Enlightened

Parece que mi ritual de limpieza de enero, está dando resultados, y esta semana, aunque he acabado como un trapito, he logrado llegar a casi todo.

Me he permitido dejar cosas atrás porque realmente no me interesan, y porque estoy en este momento de mi vida en que no “tengo que” nada.

Esta mañana, mientras hacía mi hora de ejercicio, me dio por hacer balance. Hoy el día no estaba gris, simplemente es que era de plata.

Al llegar a la playa me encontré una barca, y me di cuenta de que ya no miro la mar pensando en todos esos marineros que conocía bien, y que nunca sabía a ciencia cierta donde estaban. Solo los que hemos tenido un marinero en casa conocemos esta sensación de incertidumbre. Ahora ya no miro la mar de la misma manera, porque ya todos los marineros por los que me preocupaba en aquel entonces, están fuera de la mar. Ya ni siquiera tengo un barco por el que preocuparme, no creas, esto aún pellizca un poco el corazón. Aunque de gracias cada día por ello.

En casa, cuando yo aún era una judía, vivimos un naufragio. Uno terrible. Uno que cualquiera sabe cuál fue el motivo, solo ElCapitán volvió para contarlo. Él volvió y gracias a eso yo conocí un padre, y tuve tres hermanos más. Mi vida pudo haber sido totalmente distinta. ¿Qué o quién determinó lo contrario?.

Cuando vivía en Gran Canaria, sobre todo en la última etapa, y principalmente porque no me entendía, tenía momentos terribles de total angustia, castigo y ansiedad. Cuando sentía que todo me superaba, y me cansaba de mí, hacía kilómetros hacia Pozo Izquierdo. Allí encontré sobre todo serenidad. Allí dejé también un montón de lágrimas.

Hoy al pasear por el litoral municipal, me percaté de lo mucho que se parecen estos callaos a los de Pozo Izquierdo, y la gran diferencia que hay entre aquella chica sufridora, y la mujer que hoy los mira.

Porque creo que en todo este tiempo, lo más importante es cómo he ido encontrándome. No ha sido fácil, no voy a decir ninguna mentira aquí y ahora. Tengo un armario lleno de muertos, a los que agradezco lo que tuvieron que ver en que yo siguiera mi camino. Sé dónde está el armario, sé quienes son mis muertos. No lo abro, tampoco tengo ya nada que ver con ellos.

Me perdí porque buscaba desesperadamente encajar. Fui quitando cualquier detalle de mi carácter que creía que podía molestar. Terminé quitándome tanto que llegué a no reconocerme. Hoy que me siento yo, he vuelto a recuperar mi carácter en su totalidad. Evolucionado, como es lógico, los años juegan un componente importante en todo este asunto. Los años, y la constante necesidad de ir a lo profundo. De sitiar mi cerebro con cualquier cosa que me atormenta o me apasiona. Soy bastante freaky con mis intereses, y bastante apasionada también. Dos características que parecieron siempre molestar.

La cuestión es que ahora no me escondo para leer todos esos libros que antes leía a escondidas, y que se amontonan en mis mesas de noche. Me los pongo ahí para presionarme a leer más y comprar menos. Los resultados no son muy satisfactorios, por cierto. Tampoco me oculto para tejer, coser, o hablar de cocina. Ni para decir que en casa fregando soy más feliz que en una oficina como una ocupadísima profesional. Me chirría cada vez que alguien me dice: es que yo no tengo tiempo para eso.

Me trae al pairo lo que piensen cuando bloqueo, o dejo de seguir en cualquier red social, porque veo mensajes o publicaciones que no me gustan. Me importa bien poco que se sepa que hablo con las plantas, que bailo cada tarde, que consulto tarot, numerología, astrología, y recetas santeras de limpiezas de auras. ¡Ah! Y que soy muy fan de Belén Esteban y Boris Izaguirre.

En resumidas cuentas, que puede que haya madurado o que haya perdido la vergüenza, la cosa es que ya no me callo, y nunca me he sentido más yo.

Esta mañana mientras pensaba eso, me di cuenta de que la barca se había alejado de la costa y estaba debajo de un claro de nube. La imagen me pareció una iluminación. Así como misma yo me estaba sintiendo en aquel momento.

Después de aquellos años en que me obstiné en acabar lo que en aquel entonces era una tortura, me alegro mucho de no haber tenido resultados, y de estar hoy aquí.

Al final, esto está bastante bien.

 

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