Calma total

El tiempo se fue acortando, tanto como la distancia.. Y por fin, ambas cosas se hicieron cero.
Y después de dos días en montaña rusa, llegó también el momento de bajar, pero no al suelo.
De pronto es difícil cambiar la rutina, y dejar de ser solo uno.. admitir que ahora soy uno más uno, más Troylo, claro, que está presente en cada paso, en cada conversación.
Situarnos en esa ansiada calma, donde las cosas que no son habituales se den de forma natural.
Volver a comer sin mirar el plato, sin pensar en nada. Saborear cada bocado, y mirarme de frente en el espejo de nuevo.
Hay pocas cosas que me satisfagan tanto como cocinar para él, y sorprenderle en cada platillo, así sea un plato elaboradísimo, o simplemente un picoteo rápido.
Todo lo mira, y lo saborea como si fuera una receta sacada de El Bulli, y hubiera sido el mismísimo Ferrán Adriá quien lo hubiera hecho. Lo agradece y lo alaba de la misma manera.
Me gusta la calma, me gusta esta rutina poco común en mi vida, pero que tal parece que siempre haya estado así.

6 opiniones en “Calma total”

  1. Hay cosas que se dan con la misma naturalidad de lo que se hace cotidianamente…Qué bueno es el reencuentro…Todo se viva con mayor intensidad, si cabe.
    Bienvenida calma
    Un beso y un abrazo muy fuerte

  2. Y así debería ser siempre… rico disfrutar el mandil, la calma, la sonrisa en el plato, la caricia al pasar, los ojos que desean y tú notas pegados en tu espalda, la mano antes de llegar a tu piel… la oscuridad y el amanecer… mmmmmmmmmmmm… besos para los dos

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