Cuando no puedes con el enemigo…..

Mi madre me encomendó a la virgen de Guadalupe

tomé mi guitarra, mis cosas y me fuí rumbo al norte

cruzé la aduana de Guatemala con más miedo que ganas.

Entré recogiendo las musas que dejaron tiradas


Chava Flores, José Alfredo y el mismo Agustín Lara

y con los restos fuí formando un Quién Diría

y una Primera Vez, y estaba Solo

con un Jesús Verbo No Sustantivo en la garganta…

Estaba en México,sin un centavo me sentía un hombre de éxito


México, México,

el destino me pintó el camino

que me trajo hasta aquí…

No sé si fueron los tequilas pero hablé con Negrete


aquella noche en el Tenampa que acabó al otro día

y en División del Norte tomé un taxi que después fue canción…

Estaba tan desesperado esperando su turno


con una ensarta de canciones el Animal Nocturno

y el miedo se convertía en respeto

por cantarles aquí, en la misma tierra

de Manzanero, la Beltrán y Pedro Vargas…

Caminando en la alameda, me platicaba una anciana


“Pedro Infante está vivo, pasa todas las mañanas,”

y es que aquí, lo que se ama nunca muere…


México/Ricardo Arjona
Me quedo con la última frase.

Trufo y yo

Este es Trufo.

Antonio Gala dice que la palabra perro suena como mal. Y tiene razón. A un ser al que se le tiene tanto cariño, llamarle perro, suena no sé.. como a insulto.

Así que dejémoslo en: este es Trufo.

Hoy me siento con la necesidad de presentárselo, porque este animalito ha sacado mucho bueno de mí, y hoy está malito. Nada grave, pero un poco de capa caída.

Hace un año, pasamos por un episodio espantoso, que prefiero no recordar, y que gracias al Universo, yo no presencié, pero hoy al verlo así tan triste me he acordado. La persona que lo sufrió con él también está algo mimoso hoy, así que se los dedico a los dos, aunque en la foto solo salgamos Trufo y yo.

Como les decía Trufo ha vivido conmigo estos últimos tres años, y casi tenemos relatos para escribir un pequeño libro: la llegada a Fuerte, ataque de gatos, peleas por la comida, algunos ataques de celos incontrolables, viajes en barco, avión y coche…. En breve volveremos a coger los bártulos e irnos a nuestra casita, y por la cara que pone cuando se lo digo, tiene casi más ganas que yo. Algunas cosas más que tendremos que vivir…. Ya no me imagino mi vida sin él. Pase lo que pase, sé que mañana él estará a los pies de mi cama tirando de la manta, y aunque parezca mentira esto me da mucha tranquilidad.

Una familia no-perfecta

Tengo una familia postiza, que como casi todas, no es perfecta.

Las conozco desde que me salieron los dientes prácticamente, que para poder estar dentro de la imperfección que esta familia postiza requería, me salieron torcidos, con lo que tuve una ortodoncia durante tres años, contribuyendo una vez más a la imperfección que nos unía.

Somos como medios días y medias noches, tenemos pocas cosas en común, algunos intereses compartidos, y mucha necesidad de hablarnos, la mayor parte de las veces.

Somos capaces de reconocernos el estado de ánimo con solo oirnos las voces.

Ayer, aprovechando las circunstancias de estar en esta época del año en la que todo el mundo se reúne porque es lo que se estila, nos reunimos en casa de la peque, nos brindamos con truchas caseras de la niña del cuento, y mojamos pan en la salsa de doña detalles. Resolvimos unos cuantos problemas de las relaciones de cada una, de esas relaciones que la mayor parte nos quitan el sueño, y que son más llevaderas desde que las planteamos al resto de la familia y le ponemos solución en grupo.

En unos meses nos vamos de viaje las cuatro juntas, y aunque no es un viaje de sueño, tengo que decirles que lo pierdo desde que me acuerdo de que nos vamos, no saben las ganas que tengo de disfrutarlo!!!!

Chicas, de nuevo aprovechando el momento este de puro pasteleo y demagogia que trae la Navidad, les voy a decir que las quiero, y que aunque parezca algunas veces ausente, estoy aquí con cada una de ustedes. Ah! y saben que yo se los digo en cualquier época del año y de todo corazón.

Una montaña rusa, dicen

Ayer, le comentaba a mi madre que estoy leyendo un libro. Desde las dos primeras páginas me di cuenta de que este libro iba a cambiar mi vida. Así se lo dije. Y ella se echó a reír.

Me quedé mirándola sin entender muy bien aquellas risas. A lo que su respuesta fue: Claro así está tu vida como una montaña rusa, si cada libro que lees te cambia la vida, estás en función de lo que lees!!!.

No me llamó la atención lo que me dijo sobre los libros, sino que ante sus ojos mi vida sea una montaña rusa. Me puse a pensar en que tal vez la mayor parte de la gente que me rodea piense igual. Y la verdad…. No me siento para nada en una montaña rusa. Es cierto que mis cambios de humor pueden sucederse varias veces en un día, pero mi centro de gravedad físico y psíquico sigue estando en el mismo sitio.

No sé por qué siempre se tiende a pensar en las debilidades de los demás. Yo ante ellos soy muy variable y eso me hace débil y vulnerable, por eso hay que tener cierto cuidado conmigo….

Llega un punto en que me dan ganas de reir.

Me encanta variar, me encanta tomarme las cosas tan a pecho, y me encanta ser así de pasional. Bueno a veces no me gusta tanto, pero no sé tomarme la vida de otra forma, y me sentiría perdida si tuviera que medir mis sensaciones. Cuando río lo hago a mandíbula batiente hasta que las lágrimas salen de los ojos; y cuando lloro lo hago como Alicia dentro del bote. ¡Qué pena que no lo entiendan!

Se acabó el amor

¿Dónde está?. Que alguien me lo traiga!!!!

De un golpe, contundente y certero, le voy a cortar las alas. Después de confiscaré las flechas y el arco, y al final, lo dejaré encerrado en un cuarto oscuro, para que poco a poco se consuma con el tiempo.

Y si no que se hubiera andado con cuidado. ¿Qué es eso de andar disparando sin mirar?, ¿Sin evuluar daños ni consecuencias?. A lo mejor creyó, que el amor era solo eso, una enfermedad. Un estar sin comer, sin dormir, y con el estómago encogido, cuya curación a todo este mal era ser correspondido y estar acompañado “del otro”, “de tu mitad”….

¡Vamos hombre!!, y ¿A quién se le están olvidando los ataques de inseguirdad, los celos, la angustia, la irremediable necesidad de controlarlo todo?, que pasa, ¿que eso no es amor?.

Pues todo es un lote, y lo uno viene con lo otro. Ah!, y que hay de los desengaños??, de imaginarte y construirte a una persona cómo tu quieres creer que es, y luego darte de bruces con la realidad, y ver que tu persona amada es la pura imaginación de tus necesidades???. Dónde está el amor para sanarte en ese momento????, escondido entre los matorrales acechando a otra víctima. Pues se acabó, ahora cuando lo pille, se habrá acabado el amor para siempre.

Lo que hay que oír!!!

Y no lo digo por decir. Les cuento.

Cuando trabajaba en Las Palmas, mi jefe, era un forofo de Radio3. Todas las mañanas nos recibía escuchando una especie de contestador automático donde los oyentes llamaban y dejaban un mensaje, que minutos más tarde salía en antena. Después de eso venía: “Siglo XXI”, programa que hacía un recorrido sobre distintos tipos de música, y que en ocasiones era monográfico sobre un grupo o autor; recuerdo con fingido entusiasmo aquella semana de marzo del 2003 en la que todo el programa fue dedicado a “Los Tigres del Norte”, si supiera a ciencia cierta cuántos radio-oyentes tiene el programa, me inclinaría a pensar que Radio3 trataba de lanzar a estos chicos al estrellato. Bien, la programación musical, seguía con “El Ambigú”, que no sé si se escribe así, o es algún término catalán que se escribe de otra manera. El caso es que para eso ya eran las once de la mañana, y mis coleguis de curro y yo salíamos disparados a la cafetera porque dicho programa tenía tal poder soporífero que caíamos fulminados sobre el teclado como los protagonistas del anuncio de Flex. En aquellos momentos, todos soñábamos con estar en un despacho con radio propia, y no estar sometidos a escuchar lo que el jefe designara.

Hoy en día, yo tengo despacho-oficina (como se le quiera llamar, vamos, un cuartito de 3×5), con radio propia. Como saben los que por aquí pasan, estoy en Fuerteventura, y… después de todo este periplo por tener un cassette en mi oficina… en Fuerteventura, solo se sintoniza Radio3.

¿Pueden creerlo?.

Pensé, al menos tengo internet, y podré escuchar lo que se me antoje, ¡Ajá! el ordenador no tiene tarjeta de sonido, claro, si solamente se trabaja con el autocad, el office y un programa contable, ¿para qué el audio?.

Resumen: no tengo escapatoria, y mi sino va a ser seguir escuchando Siglo XXI, o terminar hablando con la máquina de café, con la esperanza de que algún día emita algún sonido distinto al del molinillo.

Ay! Si…. Ay! Si no….

Si le olieran los pies…

Si comiera con las manos…

Si fuera un gorrino….

Si fuera mala persona…

Si no le importara yo….

Si me dijera que soy plasta…

Si no dijera la palabra exacta…..

Si no supiera cómo me siento…

Si no me conociera tan bien….

Si no me hablara de los temas que me importan…..

Si no me escuchara siempre que le llamo….

Ay! Si… Ay! Si no…. Todo sería mucho más fácil.

Pero las cosas son como están, y ahora yo le oígo hablar y un dardo con curare se me clava en el pecho, me deja adormecida, tengo la esperanza de que no esté cuando despierte, pero…. mucho me temo que ahí sigue, diciendo la palabra exacta, escuchando todos mis lamentos…. ¿Qué me queda?. Solo asumir lo que siento, y seguir viviendo.

Un ángel con voz…

Hoy intenté empezar el post transcribiendo la canción de Ismael Serrano, “Un muerto encierras”, y estando en su página, encontré esto en su libro de visitas:

“Mis ojos no han dejado de estar tristes todo el día… mis ojos… insisto en creer que son los ojos!! Y sí… me lo invento… me lo miento… aún sabiendo que mis ojos sólo son ese espejo de lo que mi mente ha estado pensando todo el día… por qué no podrían ser las manos el espejo…? o los pies? así no se notaría y no tendría que dar explicaciones llenas de palabras que se atraviesan sin dejar escuchar a las que realmente son…hace tantos siglos que el miedo me había dejado… este miedo que carcome los huesos…este miedo que me quita la respiración, que me deja con la cabeza en la almohada tratando de controlarme… no sé … lo habré llamado? pero el miedo es maldito… el miedo me atormenta más que lo que me hace hoy estar triste… y entonces lloro a escondidas, lloro en un espacio mío mío… en el que él no se da cuenta… pero por qué llorar así?… no lo sé… no lo sé… aún más que el miedo, contestar esa pregunta es lo que me provoca lágrimas… Y de repente me levanto de la cama… sola en una habitación que cada vez he reconocido más, un cuarto lleno de mis últimos meses… lo he mirado por todos lados… lo he reconocido una y tantas veces más, entonces… decido quedarme… decido luchar hasta el último suspiro por esto, por todo lo que hemos construido durante tanto tiempo… si se va, me iré yo, si se queda, entonces… comenzaremos de nuevo el vuelo, con gorriones atados a nuestras muñecas…”

No sé quien lo escribió, pero desde luego le doy infinitas gracias por poderle poner voz a estas lágrimas que salen en silencio y a solas. Si se queda o si vuelve aquí otra vez, lucharé por esto hasta el último suspiro, con gorriones atados a nuestras muñecas, y con todo lo que ya sabemos.

No entiendo..

No entiendo la necesidad que tenemos algunos por analizarlo todo. Y nos esmeramos por llegar a una conclusión válida ante dicho análisis, por llegar a la solución de todos nuestros miedos, de todos nuestros sentimientos. ¿Cómo se puede ser tan atrevido y tan estúpido?. ¿Hay en algún lado un manual de sentimientos?.

“Si usted siente dolor de estómago, escalofríos que recorren la columna vertebral, y se despierta en medio de la noche con angustia y sensación de asfixia… El diagnóstico es que probablemente esté pasando usted por una ruptutra sentimental….”

Ciertamente sería útil, pero imposible.

Lo único que he logrado descubrir es que los sentimientos no se rigen por ciencias exactas, y que cada causa tiene un efecto incógnita.

Y aún sabiendo todo esto, me empeño en llegar a algún lado donde encontrar las etiquetas para colocarlas en los sentimientos que siento, y que vivo. A mis casi treinta, aún no logro reconocer lo que pasa dentro de mí.

Siento necesidad de hablar con alguién, siento que le quiero mucho, siento que la vida es más fácil cuando está cerca, siento que es un gran apoyo, siento que los miedos se van cuando me abraza. También siento que puedo vivir sin él, que mi vida parece que va por un camino que no es el mismo. Comparto con él todo lo que hace risa o lo que me angustia.

A ver, quien hay por ahí que me diga la diferencia, ¿es esto amor o solo una amistad muy grande?. Porque la necesidad de ponerle nombre me está llegando a volver un poco loca, (con lo poco que me falta)