Calamar que se duerme…

… se lo lleva la corriente.. o eso dicen

Este fin de semana, en MiNorte, todos los barquillos salieron a la mar a “calamariar”, o sea, a coger calamares.. No sé si la pesca fue buena, o mala, no me quedé para ver..
Pero sí estuve pendiente de la salida.
A las once de la noche, a la hora en que no se distingue entre el cielo y la mar, donde todo es negro, ver esas luces parpadeantes como flotando en la nada, es todo un espectáculo.
Luego pasan unas pocas horas más, y ves cómo se desplazan esas luces por ese vacío indefinible, y se tornan en rojo primero y en verde después.

Esos pequeños barquitos, que se adentran en el océano, con el motor a toda máquina, y con el ímpetu de un guerrero que aunque sabe lo peligroso del mundo, salen a comérselo a mordiscos; con el optimismo necesario para creer que esta salida será diferente a las demás, y que volverán con las neveras llenas, y género hasta en la cubierta.. haciendo acopio de todas sus fuerzas, para no mirar atrás, y no decir adiós con la mano.. no buscar los ojos cómplices en el muelle, porque si así lo hicieran, todo sería más duro, doloroso..

Se navega hacia el horizonte, con la única idea de volver… y que todo esté como lo dejaron.
Me siento como barquillo.. optimista, valiente, con ganas de comerme el mundo a mordiscos.. pero con muchas ganas de volver…

Día a día

Llevo dos días con una nueva canción gusano..
Día a día de Nubla, seguro que les suena. No sé que tiene esta canción que se me ha metido muy dentro, y ha logrado hacerme hasta bailar, cosa que no pasaba desde… no recuerdo cuándo.
Será una de esas cosas de la ley de serialidad que precisamente hoy he leído en el blog de BrujaRoja, qué casualidad!!
Y sí, los días son confusos, pero yo estoy en MiNorte, y me acabo de tomar un capuchino en el Aguayre, y he leído unas páginas importantes de “La mujer habitada”, y tengo las manos morenas de estar tejiendo en mi miniterraza el Lelah top, y vuelvo a sentir que la mariposa que tengo tatuada se empieza a mover de sitio, dándose vueltas por mi barriga… y he recuperado al amigo que tanto miedo me daba perder, y en unos minutos me sentaré en el muro del muelle a ver la puesta de sol…
Así que aunque los días son confusos…. ay! menos mal que yo te tengo aquí!

Quería poner el enlace del vídeo del youtube, pero no sé que pasa que mi conexión no lo abre..

Puede ser..

Soy fácilmente sugestionable, siempre lo he sido.
Y no puedo evitar, buscar la explicación mágica a cualquier suceso.
Me dormí leyendo a Gioconda Belli y anoche, entre sueños sentí que me llamaron.
Me desperté y recorrí la casa, pero no hallé a nadie.
Esta mañana al despertarme, una canción me ha dado los buenos días.
En el suelo, hay unas huellas que no son las mías.., las he medido.
He desayunado un café solo, y Troylo ha venido a lamerme la mano, mientras escuchaba una crónica sobre el Annapurna .
Llevo toda la mañana haciendo una máquina en 3D, y ya tiene forma.. y fin.
La casa huele rico, y mis manos están deseosas porque llegue la noche, y puedan explayarse.
Puede que todo esto, no sean más que detalles sin importancia de una vida que está en stand-by en estos momentos, sin embargo yo veo mil señales que me dicen que esta vida está como montaña rusa.

Llegó la hora del negro?

Hace unos años, (que tampoco hace tanto..) Ace, estaba en plena adolescencia.. Siempre tuvo y tiene las ideas claras. Fue construyendo de sí misma una imagen, que pasaba por ciertos toques que le dieron su sello: Teñirse el pelo de negro, pintarse los ojos, los labios, y las uñas de negro… Sí, todo muy negro, aunque no se podía calificar como gótica. Mi madre se espeluznaba, a mí me gustaba su estilo. Cuando todos la aceptamos así, empezamos a ayudarla en su periplo por conseguir las pinturas.

Pocas veces, nuestras búsquedas dieron resultado.
Hace unos días, soñé una alegría curiosa, que supongo que anhelo, porque el subconsciente no traiciona como lo hace el consciente.
En el sueño, yo llevaba las uñas pintadas de oscuro. Y en estos días, casi todo lo tomo como una señal del universo, al que no me atrevo a contradecir.
Hace unos años (que tampoco hace tanto..) siempre llevaba las uñas cortitas, pintadas de granate, nunca me atreví con el negro.. Estos días, con el sueño aún en la memoria, empecé a buscar mis pinturas oscuras, pero no las encontré.. he perdido muchas cosas en las mudanzas por lo que veo.
Y he estado tres días buscando una pintura adecuada en muchos sitios de la capital.
No he encontrado ninguna hasta hoy, que he podido hacer un apaño, pero estoy asombrada, en todas y cada una de las tiendas que entré, encontré pintura de uñas de color negro.
Puede que haya llegado el momento de atreverme con el negro.

Estrenando semana

Fin de semana sin Norte.
Terminé de leer a García Márquez. Hubo un momento, casi al final, en que la tristeza me invadió de tal manera, que no pude reprimir las lágrimas. Me parece que aunque intenté disimular, el brillo de esa gotita salada resbalándose por mi mejilla, hizo reflejo, y un nadador concentrado perdió su concentración, ante el brillo de mi lágrima.
Quise disimular, quise volcarme en otra cosa, pero creo, que ese micromomento ha dado lugar a una persecución de ojos en los sitios más insospechados.
Intuyo, que él quiere saber el por qué de mi lágrima.
Yo esquivo sus preguntas sin palabras como puedo.
Empiezo a leer a P.D. James, y es inevitable volver sobre mis diarios y recordar.
Soy cíclica, mis relaciones son cíclicas, y empiezo a entender.
Un pentagrama, un puente.. tiempo de espera (corto como el silencio de una redonda) y otro pentagrama.
Creo que estoy en el segundo puente, es decir, en la segunda persona puente, y ya casi he cruzado, así que ahora tocará el tiempo de espera, para empezar otro pentagrama.
Entonces he reparado en la importancia de las personas puente. Son aquellas personas, que sin saberlo te ayudan a pasar de una persona a otra, entre una relación y otra, entre una ilusión y otra.
Son puente, porque nos dan el soporte para andar, y también la mano a modo de guía, para poder avanzar. Si sigo con el símil de los zapatos, las personas puente, son como las visitas al podólogo.
Me pregunto si yo también habré sido persona puente alguna vez, y si habré desarrollado dicha misión de forma adecuada.

Descalza, camino al Sur

Hace unas semanas LaPelusa en su blog, escribió esto. Inmediatamente me sentí como en frente de una verdad de enormes dimensiones, imposible evitar el análisis, y la reflexión.
Después de este viaje al inframundo, he tomado ciertas decisiones, y he contemplado la posibilidad de que las cosas no son como uno las ve, al menos a primera vista.
Por eso he tomado la decisión de ver y mirar mis pies descalzos, endurecer la planta, y seguir andando. Cada dureza me va a recordar una lección, que si ya no duele, estará aprendida.
Es un buen momento en el que estoy para poder andar descalza, y no de forma metafórica, sino de forma literal. En este Norte no soy un caso aislado, más bien lo era antes, con mis cholas azul y rojo.
Aquí, todos van descalzos.
Aquí, todo el mundo viene a curarse, de las rozaduras, de los callos, de los problemas acaecidos por llevar durante largo rato los zapatos inadecuados.
Aquí, el suelo es blando, como unos brazos abiertos dispuestos a abrazar sin pedir nunca la devolución de ese acto.
Aquí, el suelo, la arena y el agua te acogen, te recogen, te sostienen.
Aquí, estoy convencida de que voy a encontrar el mejor calzado.
Aquí, voy a entender que el mejor calzado, son mis pies desnudos.
Y como ya tengo claro lo que debo hacer con mis pies, he vuelto a ocupar mis manos.
No puedo especificar qué hago exactamente porque es para un regalo, y aunque la destinataria no suele pasarse por aquí, todo sea que lo diga y lo haga.. Ley de Murphy..
El tema de la foto, no es otro sino enseñar mis nuevas agujas circulares de bambú.. sin marca, sin clase… vamos, que son de un chino.. pero de un chino de Shangay. Han venido desde allí, vía eBay. Y la pregunta, que me hago desde que las recibí: ¿Cómo he pasado esta vida de tejedora sin estas agujas?. Es puro placer tejer con ellas: suaves, manejables, del tamaño y rigidez adecuada. Pura delicia. A la par de la lana, claro..
Otro magnífico descubrimiento: el Merino 100%

Martes13: Tacón y azufre!

Sigo de viaje exploratorio por el bajo mundo.
Voy acompañada de un libro de poemas de Bokowski, que he descubierto que también le gustaba bastante este ambiente.
Voy dejando la piel, mudándola, arrancándomela a jirones, como puedo voy andando.
Sigo sin encotrar la escoba, hace tanto tiempo que la perdí..
Pero he descubierto hoy martes13, y sé que más de uno, de dos, de tres,… bueno, todos lo que me conocen un pelín se van a asombrar por lo que voy a escribir: estoy soñando con gatos, y esto no supone levantarme lívida, sudorosa y gritando a los cuatro vientos.
Sueño que tengo una gata de angora de color negra con ojos amarillos, se echa a mi lado y yo la acaricio.
Luego sueño con una gata atigrada, muy parecida a la Phoebe de SheMeows se enreda por mis piernas mientras me lavo los dientes, y un bastón al que hablo bajito porque nadie ve, me dice que me duerma, que esta vez no se va a marchar..
Y en medio de esta locura transitoria, que ya no puedo arreglar con discretas dosis de litio, me dan un premio, que tomo agradecida, porque me lo entrega una colega de profesión: BrujaRoja y porque es un taconazo de lujo, con el que voy a dar un golpe seco en el suelo y subir de una vez por todas a la superficie, que el olor a azufre me empieza a molestar.
Chicas, a las que les guste el tacón, lo cedo gustosamente!

Digiriendo las dudas del desayuno

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tu me miras
con buenos ojos
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tu me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita.

Ángel González/Muerte en el olvido
Y la duda que he ido desayunando estoy días, ¿soy carne viva, porque ya no me tienen en el pensamiento, o porque aún me piensan no puedo mudar de carne, reconstruirme y ser otra??
Necesitaría salirme de esta carne que ya está como piel muerta de serpiente.. que no sirve ni para unos zapatos..

De vez en cuando

Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en El Cotillo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran, ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.

La pálida. El libro de los abrazos. Eduardo Galeano.
Anima, saber que otros estuvieron aquí antes de llegar yo.