente, bueno, al menos las más interesantes para mí. El segundo stand que visitamos, era el de Wendy, y la llamo así, con toda la familiaridad del mundo, porque al llegar ahí, ella misma me recordaba de otros años. Me encantan las cosas que tienen, y como es lógico, piqué con varios kits, que espero que no se queden acumulando polvo en el armario, como me ha pasado con otros (que ni recordaba que tenía, y que he descubierto al ir ordenando lo nuevo).
Otros que nos recordaban de otros años, a mi y a MiColegui, fueron Judy Rothermel y su marido, morenísimo, pelo blanco en contraste completo con su piel, y a juego con su resplandeciente sonrisa. Hay fotos del encuentro, pero están en la cámara de las celebridades, y estamos a la espera del intercambio de fotos. Cuando nos íbamos, el señor nos regaló a cada una, siete en total, un juego de charms de 3″x3″ de 44 telas distintas de una colección en tono azul. No sé si Judy estaba de acuerdo con la acción de su marido, su cara no lo dejaba del todo claro.
La exposición, se hizo pesada, al menos para mí, y tengo la sensación de que muchos quilts están en continuo tránsito de exposición en exposición. Mucho quilt artístico, otros no de mi gusto, y otros tantos antiguos, de los que no se podía sacar fotos. Total, que cada tantos pasillos acabábamos en el suelo, comprobando la comodidad de la moqueta roja, con la que estaba recubierta todo el recinto.

Una de lanas

En este viaje, he visitado dos tiendas, en las que me soñé alguna vez, viendo reportajes de otras bloggers circulando por la red.
Una de esas tiendas es Twisted yarns. No recuerdo qué día fue, pero salimos temprano de la feria, porque nos adivirtieron de que en Spring, las tiendas cerrarían tempranito, a eso de las 5:00 pm. No estaba lejos, y con Anna al volante salimos disparadas hacia Spring. Llegué a la tienda desorientada, sin saber bien por donde mirar, y con una urgencia. Mi cabeza tomó el control de la situación y después de resolver la urgencia, pude centrarme en toda la información que entraba por mis ojos.
Las chicas se acomodaron y empataron hebra con las señoras que andaban allí, tejiendo plácidamente, así que me dieron tiempo y libertad total para comprar sin prisas. Realmente la única que estaba interesada en lanas en el viaje era yo, aunque al final, la oferta era tan grande y variada, que miprima, picó. Creo recordar que ella se llevó algunas madejas de baby llama en color azul petróleo, para un bolero. Yo compré madejas de Noro, de Ella Rae, de Alpaca Twist, de Dream in Color, de TY-DY socks.. Y por fin, me hice con el libro de Victorian Lace Today.
Ahora, tengo un cajón lleno de lanas que no me canso de mirar, y que me deleito pensando en los ratos que voy a estar relamiéndome de gusto trabajándolas en mis agujas.
Así, con la tarjeta sangrando pero tremendamente contenta, después de casi una hora de paseos por la tienda, nos metimos en el coche de nuevo, rumbo a cualquier sitio que nos dieran de comer, eran las 4:00 pm y no habíamos comido nada. Dimos con un sitio algo cutrillo, donde la camarera, la cocinera y el maître eran la misma persona, sí tardamos algo más de una hora en comernos un perrito y una coca-cola, cada una.
Después de eso, otra vez al coche, y esta vez sí, con rumbo a 3 stitches, pero eso es otra historia.