Capacitada legalmente para ingeniar

Hace casi dos años, me subí a una tarima, y hablé durante casi 40 minutos, de cómo una máquina que supuestamente había diseñado yo misma, podía cortar una finísima lámina de acero.
No fue un rato agradable, pero tampoco fue el peor de mi vida.
Hoy, casi dos años después (a falta de unas horas) tengo un papel en la mano, encabezado por el mismísimo Rey, que atestigua que puedo ingeniar lo que se me ocurra, que tengo autorización para hacerlo.
Puede no ser importante, puede que sea solo un paso más, puede que solo sirva para poder ganarme el pan y desarrollar un poco más alguna de las capacidades que tengo de “ingeniar”.
Es difícil estar fuera de casa y tener días como el de hoy.
Echar tanto de menos algo que se te corta la respiración.
Tragar nudos sin descanso, y sentir que no se digieren.
Ahora mismo, si pudiera crearía un dispositivo, que borrara horas, o días, o personas, o cosas…
Pero mucho me temo, que mi título no me capacita para tanto.

Balance

Hago balance
y repaso viejas fotos.
Ya no soy aquel muchacho
con relámpagos en los ojos.

Conservo miedos
por los que aún debo cantar.
Aún siento el vértigo helado
al echar la vista atrás.

Balance/Ismael Serrano
En el coche tengo el último disco de Ismael, y lo escucho cada vez que voy a algún sitio motorizada. De entrada me pareció algo difícil, pero con la escucha, se ha convertido en todo un descubrimiento.
Hoy me sirve, justamente, para hacer balance. A mitad de mes, de año, casi de semana…
Me queda menos de una semana para empezar una nueva aventura laboral. No voy ni siquiera a intentar engañarme: estoy muerta de miedo, pero casi que con la misma intensidad, tengo ganas de empezar.
Sigo descubriendo teorías y razonamientos que me dejan helada e igualmente entusiasmada, y no freno las ganas de tomar notas, y hacer apuntes, para no olvidar lo que leo y descubro.
Hago de comer rico, y me sabe bien. He vuelto a sentir hambre, y disfruto del placer que me provoca saciarla. He engordado tres kilos, y por fin, lo veo como una buena noticia.
Me despierto a media noche, aterrorizada e incapacitada para mover ni un pelo. Hoy leí que los terrores nocturnos empiezan a los dos o tres años, seguí leyendo, pero en ningún lado decían cuando se acababan.
Tejiendo, comiendo, cocinando, pensando, leyendo… he pasado estas pseudo vacaciones, aún faltan unos días, que seguiré usando para descansar y darme pequeños placeres.
Este primer semestre del año, ha sido como escalar el Everest. Tengo la sensación de que el segundo, será como bajar: cuesta abajo y sin freno… y con la duda de si antes de subir, dejé bien preparado el terreno para caer.

Libro 20 (2010): La niña que podía volar

.. Pero los ejemplares humanos, como tú y como yo, constituyen su mayor desafío. Otras criaturas solo necesitan alteraciones físicas y biológicas, pero con nosotros, con el ser humano exixte un problema adicional debido a esto (Conrad se señaló la cabeza). Los aspectos psicológicos, inteletuales y emocionales del ser humano hacen que seamos mucho más difíciles de manejar y controlar. Los investigadores han necesitado su tiempo, pero finalmente han comprendido que para poder rehabilitarnos y crear en nosotros una normalidad duradera han de hacer que la deseemos, la aceptemos y apreciemos su valor. De lo contrario, no funciona. ¿Y cómo lo logran?. Convirtiéndose en nuestros amigos, dándonos lo que queremos, haciéndonos sentir cómodos y, a ser posible, volviendonos involuntariamente cómplices de nuestra propia anulación. Algo que consiguen con demasiada facilidad en la mayoría de los casos…
Un libro que me ha devuelto mi capacidad de volar, de pensar y también de no querer controlar todos mis “defectos” para parecer normal.

Sistema de aislamiento

Hay días en los que el mundo parece girar en sentido contrario.
Yo, que soy de ciencias y he estudiado todos estos movimientos terráqueos, sufro un choque neuronal al ver las cosas aparecer por donde deben desaparecer,
es como ver venir el Sol por el Oeste.
Entonces, no hay caso, ante la imposibilidad de entender semejante acontecimiento,
el aislamiento se hace necesario.
La Garita, Earl Gray, y el italiano este que me tiene abducida,
aunque no de forma consciente y a gusto.

Libro 19 (2010): Y de repente fue ayer

…Pensar seguía desvelándole. Como siempre, estaba aprendiendo, observando detenidamente los hechos, los gestos, las frases, las caras para acumularlas dentro. Guardaba tanto….
Estallarían algún día en su cabeza. No podía ponerlo todo en la trama de “La Huella del amor”. Eso era todo lo que tenía, pensó: recuerdos e imágenes y “La huella del amor”.
– Es mi dictadura -dijo en voz alta, y sus palabras se perdieron entre los gritos de la calle-. Es más fuerte que esa historia que vivimos cada día. Batista pudo escaparse de este país, abandonarnos a nuestra suerte. Yo no puedo ni separarme ni irme de aquí ni dejar de escribir esta telenovela.
Consultó el reloj. Las cuatro de la mañana, mala hora para empezar a hablar solo….
Un libro de Revolución, revolucionario, y también revolucionado.
A Boris siempre es un placer leerle.

Poniéndome al día

Swapetines 2010


En el swapetines de este año, fui premiada con una swapetina increíble. Tejió para mí unos calcetines preciosos, con una lana que cambia de color y que se adaptan perfectamente a mis pies.
Y como si eso fuera poco, también me mandó esos ovillitos y esas agujas de la foto.
No me canso de mirarlos, y no tengo la menor idea de qué patrón elegir, aunque tengo que decir que tanto mis manos como mis agujas están como locas por hincarle la punta.

El comfort quiltComo ya escribí unas entradas atrás, la semana pasada estuve tremendamente ocupada cosiendo mi primer comfort quilt, cuyo destinatario era ElTécnico con motivo de su cumpleaños.
Es la primera vez que cosía uno así. Las fotos las imprimí en un papel transfer especial, bastante sencillo de usar. El diseño fue hecho casi al mismo tiempo que iba cosiendo. El acolchado fue a máquina en recto. Y gracias a esta puesta a punto de mi Janome, estoy con el gusanillo de volver a preparar otro sandwich y acolchar el otro top que tengo huérfano aquí.

Ocupando la desocupación

Va pasando mi primera semana de no trabajo (sigo sin ver ni un triste eurito, pero con esperanza).
No va mal, arreglando papeles, durmiendo comedidamente, y tomando té a discreción.
Ayer entre hielo y té, ganchilleé unas flores para un próximo tocado. En la cabeza tengo el diseño final, pero me parece que desde que lo empecé hasta que llegue a terminarlo, voy a padecer algún que otro ataque de impotencia.
Las instrucciones, a mí parecer no están muy claras, aunque también puede ser que yo soy un poquito torpita con el crochet.

Así que para ir sobrellevando los ataques, me vuelvo a terreno conocido, y retomo los Veylas.
Ya mi par está acabado, a falta solamente de los botones. Brevemente los estrenaré, conjuntamente con LaConsentida, que ya no puede vivir sin los suyos.
De novedades, pocas, pero alguna… estoy estrenando aparatito telefónico, que me tiene atontadita total…. he hecho de enfermera y taxista, y me ha gustado… y he tenido que reñir a la chica del norte por aprovecharse de un lisiado en un momento delicado de salud.

Aunque tu no lo sepas

Llevo algún tiempo con QG en la cabeza, supongo que ella tiene algo que ver.
Y esta canción concretamente es la que oigo a cada minuto.

Por querer saber, por querer aprender.. he buscado..
Hoy sé, que la canción es de Quique para Enrique.
Que está inspirada en un poema de Luis García Montero,
marido de Almudena Grandes, que escribió un relato basado en el mismo poema, que sirvió a Juan Vicente Córdoba, para rodar una película, con el mismo nombre que la canción de Quique.
Hoy sé muchas más cosas que ayer, sin embargo sigo sin entender cómo se puede extrañar tanto a quien no se ha conocido.