Almost done

Cuatro días de fiesta sin obligaciones pueden dar para mucho…
– Terminé el bolero con Katia Mississippi, en color rojo agranatado.
– Terminé el wicked cardigan on my own version. Ayer le rematé todos los hilos y cuando iba a coserle los botones descubrí que la aguja es demasiado grande para los elegidos, así que ha vuelto a quedarse en espera.
– Empecé un nuevo shawl con una lana para calcetines que traje de USA, en color verde!!. No sé qué me está pasando con los colores, que ya no tengo miedo de experimentar con nuevos tonos.
– Me volví loca con la Katia Perú, y estos búhos, qué otra cosa podía hacer??. Empecé el jersey anoche, y decir que es un placer tejerlo es quedarme corta.
– Tengo el firme propósito de terminar los dos shawls que tengo a medias, antes de empezar nada más.
– Ví Twilight y me enamoré de Edward, como una teenager más; ví Marley and Me, y se me abrieron los conductos de evacuación de agua salada, me hacía muchísima falta; ví el último capítulo de Lost y no sé cómo voy a hacer para ver el siguiente y no sufrir un infarto; y me enganché a otra serie, ella tiene la culpa.
– Me fui de compras con un nuevo amigo. Los dos nos sorprendimos de nuestra propia compañía. Compartimos un menú, una reclamación, unas canciones, y algunos secretos. Y yo volví a casa con una panificadora.
– Leí de forma compulsiva, buscando respuestas, que anoche desistí encontrar..
– Fui a la playa, con un montón de gente, y no sentí agobio. Me quemé el escote, y conduje todos esos kilómetros sin estrés y con un poco de carabana.
– Todo lo hecho, no ha evitado que deje de pensar, aunque ha ayudado un poco.

Intercambio terminado

Después de tejer, destejer, contar, marcar, comprar más ovillos, maldecir el patrón, volver a tejer, y volver a destejer… uno llega a la conclusión de que tal vez, el patrón y la lana en sí te estén dando un mensaje no tan subliminal: lo tejes no es para tí.
Creo que sin haberlo hablado a las dos nos pasó igual, y lo que tejimos para nosotras quedaba perfecto a la otra, así que sin propornerlo hicimos un intercambio.
Yo tejí la FLS, con Katia Merino Sport, ella tejió la Miss Darcy Cardigan con Katia Mississippi.
Ha sido un placer vérsela puesta, y ver que le queda tan bien!
En vista de que estos días de vacaciones, van a ser un poco diferentes de lo que había pensado, me he surtido bien de ovillos de varios tipos para volverme loca tejiendo estos días.
Una tarde con dos superknitters, café con churros, ovillos varios, un encargo brillante, intercambio también de libros, muchas risas, algunas confesiones, y ya estoy lista para seguir cerrando ciclos.
Superknitters al rescate! Gracias chicas!!!
Pero para seguir cerrando en estos días, empecé con un buen desayuno, y luego me armé de valor y empecé a tirar el bosque y medio en papel, en forma de apuntes de la carrera, que tenía en el cuarto. Dos horas después, cincuenta estornudos más tarde, algunos escalofríos de por medio recordando exámenes, está todo en bolsas esperando el último paseíllo al contenedor de papel para reciclar, siento hasta placer de poder deshacerme de todo eso. La estantería se ha quedado medio vacía, ahora hay hueco para albergar lo que venga.
Lo que me lleva a recordar que sigo inmersa en la historia de Bella Swan, en la tercera parte concretamente, y aunque a veces siento ganas de matarla yo misma, o de darle un buen meneo a ver si deja de desmayarse y se espabila, creo que por alguna extraña fuerza que no logro entender, estoy siendo condenada a entenderla mediante la propia experiencia. Lo que me lleva a devorar de forma compulsiva las letras.

A nadar sin flotador

Cuando en Enero llegué al nuevo centro de trabajo, vine con la mente fría, y las ideas claras.
Daba gracias por haber encontrado un buen trabajo en los tiempos que corren, pero tenía claro el tiempo de inicio y el tiempo de finalización de esta etapa.
Han pasado 3 meses, y todo cambia.
Cuando llegué, me sentí desamparada, teniendo que pelear con una DF con muy mala leche, y en un ambiente donde no me sabía desenvolver, era un mar en el que yo no había nadado nunca.
A los dos días, MaestroAntonio, se presentó en mi caseta, haciéndome saber que éramos vecinos dentro de este recinto, y que contara con él para bajarle los humos a la DF, para calentar mi tupper, y para el café de la tarde.
Él de lejos vio mi desamparo, y yo de cerca vi sus cualidades de protección. Se convirtió en mi flotador para aprender a nadar en este mar.
El viernes, MaestroAntonio me llamó por la mañana, para el café.
Allí estabamos la DF, que ahora es amable pero firme y me ayuda bastante en el día a día, MaestroAntonio, y yo. Algo había en el ambiente que no me gustó. Era el último café con MaestroAntonio, su trabajo aquí ha terminado y le han asignado otra obra.
No pude evitar ponerme triste, sentí que mi protección se iba. Nos tomamos el café, sin darle la importancia debida, y salimos a la mar.
No he le he vuelto a ver, sin embargo, su caseta seguía ahí, él no puede estar lejos.
Ahora he ido a sacar un café de la máquina, y la pasar, me he dado cuenta de que ya la caseta azul y amarilla no está.
Se ha ido mientras yo almorzaba, y me he ahorrado el momento de tener que verle salir.
Este café no sabe ni parecido, pero yo ya no me siento tan desamparada, ahora ya conozco este mar, y ahora, me toca nadar sin flotador.

Hay cosas que no quiero perder

Cuando era pequeña me encantaba masticar chicle.
Ir dandole vueltas en la boca, pasándolo de un lado a otro, para que esta masa dulce y con sabores de lo más variados, fuera tomando cuerpo, porque la diversión estaba a punto de comenzar.
Cuando se conseguía la textura, dureza y consistencia adecuada, el chicle estaba listo para salir en forma de pompa de tu boca.
Hacer la forma con la lengua, e ir insuflándole aire de manera controlada hasta que la pompa tenía el tamaño peligroso de explotar y llenarte la cara de una cosa pegajosa que costaba mucho quitar.
El truco era llegar a ese tamaño límite…
No todos los chicles servían.. Los BamBam se ponían muy duros, y terminaba doliendo la mandíbula y las sienes, los chicles de Lulú, que aparte de traer una pegatinita, eran demasiado dulces, los ideales para mí siempre fueron los Bazoca.
Ahora solo como chicles Orbit, por la salud dental, cuando hay prisas… Son pequeños, no se pueden hacer pompas, en definitiva, son tremendamente aburridos.
Hoy, tuve las ganas de masticar chicle, pero uno adecuado para hacer pompas, para saborearlo..
No encontré ninguno bueno, por contra, encontré un chupachup de Kojak, parece que maté dos pajaros de un tiro con él.
Hay cosas que no quiero perder con el tiempo, una de ellas es el placer de masticar un buen chicle, hacer una pompa y que me llegue hasta las cejas cuando se rompa, se lo debo a la niña que hay en mí.

Cerrando ciclos con el invierno

Hace ya unos días que llegó la primavera de forma oficial, la realidad es otra. El Sol no está por ningún lado, y el frío es el que reina estos días. Como esto siga así, yo emigro!
Aprovechando eso del cierre de estaciones y demás vainas, he ido terminando pendientes.
Lo primero los swapetinnes. Querida sorprendida, ya están listos para calentar/vestir tus piececitos. Estos días definiré el envoltorio, y en poco rato, emprenderán camino hasta tu casita.
Lo segundo la FLS, que parece la obra del Escorial. Afortunadamente, ayer dí los últimos puntos, y compré los botones, que supongo que coseré esta noche. Entonces, después de cuadrar agendas, tendrá lugar la finalización del intercambio. Próximamente, los detalles.
Con la primavera tengo ganas de renovarme, de tirar lo viejo, hacerme con cosas nuevas, lustrar lo bueno, y limpiar las telarañas!
Ayer, vía myroommate llegó a mis manos, el que creo que es el único libro editado en España de Jaime Sabines. Decir que fue una delicia hincarle el diente es decir poco.
Y con Sabines, el adiós al invierno, el hola a la primavera, cerrando ciclos viejos, abriendo ciclos nuevos, ha llegado MrG. Ha entrado despacio, con seguridad, y con tranquilidad, tal vez por eso y por ocasionarme mas alegría que dolores de cabeza, deba quedarse.
Decía Sabines: “Debí conocerte hace diez años antes, o diez años después; pero llegaste justo a tiempo”
Y le encuentro todo el sentido del mundo.

Del tingo al tango con lluvia

La lluvia ha vuelto, y con ella el frío, el viento, los cielos grises.. lo que no ha vuelto es el estado de ánimo que suele traerme normalmente.
Mi estado de ánimo ahora es independiente del tiempo, porque he tenido unos días tan distintos a lo habitual, que va a hacer falta algo más que una borrasca que venga del norte para cambiarlo.
Estuve participando en un taller secreto y clandestino. La experiencia ha sido estupenda, se aprende muchísmo en encuentros como este, y se disfrutan otro tanto.
Me llevaron a cenar, y disfruté mucho con la comida, degustando sabores que hacía tiempo que no pasaban por mi paladar.
Así que me siento feliz, tranquila, e ilusionada.
Los que me pensaron feliz y me deseearon suerte, lo hicieron muy bien, no se distraigan que esto recién está empezando.
Millón de gracias!

Vino el cartero

… y llamó solo una vez
me dejó un sobre lleno de letras, lleno de alegría, y de una felicidad mezclada con esperanza.
sin ser las postales de Navidad, no me acuerdo cuándo fue la última vez que recibí una carta de puño y letra, es emocionante rasgar el sobre.
llegó la primavera, ahora sí.
tengo una cita, muchas intenciones, las ilusiones comedidas, y los gusanos metamorfoseándose.
piénsenme feliz, y deseénme suerte..

De electrodomésticos y otras señales

Ayer, después de un día fatigoso, y de empezar a sufrir la astenia primaveral que me acosa cada año, llegué a casa pensando en los Bagels de Lolita, y me puse manos a la obra.
Me fascina el proceso de transformación que sufre la harina mezclada con los otros ingredientes durante el proceso de levado, así como el olor que desprende.
Todo iba bien, amasar, esperar, levar, volver a amasar, dar forma, hervir.. y al horno.
Fatídico momento.
Mi horno está descompuesto, conspirando contra mí, o proponiéndose sacarme de mis tímidas incursiones panaderas.
No me acordaba de que su fuego es fuerte, y que está descompensado, solo es por arriba.
Así que lo que prometían ser cuatro estupendas rosquillas para el desayuno, terminaron siento cuatro carboncitos duros como piedras.
Cuando abrí el horno y ví semejante resultado, solo articulé una palabra: mierdahornodeloscojones!!!
Respiré el humo carbonizado, lo que hizo que se me aclararan las ideas.
Y no, no me voy a dar por vencida!
Entonces caí en la cuenta, de que llevo días, acosada por una canción. Ponga donde ponga la oreja ahí está. Empecé escuchándola este 2009, y cada día llega a mí, de la manera más insospechada. Estos últimos días es más insistente. Ahora que estaba pensando en tomar ciertas decisiones.
Definitivamente es una señal.

Tecnología

Se me están pasando los días sin postear, y eso no me gusta mucho.

Realmente no es desidia, ni tampoco falta de ganas, es más bien un impedimento técnico.
Normalmente, mis musas tienen a bien visitarme por la mañana, bien temprano, cuando les llega el aroma del café. Atendiendo a su visita me propongo escribir, y ahí es cuando la tecnología se conjura en mi contra, y el teclado de pc, se niega a obedecer, poniéndome los nervios más allá del estado recomendable.
Parece que hoy se está portando.
He estado tejiendo bastante.
Por enésima vez he deshecho la manga de la FLS. Ahora mismo estoy haciendo una al tiempo que deshago la otra. Hasta ahora ningún tejido se me había atragantado tanto. En medio, he terminado los swapetines, me he hecho un gorro para mí (el primero), y un par de manoplas, que me encantó tejer. Seguro que repetiré.
Sigo leyendo vampiros.
He pasado el fin de semana pensando y hablando sin parar. Con visita a Ikea, y otros sitios de similar interés. Llegando la Primavera, sigo sin enteder que la gente vaya a pasear a centros comerciales.
He saldado una cuenta pendiente, que no sabía que tenía.
He vuelto a mis clases de chino, y también he encontrado clases de danza del vientre, creo que me voy a dar de nuevo a mover el michelín.
Y esta semana, después de demasiados años, he escrito una carta, pero lo asombroso es que la he mandado.

Estado de cuentas

– Una quedada con las tejedoras muy entretenida, fructífera, heterogénea, y muy animada.
– Una visita a la tienda de las especies, donde podría pasar horas.
– Un plantón. (Esto siempre me recuerda el chiste que de chicos me hacía mi hermano: el colmo de los colmos en tu caso, es que te llames Violeta y te dejen plantada).
– Terminé de leer Crepúsculo, y ya copiándome de la camiseta de una de las nenas de Jackie: now i only date vampires!!!.
– El segundo swappetin va llegando al talón.
– La FLS va a tener que sufrir otro arreglo.. las mangas no me convencen.
– Dormí poco, comí raro, soñé mucho.
– Me invitaron a ver Aída, sin luz, con una manta, y en un sofá que abraza.
– Me compré unas gafas de sol, tengo lentillas nuevas, y también nuevos potingues para tener mejor cara por las mañanas.
– Respiré en Agaete.
– Maldije a la autosuficiente que llevo dentro, y que hace creer al mundo que no necesitamos a nadie.
– Descubrí a Jaime Sabines, y después de mucho tiempo, de mis ojos salió agua salada.

La semana pasada, después de un musical, y de estar en compañía de personas que significaron mucho, no sentí nada, solo indiferencia. Me quejé, me asusté, temí estar muerta por dentro.
Esta semana, vuelvo a sentir. Me vuelvo a quejar, me vuelvo a asustar, vuelvo a temer.
Tiene que haber sido Sabines el culpable.
Y solo es lunes.