18.10.1975-13.02.2000

Te echo de menos, no sé bien por qué ahora y con tanta intensidad.
No sé que quieres decirme, aunque sé qué te diría yo. Creo que la situación en la que me encuentro eran tu especialidad.
Anoche volví a leer tus cartas, y me siento ante tus letras, igual que estos días frente al cálculo del eje de sincronización: con la sensación de tener la solución ante mis ojos, y no poder verla.
Mis ojos, añoran los tuyos, y tu forma de llamarlos: «Ojos bonitos».. Hasta en tus cartas me llamabas así, creo que has sido la única persona que me ha cambiado el nombre, y que me ha gustado.
Ya sé dónde ubicarte, ayer te encontré. Sin embargo, no me ayuda a extrañarte menos.

4 opiniones en “18.10.1975-13.02.2000”

  1. Me ha llegado como una brisa triste. Salía de tus palabras, traspasaba la pantalla, llegó hasta mí. Ojalá la ausencia no duela más de lo normal. Ojalá sonrías con el recuerdo y entiendas el sonido de las voces que no se oyen.
    Seguro que tenía razón, seguro que tienes los ojos muy bonitos.
    Muchos besos, brujasinescoba…

  2. Precioso, amar es hermoso.
    Amar incluso sin que te correspondan lo es.
    Sin volverse loco, claro.
    Y me encanta que ames así.
    Ojalá haya frutos de ese amor.
    Aunque el amor en ti, Viole, es un fruto ya hecho.

    Te quiero, guapa.

    Un beso grande.

  3. No sé bien porqué. A veces sin querer una puerta se abre, o quizás una ventana. Pero de repente y sin pedirlo los recuerdos vienen y nos acompañan un rato en el camino. No podemos evitarlo. Ellos viven ahí. Hasta que deciden volver a irse. A veces no se van. Quizás no los dejamos.
    Un abrazo de viernesconnuevoenfadoeneltrabajo.

  4. «Me debía bastar
    con lo que ya me has dado.
    Y pido más, y más.
    Cada belleza tuya
    me parece el extremo
    cumplirse de ti misma:
    tú nunca podrás dar
    otra cosa de ti
    más perfecta. Se cierran
    sin misión, ya, los ojos
    a una luz, ya, sobrante.
    Tal como me la diste,
    la vida ya está completa:
    tú, terminada, ya».

    PEDRO SALINAS
    «La voz a ti debida»

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