Después de ir y venir, con las agujas, tejiendo y destejiendo, lo he acabado.
Cuando coso un quilt, siempre pienso en positivo, en cosas bonitas y alegres para infundir a la labor que tengo entre manos, buena vibración.
Me estoy dando cuenta de que es probable que esta Afghan solo sirva de decoración, porque la mala energía se me despierta cuando empiezo a tejer y a darme cuenta de los fallos, de los cruces al revés, etc etc…
Así que voy a pararla un fin de semana, ponerme en estado Zen, mientras tejo calcetines o eslabones y la retomo la semana que viene con la energía cambiada.
En otro orden de cosas, ayer se cumplieron 5 años, un lustro, desde que abrí este blog.
Para celebrarlo me he propuesto estar posteando cada día de este mes de Junio, y de ahí que esté tan escritora. Y voy ayer, y lo olvido.. en fin, que pasará el tiempo, y yo seguiré igual.
Cinco años, casi nada… casi todo…
Autor: BrujaSinEscoba
Muñecas de princesa
Llevo varios días con dolor de muñecas. Es algo normal en mí. Me duelen hace mucho tiempo. Al parecer tengo mal no sé qué túnel dentro de ellas. Me parece raro que con lo pequeñitas que son, ahí quepa un túnel. Lo he comentado con amigos, y me dicen: ah sí claro, el túnel.
Brillando
De un tiempo a esta parte, he comprobado que me he hecho tremendamente práctica, y puede que también simple, o tal vez, lo que ha pasado es que me he vuelto tan narcisista que solo pienso en mí.
Así, soy capaz de relegar al último lugar de quehaceres y obligaciones, todas las tareas de limpieza del hogar secundarias, del coche, etc…
Si después de jornadas maratonianas de curro, soy capaz de arañar una hora de relax, lo último que pienso es en ponerme a limpiar los cristales del salón.
Con el coche es otra historia, limpiarlo el viernes, para llevarlo de nuevo a LaObra el lunes, me parece una total pérdida de tiempo. Aún así, sucumbo a dejar en buen lugar la imagen de niña perfecta que se tiene de mí por ahí, y trato de limpiarlo cada viernes.
Este viernes no lo hice. El domingo por la noche llovió. El resultado es una capa fina de barro compuesta por tierra y agua, que se queda totalmente pegada a la pintura y los cristales.
Ahora está reseca, lo que hace que el propio coche vaya desprendiendo polvo fino.
Ayer, recogí al Técnico, y cuando ví que hacía malabares para entrar y no ensuciarse, me dí cuenta de que tal vez había llegado el momento de dedicarle 3e y unos minutos al coche.
Hoy llegué a LaObra, y mi encargado (este señor portugués que me cuida tanto), me dice: meh preishtas lash llavesh de tu coche, que lo cambio de sietio?
Cuando he ido a coger el coche a la hora de comer, estaba brillando.
Si es que tengo un encargado que no me lo merezco.
Eslabones tejidos
Hace tiempo que ví este proyecto en la portada de algún libro perdido por ahí..
En mi cabeza le dí vueltas a la manera de hacerlo, pero no fue hasta este fin de semana que me puse manos a la obra, digo, a las agujas.
Gracias a mi amiga LaAlemana empecé a montar eslabones, y a unir unos a otros.
Es sencillo, y rápido.
Empecé el sábado, y a eslabón por día tengo ya como cinco.
Estoy utilizando restos de mis lanas de calcetines, de momento en tono verde, no sé si seguiré así. Porque conocida es mi afición a tejer calcetines hasta la rodilla, y entonces los restos no llegan a ser hebras de más de medio metro.. y con eso, eslabones chicos me saldrían.
Sigo tejiendo eslabones, intentando buscar el que está perdido, y que es imprescindible para que esta cadena de sucesos y hechos, tenga algún sentido.
Mientras sigo leyendo a Punset, y maravillándome y horrorizándome a partes iguales ante el descubrimiento del córtex frontal, del funcionamiento de los neurotransmisores, y de las acciones increíbles de la serotonina, la dopamina, etc..
Próxima estación: Verano
Faltan pocos días para que de forma oficial llegue el verano.
Los días ya son largos, las tardes invitan a siesta en la arena o en el césped, aunque yo las pase sobre-dosificándome de café, para no morir de un ataque de narcolepsia frente a este teclado, o lo que sería peor, en medio de un palet de bloques.
Parece que la Primavera pasó sin ser, solo algunas flores dieron acuse de recibo de su llegada; el césped también aportó su pincelada de color para hacerse paso entre tanto gris del invierno.
Marzo terminó temerario. Abril me dejó lastimada. Mayo me adormeció, tanto que ha pasado casi sin sentirlo.
Y llegó Junio, y esta primavera sigue dejándome en estado cuasi-catatónico, como si quisiera pasar sin que yo me diera cuenta. La rutina sigue imponiéndose de forma implacable, haciéndome trabajar jornadas demasiado largas. Mientras tanto, yo intento luchar contra ella. Contra la rutina, contra la Primavera, y contra el tiempo que pasa implacable, robándome demasiadas cosas.
Verdad vs Curiosidad
wwkip-day
Las oraciones hacen efecto, y hoy tenemos (de momento) un día espectacular para tejer al aire libre.
La mejor terapia para cualquier mal que nos esté acechando.
Nos vemos en Las Canteras, delante del Hotel Reina Isabel.
Solo tienes que traer las agujas, la lana, algo de picar, y grandes cantidades de ganas de pasarlo bien.
Enganches
Playa de La Garita, ocho de la tarde.
Viento, mucho viento.
Mi pelo seco en tres minutos.
Earl Grey en la termomug.
Frío, un poco de frío.
Valientes (o locos??) metidos en el agua, asidos a un trozo de corcho que les hace flotar. Esperan la ola, otean el horizonte. Pacientemente la esperan.
Siempre he pensado en la adicción que genera el surf, la acción de su chute debe ser increíble.
Los madrugones, el frío, la humedad, los golpes, las caídas,… y siempre, mirando el horizonte esperando la serie.
Nunca un surfero le dice que no a una ola.
Debe ser una de las drogas más duras.. casi tanto como el amor.
Es ya tiempo
Hace algún tiempo que conozco a esta poetisa.
Ando buscando por ahí, sus Últimas Cartas a Kansas, pero de momento, no he tenido suerte. Hace rato, que estoy atrapada por este poema, porque me puedes decir tu, cuando tu casa, es tu casa????
La mano del hombre
Cuando estaba en E.G.B. (hace demasiado tiempo…) de mano de Don Francisco, estudié un poco de geología, y del fascinante proceso de la erosión. Don Francisco nos explicó que el efecto de viento, sobre todo, aunque también intervenía “la mano” del hombre, hacía que poco a poco se fueran desprendiendo minúsculas piedrecitas de las montañas que nos rodeaban, y que llegaría un momento, en que dichas montañas desaparecían.
Claro, que el proceso era lentísimo, y solo los nietos de nuestros nietos serían capaces de notar alguna apreciación comparando fotos.
Yo lo creí. Y creía que el paisaje natural que observaba iba a sufrir variaciones imperceptibles para mi.
Cuando llegué a LaObra, estaba todo rodeado de montañas.
En algo más de cinco meses, las he visto desaparecer una a una, poco a poco.
Me ha parecido de pronto, que la intervención de “la mano del hombre” no va a ser de tan poca importancia, ni tan despreciable.
La niña que estudió geología me mira de reojo, y me pregunta con cara incrédula si yo también estoy formando parte de “la mano del hombre” que erosiona esta montaña. No le he contestado aún, aún no he superado el ataque de vergüenza.
