Se acabó el amor

¿Dónde está?. Que alguien me lo traiga!!!!

De un golpe, contundente y certero, le voy a cortar las alas. Después de confiscaré las flechas y el arco, y al final, lo dejaré encerrado en un cuarto oscuro, para que poco a poco se consuma con el tiempo.

Y si no que se hubiera andado con cuidado. ¿Qué es eso de andar disparando sin mirar?, ¿Sin evuluar daños ni consecuencias?. A lo mejor creyó, que el amor era solo eso, una enfermedad. Un estar sin comer, sin dormir, y con el estómago encogido, cuya curación a todo este mal era ser correspondido y estar acompañado “del otro”, “de tu mitad”….

¡Vamos hombre!!, y ¿A quién se le están olvidando los ataques de inseguirdad, los celos, la angustia, la irremediable necesidad de controlarlo todo?, que pasa, ¿que eso no es amor?.

Pues todo es un lote, y lo uno viene con lo otro. Ah!, y que hay de los desengaños??, de imaginarte y construirte a una persona cómo tu quieres creer que es, y luego darte de bruces con la realidad, y ver que tu persona amada es la pura imaginación de tus necesidades???. Dónde está el amor para sanarte en ese momento????, escondido entre los matorrales acechando a otra víctima. Pues se acabó, ahora cuando lo pille, se habrá acabado el amor para siempre.

Lo que hay que oír!!!

Y no lo digo por decir. Les cuento.

Cuando trabajaba en Las Palmas, mi jefe, era un forofo de Radio3. Todas las mañanas nos recibía escuchando una especie de contestador automático donde los oyentes llamaban y dejaban un mensaje, que minutos más tarde salía en antena. Después de eso venía: “Siglo XXI”, programa que hacía un recorrido sobre distintos tipos de música, y que en ocasiones era monográfico sobre un grupo o autor; recuerdo con fingido entusiasmo aquella semana de marzo del 2003 en la que todo el programa fue dedicado a “Los Tigres del Norte”, si supiera a ciencia cierta cuántos radio-oyentes tiene el programa, me inclinaría a pensar que Radio3 trataba de lanzar a estos chicos al estrellato. Bien, la programación musical, seguía con “El Ambigú”, que no sé si se escribe así, o es algún término catalán que se escribe de otra manera. El caso es que para eso ya eran las once de la mañana, y mis coleguis de curro y yo salíamos disparados a la cafetera porque dicho programa tenía tal poder soporífero que caíamos fulminados sobre el teclado como los protagonistas del anuncio de Flex. En aquellos momentos, todos soñábamos con estar en un despacho con radio propia, y no estar sometidos a escuchar lo que el jefe designara.

Hoy en día, yo tengo despacho-oficina (como se le quiera llamar, vamos, un cuartito de 3×5), con radio propia. Como saben los que por aquí pasan, estoy en Fuerteventura, y… después de todo este periplo por tener un cassette en mi oficina… en Fuerteventura, solo se sintoniza Radio3.

¿Pueden creerlo?.

Pensé, al menos tengo internet, y podré escuchar lo que se me antoje, ¡Ajá! el ordenador no tiene tarjeta de sonido, claro, si solamente se trabaja con el autocad, el office y un programa contable, ¿para qué el audio?.

Resumen: no tengo escapatoria, y mi sino va a ser seguir escuchando Siglo XXI, o terminar hablando con la máquina de café, con la esperanza de que algún día emita algún sonido distinto al del molinillo.

Ay! Si…. Ay! Si no….

Si le olieran los pies…

Si comiera con las manos…

Si fuera un gorrino….

Si fuera mala persona…

Si no le importara yo….

Si me dijera que soy plasta…

Si no dijera la palabra exacta…..

Si no supiera cómo me siento…

Si no me conociera tan bien….

Si no me hablara de los temas que me importan…..

Si no me escuchara siempre que le llamo….

Ay! Si… Ay! Si no…. Todo sería mucho más fácil.

Pero las cosas son como están, y ahora yo le oígo hablar y un dardo con curare se me clava en el pecho, me deja adormecida, tengo la esperanza de que no esté cuando despierte, pero…. mucho me temo que ahí sigue, diciendo la palabra exacta, escuchando todos mis lamentos…. ¿Qué me queda?. Solo asumir lo que siento, y seguir viviendo.

Un ángel con voz…

Hoy intenté empezar el post transcribiendo la canción de Ismael Serrano, “Un muerto encierras”, y estando en su página, encontré esto en su libro de visitas:

“Mis ojos no han dejado de estar tristes todo el día… mis ojos… insisto en creer que son los ojos!! Y sí… me lo invento… me lo miento… aún sabiendo que mis ojos sólo son ese espejo de lo que mi mente ha estado pensando todo el día… por qué no podrían ser las manos el espejo…? o los pies? así no se notaría y no tendría que dar explicaciones llenas de palabras que se atraviesan sin dejar escuchar a las que realmente son…hace tantos siglos que el miedo me había dejado… este miedo que carcome los huesos…este miedo que me quita la respiración, que me deja con la cabeza en la almohada tratando de controlarme… no sé … lo habré llamado? pero el miedo es maldito… el miedo me atormenta más que lo que me hace hoy estar triste… y entonces lloro a escondidas, lloro en un espacio mío mío… en el que él no se da cuenta… pero por qué llorar así?… no lo sé… no lo sé… aún más que el miedo, contestar esa pregunta es lo que me provoca lágrimas… Y de repente me levanto de la cama… sola en una habitación que cada vez he reconocido más, un cuarto lleno de mis últimos meses… lo he mirado por todos lados… lo he reconocido una y tantas veces más, entonces… decido quedarme… decido luchar hasta el último suspiro por esto, por todo lo que hemos construido durante tanto tiempo… si se va, me iré yo, si se queda, entonces… comenzaremos de nuevo el vuelo, con gorriones atados a nuestras muñecas…”

No sé quien lo escribió, pero desde luego le doy infinitas gracias por poderle poner voz a estas lágrimas que salen en silencio y a solas. Si se queda o si vuelve aquí otra vez, lucharé por esto hasta el último suspiro, con gorriones atados a nuestras muñecas, y con todo lo que ya sabemos.

No entiendo..

No entiendo la necesidad que tenemos algunos por analizarlo todo. Y nos esmeramos por llegar a una conclusión válida ante dicho análisis, por llegar a la solución de todos nuestros miedos, de todos nuestros sentimientos. ¿Cómo se puede ser tan atrevido y tan estúpido?. ¿Hay en algún lado un manual de sentimientos?.

“Si usted siente dolor de estómago, escalofríos que recorren la columna vertebral, y se despierta en medio de la noche con angustia y sensación de asfixia… El diagnóstico es que probablemente esté pasando usted por una ruptutra sentimental….”

Ciertamente sería útil, pero imposible.

Lo único que he logrado descubrir es que los sentimientos no se rigen por ciencias exactas, y que cada causa tiene un efecto incógnita.

Y aún sabiendo todo esto, me empeño en llegar a algún lado donde encontrar las etiquetas para colocarlas en los sentimientos que siento, y que vivo. A mis casi treinta, aún no logro reconocer lo que pasa dentro de mí.

Siento necesidad de hablar con alguién, siento que le quiero mucho, siento que la vida es más fácil cuando está cerca, siento que es un gran apoyo, siento que los miedos se van cuando me abraza. También siento que puedo vivir sin él, que mi vida parece que va por un camino que no es el mismo. Comparto con él todo lo que hace risa o lo que me angustia.

A ver, quien hay por ahí que me diga la diferencia, ¿es esto amor o solo una amistad muy grande?. Porque la necesidad de ponerle nombre me está llegando a volver un poco loca, (con lo poco que me falta)

Me perdonan…

A todos los que no son realistas con la vida y hacen daño… y todo eso

Que se vayan todos al infierno, y que ardan como arde mi caldero!!!

Fuera toda la porquería!!!

Fuera toda la mala gente!!!!

Fuera toda la hipocresía!!!!

Y el amor…. el amor que se vaya al infierno también.

Si no fuera por él, ahora no estaríamos como estamos.

Yo solo quiero coser y hacer mis hechizos, tranquilita en mi casa. Y para eso ya tengo mi máquina, a Trufo, que siempre, siempre, aunque lo bañe, me hace compañía. También tengo un teléfono abierto al que llamo a mi amiga, que siempre está. Qué más quiero? quiero olvidarme de todo esto y dedicarme a lo que me gusta. Y ya presiento que me falta menos para conseguirlo.

Sin daños a terceros

Justamente ahora

irrumpes en mi vida,

con tu cuerpo exacto y ojos de asesina.

Tarde como siempre,

nos llega la fortuna.

Tú ibas con él,


yo iba con ella,

jugando a ser felices por desesperados,

por no aguardar los sueños,

por miedo a quedar solos.

Pero llegamos tarde,


te vi y me viste,

nos reconocimos enseguida,

pero tarde.

Maldita sea la hora

que encontré lo que soñé,

tarde…

Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte,


tanto inventarte,

tanto buscarte por las calles como un loco,

sin encontrarte.

Y ahí va uno de tonto;

por desesperado,

confundiendo amor con compañía.

Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja,


te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.

Y no tengo nada contra ellos,

la rabia es contra el tiempo

por ponerte junto a mi,

tarde…

Ganas de huir,


de no verte ni la sombra,

de pensar que ésto fue un sueño o una pesadilla,

que nunca apareciste,

que nunca has existido.

Ganas de besarte,


de coincidir contigo.

De acercarme un poco,

y amarrarte en un abrazo,

de mirarte a los ojos

y decirte bienvenida.

Pero llegamos tarde,


te vi y me viste,

nos reconocimos enseguida,

pero tarde.

Quizás en otras vidas,

quizás en otras muertes.

Que ganas de rozarte,


que ganas de tocarte,

de acercarme a ti y golpearte con un beso,

de fugarnos para siempre,

sin daños a terceros.


Tarde (Sin daños a Terceros/Ricardo Arjona)
Desgraciadamente, siempre, siempre es con daños a terceros.
Hace días que veo como dos personas pueden sentirse perfectamente reflejadas en esta canción tan real. Ojalá, que todo pase, y que los daños a terceros sean de pronóstico leve. Si ellos supieran lo que yo sé…. Si lo hubieramos sabido antes…. Tarde

Mi manta mágica

Este fin de semana, Ace volvió a casa. Con ella traía una manta de regalo para mí. Es de un cuerpo, a rayas verticales de colores verdes, azules y lilas, suavizados con intervalos blancos. No sé cómo se llama exactamente el tejido que la compone, solo sé que es mágica.

Es sumamente calentita y muy ligera.

Ayer me dispuse a comprobar su poder. Eran las cinco de la tarde. Estaba viendo la tele, (mi serie favorita, que no les voy a contar cuál es para que no me tilden de inmadura como hizo mi hermano ayer mismo), estaba bastante concentrada en el desarrollo del capitulo, y como ya les digo cosiendo. Era el mejor momento para comprobar el poder de dicha manta. Bien, dejé los bloques de lado, y me acosté, me la puse por encima, y en menos de cinco minutos estaba dormida. Quedé inmersa en un dulce sopor, del que me era imposible salir. Intentaba abrir los ojos, y a penas lo lograba. Yo sabía que iban pasando los minutos y el tiempo avanzaba, tenía que despertar, pero el poder mágico de la manta es muy fuerte. Quería salir de aquel estado, y mi cuerpo se encontraba completamente inmóvil.

Entonces entró en escena Trufo. Me miró fijamente, y empezó a sentir celos de mi estado. Así que sin dudarlo cogió una puntita de la manta y tiró, despacio pero con decisión… Poco a poco me fui desprendiendo de la manta y de su encantamiento. Y pude despertar.

Anoche, y como resultado de la siesta tan profunda que hice, no podía dormir, sin dudarlo la busqué. En menos de diez minutos estaba dormida de nuevo.

Como les digo, tengo una manta mágica. Gracias Ace.

Flores nuevas

La primera vez que supe de esta canción fue en enero del 2002. Ángel Ravelo, tenía unos apuntes de un taller con Diego Massimini, y la habían estudiado en dicho taller. Leí la letra por encima, y me gustó. Le dije a Ángel que la cantara un poco para ver como era la música, y me quedé loca!. Esos primeros acordes y la primera frase : “Será por tu niñez, que llevo tan adentro…”.

Luego, en marzo del mismo año, Fermín Romero la cantó en un concierto en La Tierra. El ambiente era envidiable. Sábado noche, mucho frío, y lluvia; y nosotros dentro escuchando a Fermín cantar aquella letra tan maravillosa, acompañados por un té indio, que Angel Lima prepara como nadie.

Llegó junio. Y el señor Jesús Garriga, vino a casa, a Las Palmas, en su primer mini tour por Gran Canaria. Nos comimos un pescado al horno que todavía Jesús recuerda con placer. Jesús, tenía un gusano cerebral (esas canciones que se meten en la cabeza y no puedes dejar de tararear), la canción volvía a ser Flores Nuevas. No saben lo que disfruté del canto de la canción a capela, mientras Jesús estaba en la ducha… Impresionante!.

De una manera u otra esta canción tiene algo que en su día se alojó en mí, y que me hace sentir una variedad tan grande de cosas que me resulta imposible simplificarlas y explicarlas.

Ayer. Domingo noche. De esos domingos tontos y raros. Sola en casa de mis padres, con la colcha de Mónica sobre mis pies, mientras la acolchaba, haciendo zapping, descubro a Eva de Goñi y a Andrés Molina cantandome dicha canción. ¿Qué les puedo decir?. Mi ojos empezaron a derramar lágrimas, sin motivo, sin causa, pero ya, imposibles de contener.

Lágrimas por el tiempo que pasó, por la gente que ya no está, por las dudas que me asaltan a cada momento sobre las cosas que me quedan por vivir, pero sobre todo por tu ausencia..

Y es que no sé que pasa, pero necesito ver que hay flores nuevas en lo que siento por ti… en lo que sientes por mi.

Mi ritual

Cada viernes a las tres, me encamino a casa. Atrás intento dejar las facturas, los cobros, los pagos, los cambios de aceite, de placas de desgaste…

Al llegar, mamá tiene todo listo para que yo coma (no quiere ni pensar que estoy más de ocho horas sin meterme algo en el estómago). Ingiero todo lo que allí me espera: una comida equilibrada, en su justa medida de hidratos de carbono, de proteinas y mínima cantidad de grasa.

Después de un descanso de una media hora, estoy lista para disfrutar del fin de semana.

Lo primero que hago es encender una barrita de incienso, de rosas normalmente. Lo dejo quemar despacio mientras me acuerdo de todos los que necesitan un pequeño empujoncito, cierro los ojos y concentro mi energía.

De ahí me voy directa al hervidor de agua, caliento la medida del termo, un medio litro más o menos. Destapo el termo, y me acerco al calor de la cocina, siempre me ha gustado pegarme hasta sentir casi que me quemo.

Voy a mi cajita roja de metal, donde guardo la yerba. Con una cucharilla lleno el mate. Tres cuartas partes de su capacidad. Tapo la boca del mate con la mano y volteo la yerba para que se asiente bien. El agua está a punto de empezar a hervir, así que este primer mate lo preparo con este agua, caliente pero sin quemar. Lleno el mate y dejo que el agua coja más temperatura.

Me encanta ver cómo se infla la yerba, y cómo salen las primeras burbujas. Espero.

Este primer mate es amargo, de sabor fuerte. Chupo por la bombilla, y dejo que me inunde este sabor. El agua ya está a punto, lleno el termo con el agua. Vuelvo a llenar el mate, y ahora con todo listo, me voy hacia la máquina de coser.

Los sentimientos que tengo en este momento son de pura paz y sosiego. Aquí, mate en mano, pienso que ahora no necesito nada más ni a nadie.